Comentarios al Nuevo Testamento
Tercera etapa: La redacción de los Evangelios
Santiago Guijarro Oporto, capítulo 8
El papel de
los evangelistas. Los evangelios son el último eslabón de este
proceso de unificación de las diversas tradiciones que se habían transmitido en
diversos grupos cristianos, en diversos ámbitos de la vida de las comunidades.
El papel de los evangelistas fue integrar
estas tradiciones, algunas de las cuales constaban ya por escrito, e integrarlas
dentro de un marco narrativo. Todos ellos llevaron a cabo una importante labor
redaