Buena Pista
Comentarios sobre la doctrina de la Iglesia Católica y citas de permanente actualidad.
domingo, 13 de septiembre de 2026
siguiendo el Año litúrgico, del 13 al 19 septiembre 2026
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El nombre de María
Con razón se la llama “María”, que quiere decir “iluminada”:
El Señor llenará tu alma de resplandores (Is 58,11), y significa,
además, “iluminadora de otros”, por referencia al mundo entero;
y se la compara a la luna y al sol. (Santo Tomas, Sobre el Avemaría,1, c. 182)
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Tiempo Ordinario, XXIV semana
Día 13. DOMINGO XXIV TIEMPO ORDINARIO.
San Juan Crisóstomo, obispo y doctor de la Iglesia, siglo V
Cat. El Día del Señor, n. 2174-2179
Día 14. lunes, EXALTACIÓN DE LA SANTA CRUZ, fiesta.
Cat. En la cruz, Jesús consuma su sacrificio, n. 615-618
Día 15. martes, Bienaventurada Virgen María de los Dolores.
Cat. El cuarto mandamiento, n. 2197-2200
Día 16. miércoles, semana XXIV
Santos Cornelio, papa y Cipriano, obispo, mártires, siglo III
Cat. El respeto de la vida humana, n. 2258-2262
Día 17. jueves, semana XXIV
San Roberto Belarmino, obispo y doctor de la Iglesia, 1542-1621
Cat. “Hombre y mujer los creó”, n. 2331-2336
Día 18. viernes, semana XXIV
Santa Adriana de Prymnesso, mártir, siglo I
Cat. La vocación a la castidad, n. 2337-2347
Día 19. sábado, semana XXIV
San Jenaro, obispo de Benevento, mártir, siglo III
Cat. El amor de los esposos, n. 2360-2365
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La Nueva Evangelización: Una visión común
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miércoles, 9 de septiembre de 2026
LA NUEVA EVANGELIZACIÓN: UNA VISIÓN COMÚN
Después de dos mil años de
existencia, es difícil hacer cosas “por primera vez”. La mayor parte de lo que
uno tiene que decir o hacer ya ha sido dicho o hecho antes. Sin embargo, la Lumen
Fidei (La luz de la fe) sí que fue un “por primera vez”. Fue la
primera encíclica en la historia de la Iglesia católica escrita por dos papas.
El Papa Benedicto XVI la comenzó. El Papa Francisco la concluyó.
Ese hecho tiene una particular
importancia. A diferencia de cualquier otra encíclica, a la Lumen Fidei
la respalda el peso de dos sucesores de Pedro. Es también fruto del pensamiento
y las oraciones de dos grandes evangelizadores del siglo XXI, dos hombres que,
en cierto modo, se parecen a los dos grandes evangelizadores del siglo I: Pedro
y Pablo, el pescador y el erudito.
De estos dos hombres, y de la
encíclica que escribieron, procede el plan de acción para la nueva
evangelización. Eso es, de hecho, la Lumen Fidei: las directrices, las
instrucciones para acometer la misión que tenemos por delante.
Pero no es, sin embargo, un plan de
acción del cual ellos son los únicos responsables. Es, más bien, una obra a la
que han contribuido todos los papas de los últimos cincuenta años, una obra que
tiene su origen en el Concilio Vaticano II, y antes.
Liderado por Josef Jungman y Johanes
Hofinger -aunque incluía también otras figuras, como el cardenal Jean Daniélou,
Henri de Lubac y Hans Urs von Balthasar-, el Movimiento Kerigmático instaba a
clérigos y laicos a recuperar el kerygma del Nuevo Testamento, es decir,
a hacer que el Evangelio ocupara una posición más central en la predicación,
las enseñanzas y la vida católica.
Y así, en vez de sacerdotes
predicando homilías que catequizaran a los fieles sobre la ley moral y los
santos, los teólogos kerigmáticos querían sacerdotes que abrieran las
Escrituras y condujeran a los bautizados a un encuentro más íntimo con
Jesucristo, mediante la explicación de la Palabra. También querían que los
católicos vivieran según una imitación más profunda de lo que descubrían en el
Evangelio, acercándose a la vida de la fe con una novedad y una frescura que
recordara a los primeros cristianos.
Mientras en los documentos del C.
Vaticano I el término “evangelio” solo se utilizó una vez -y se trataba de una
referencia a uno de los cuatro Evangelios-, un siglo después, en los documentos
del Vaticano II, encontramos la palabra “evangelio” 157 veces. De igual modo,
aunque en el Vaticano I nunca se utilizaron palabras como “evangelizar”, “evangelizando”
o “evangelización”, en el Vaticano II, el verbo “evangelizar se utilizó 18
veces y el sustantivo “evangelización”, 31 veces.
Esa profusión sin precedentes de
términos que se refieren al evangelio y la evangelización no
revelaban simplemente un cambio en los usos lingüísticos. Revelaban también un
cambio de enfoque, un cambio que se hizo más patente aún a la vista de las
decisiones que tomó el Papa Pablo VI cuando el concilio se acercaba a su fin.
(Scott Hann, La
evangelización de los católicos, p. 19-22, Ediciones Palabra, 2015)
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domingo, 6 de septiembre de 2026
Con razón se la llama “María”, que quiere decir “iluminada”:
El Señor llenará tu alma de resplandores (Is 58,11), y significa,
además, “iluminadora de otros”, por referencia al mundo entero;
y se la compara a la luna y al sol. (Santo Tomas, Sobre el Avemaría,1, c. 182)
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Tiempo Ordinario, XXIII semana
Día 06. DOMINGO XXIII TIEMPO ORDINARIO.
Cat. Igualdad y diferencias entre los hombres, n. 1934-1938
Día 07. lunes, semana XXIII
Santa Regina / Borgoña, mártir, siglo II
Cat. La solidaridad humana, n. 1939-1942
Día 08. martes, Natividad de la Bienaventurada Virgen María, fiesta.
Cat. En comunión con la Santa Madre de Dios, n. 2673-2679
Día 09. miércoles, semana XXIII
San Pedro Claver / Nueva Cartagena, presbítero jesuita, siglo XVII
Cat. La ley moral, n. 1950-1953
Día 10. jueves, semana XXIII
San Nemesio / Alejandría, mártir siglo III
Cat. La ley nueva o ley evangélica, n. 1965-1974
Día 11. viernes, semana XXIII
San Juan Gabriel Perboyre, misionero/China, mártir siglo XIX
Cat. Los Diez Mandamientos, n. 2052-2055
Día 12. sábado, semana XXIII
El Dulce Nombre de María
Cat. “Adorarás al Señor tu Dios, y le servirás”, n. 2084-2094
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Para responder, necesidad de doctrina
viernes, 4 de septiembre de 2026
PARA RESPONDER, NECESIDAD DE DOCTRINA
Sucedió
que, estando Jesús junto al lago de Genesaret, la multitud se agolpaba a su
alrededor para oír la palabra de Dios
(san
Lucas 5. 1)
“¡Cómo hoy! ¿No veis? Están deseando oír
el mensaje de Dios, aunque externamente lo disimulen. Quizá algunos han
olvidado la doctrina de Cristo; otros -sin culpa de su parte- no la aprendieron
nunca, y piensan en la religión como en algo extraño. Pero, convenceos de una
realidad siempre actual: llega siempre un momento en el que el alma no puede
más; no le bastan las explicaciones habituales, no le satisfacen las mentiras de
los falsos profetas. Y, aunque no lo admitan entonces, esas personas sienten
hambre de saciar su inquietud con las enseñanzas del Señor”. (San
Josemaría Escrivá, Amigos de Dios, n. 260)
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domingo, 30 de agosto de 2026
siguiendo el Año litúrgico, del 30 agosto al 5 septiembre 2026
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Prudencia: cómo decidir bien
Quien desee dirigir y servir a otros debe desarrollar su capacidad de
elegir bien: debe cultivar la prudencia, virtud que hace que decidamos
(Alexandre Havard, Liderazgo virtuoso, p. 93, Ediciones Palabra, 2017)
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Día 30. DOMINGO XXII TIEMPO ORDINARIO.
Cat. Decidir en conciencia. El juicio erróneo, n. 1786-1794
Día 31. lunes, semana XXII
San Ramón Nonato, religioso de la Orden de la Merced, cardenal, s. XIII
Cat. El carácter comunitario de la vocación humana, n.1878-1885
Día 01. martes, semana XXII
San Josué, Patriarca del Antiguo Testamento, siglo XIII a. C.
Cat. La conversión y la sociedad, n. 1886-1889
Día 02. miércoles, semana XXII
San Antolín, de Pamiers, Apamea/Siria, mártir, siglo IV.
Cat. La autoridad, n. 1897-1904
Día 03. jueves, San Gregorio Magno, papa y doctor de la Iglesia, siglo VII
Cat. El bien común, n. 1905-1912
Día 04. viernes, semana XXII
Santa Rosalia, Palermo/Sicilia, ermitaña, siglo XII
Cat. Responsabilidad y participación, n. 1913-1917
Día 05. sábado, semana XXII
Santa Teresa de Calcuta, fundadora Misioneras de la Caridad, siglo XX
Cat. El respeto de la persona humana, n. 1929-1933
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---LA RELIGIÓN: judaísmo, cristianismo, islam
---León XIV: liturgia alimente la fe, generando caridad fraterna y paz
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miércoles, 26 de agosto de 2026
generando caridad fraterna y paz
En un mensaje firmado por el secretario de Estado, el cardenal Parolin, el Papa saluda a los participantes en la 76.ª Semana Litúrgica Nacional, que se celebra en Catania del 24 al 27 de agosto, y subraya la «particular importancia» que el tema elegido, liturgia e iniciación cristiana, reviste hoy en la vida de la Iglesia. El Pontífice anima a los responsables de la pastoral a enseñar la «riqueza de los gestos litúrgicos», de los que brotan «comunión» y «reconciliación».
Solo una fe que brota y se forja en la liturgia es capaz de llegar a los «caminos de la humanidad» y llevar «frutos de bien, de reconciliación y de paz». Este es el corazón del mensaje, firmado por el secretario de Estado, el cardenal Pietro Parolin, que León XIV hace llegar, a través del arzobispo metropolitano de Catanzaro, monseñor Claudio Maniago, a los participantes en la 76.ª Semana Litúrgica Nacional, que se celebra en Catania del 24 al 27 de agosto. El Pontífice define el tema del encuentro, «Una Iglesia que genera. Liturgia e iniciación cristiana», como de «particular importancia», vinculándolo con las palabras que dirigió a los obispos italianos durante la 82.ª Asamblea General de la Conferencia Episcopal Italiana.
La Iglesia nace de la liturgia y la catequesis
La iniciación cristiana, basada en la propuesta catequética, argumenta el obispo de Roma, no debe concebirse como una mera «preparación para los Sacramentos», sino que debe ser más bien el «seno» en el que una comunidad engendra a la fe e «introduce en la vida pascual». Precisamente esta sinergia entre catequesis y celebración caracterizó los orígenes de la vida de la Iglesia: los hermanos recibían, por una parte, «la enseñanza de los Apóstoles» y, por otra, partían juntos el pan, «en la comunión». Por ello, León XIV invita a volver a esta fuente, «reforzando y, donde sea necesario, recuperando, en la formación cristiana, el valor de la Liturgia, en la que el misterio de Cristo nos toma, nos transforma y nos hace nacer como criaturas nuevas».
Un tema que el propio Pontífice ha elegido profundizar en sus catequesis semanales, durante la audiencia general de los miércoles, centradas en los grandes documentos del Concilio Vaticano II, entre ellos el Sacrosanctum Concilium: la constitución conciliar que pone de relieve cómo la «liturgia cristiana» no es un simple «revestimiento exterior del misterio sacramental», sino «la mediación eclesial a través de la cual nos alcanza el don divino». De ahí la importancia de recuperar la «gestualidad» y la «simbología litúrgica», educando al pueblo de Dios —y especialmente a quienes dan sus primeros pasos en el camino de la fe— en estilos celebrativos que «favorezcan la apertura del corazón a la acción actual y real de Dios en nosotros».
Una celebración auténtica produce frutos de caridad
Pero la liturgia es también «lugar privilegiado de escucha de la Palabra de
Dios», que la Iglesia ofrece a los fieles proclamando y explicando los textos
sagrados. En esto, observa el Pontífice, el Concilio Vaticano II realizó una
enorme contribución al «enriquecimiento de la cantidad y variedad de los
textos», un patrimonio del que hay que «hacer tesoro». Es «fundamental» darlo a
conocer a quienes se acercan a la iniciación cristiana, proporcionándoles
instrumentos interpretativos adecuados que les permitan «beber frecuentemente»
de la riqueza de la Palabra
.Al término del mensaje —antes de encomendar a la intercesión de María el «pleno éxito» de los trabajos de la asamblea—, el Papa resume las actitudes necesarias para que la liturgia pueda representar un «espacio generativo» de la iniciación cristiana. Los responsables de la pastoral deben «tener en el corazón» la acogida, enseñar el significado de los misterios sagrados y velar por la capacidad de la celebración litúrgica de producir verdaderamente frutos concretos en la vida, promoviendo la caridad y la reconciliación.
Daniele Piccini – Ciudad del Vaticano, publicado, martes 25 de agosto 2026
lunes, 24 de agosto de 2026
LA
RELIGIÓN
La definición etimológica. Tras de decir lo
constitutivo de la “religión” desde el étimo de la palabra “religión”, común a
todas las lenguas romances, a las anglogermánicas, etc., derivada ciertamente
del latín religión(em), acusativo singular de religio.
La cuestión en torno a la definición de “religioso” e incluso a su
definibilidad o posibilidad de ser definida puede parecer académica. No
obstante, es controvertida y se ha convertido ya en “clásica” en cualquier
introducción a la historia de las religiones. Lo mismo puede decirse de
realidades y términos vinculados con lo religioso: sagrado, trascendente,
divino, etc.
Para llegar a la definición real de “religión” en todas sus modalidades
pueden diferenciarse tres como círculos concéntricos:
1, En su sentido estricto o más apropiado, Religión es el conjunto de
creencias, celebraciones y normas ético-morales de las cuales el ser
intelectual reconoce, en clave simbólica su vinculación a lo divino en la doble
vertiente, a saber, la subjetiva y la objetiva o exteriorizada mediante
diversas formas sociales e individuales.
2, Así puede decirse “religión” una realidad o institución en la cual
haya un sistema de verdades que hay que creer, un conjunto de normas
ético-morales que hay que cumplir, unos ritos que hay que celebrar con tal que
acepte una cierta trascendencia y supervivencia del hombre o de alguno de sus
elementos constitutivos tras la muerte. La creencia en el Nirvana (especie de
cielo sin Dios ni ángeles) permite llamar, en este sentido, religión al budismo
a pesar de que los budistas son agnósticos.
3, Sentido metafórico, aquí encajan las llamadas “religiones civiles,
políticas, profanas, seculares, nuevas formas de religión, etc. Son las
“religiones sustitutorias” de las tradicionales mayoritarias en los diversos
países para uso de las masas “descreídas” de la modernidad y posmodernidad. Es
una especia de “religión alternativa”, en la cual la palabra “religión” tiene
de ordinario un valor metafórico, pero que, para no pocos, puede ser una
verdadera religión en la acepción amplia, e incluso en la estricta, de este
término: Las religiones políticas, activistas, pasivas; Religiones narcisistas;
Activistas, Contemplativas, pasivas.
Para llegar a lo divino no hay que trascender las cosas y personas como
si fueran malas, sino “trascender en las cosas, llegar a la realidad fundante
de las mismas”, no quedarse en las apariencias. Para responder a la pregunta
¿cómo es Dios, lo divino, la divinidad, el Misterio?, como lo divino no
coincide con lo humano a no ser en el “ser” y poco más, el hombre da un salto
gigantesco apoyándose en la analogía como en una pértiga. (Manuel Guerra Gómez, Historia de las
Religiones, segunda edición 2010, p. 24-43, Biblioteca de Autores
Cristianos/BAC)
Religión. Judaísmo. Desde una
perspectiva moderna, el judaísmo es religión. Pero, en sentido estricto, más
que religión es la vida entera de un pueblo que se ha descubierto llamado y
acompañado por la Presencia (por Ha-Shem, el Nombre). En ese sentido, para los
judíos, religión no es algo que ellos hacen (aunque la palabra para religión en
el judaísmo es Ley o Norma de vida), sino aquello que Dios hace en ellos,
revelándoles su voluntad y ofreciéndoles un camino de vida. En ese sentido,
ellos son creyentes, pero más especialmente practicantes: despliegan una forma
de vida que está vinculada a la Presencia. El judaísmo es religión de Ley (de
un tipo de vida que Dios mismo ha revelado a sus elegidos) y del Pueblo Santo:
ser religioso es formar parte de la Nación escogida por Dios.
Religión. Cristianismo. Los cristianos
aceptan los rasgos principales de la religión judía, pero los reinterpretan
desde Jesús de Nazaret, de una forma universal. En su punto de partida, allí
donde estaba la Ley nacional, ponen ellos a Jesús, como Hijo de Dios. Por eso,
en el lugar del cumplimiento de una Ley nacional, ellos destacan la exigencia
de “seguimiento” de Jesús, es decir, de un tipo de discipulado. Lógicamente, en
el centro de su religión no hay una norma de vida, sino un “hombre” concreto, a
quien descubren y veneran como expresión de plenitud humana. Eso significa que
el cristianismo no es la religión de un pueblo particular, sino un ofrecimiento
y camino mesiánico de salvación para todos los pueblos. Jesús aparece, así como
principio y cabeza de la humanidad definitiva, como realidad escatológica. Por
eso, mientras el judaísmo es una religión testimonial (los judíos no quieren
convertir a los demás pueblos, sino ofrecerle su ejemplo), el cristianismo es
una religión misionera, que quiere extender el evangelio de Jesús a todos los
pueblos de la tierra (cf. Mt 28,16-20).
Religión. Islam. La primera
respuesta de cualquier arabista es que “religión” en árabe se dice din
(en plural, adyán). Otra palabra de la misma raíz que din, diyána
(en plural diyánát) tiene el sentido de “religión” como confesión
religiosa. Una tercera palabra que traduciría la idea de “religión” sería milla
(en plural, milal), pero más bien tiene en sentido de “comunidad
confesional” comunidad.
Centrémonos
en la principal de ellas: din. Lo que arabohablante entiende por din
no es exactamente lo que nosotros entendemos por “religión”. En el din
del islam no sólo entraría una serie de creencias, un ritual o una moral, sino
también unas normas jurídicas, unas disposiciones higiénicas o unas reglas de
urbanidad, y todo esto estaría ye lejos de entrar en nuestro concepto de “religión”.
El din es el modo en que cada pueblo paga su deuda con su Creador. (Xabier Pikaza y
Abdelmumin Aya, Diccionario de Las tres Religiones, p. 979-982,
Editorial Verbo Divino, 2009).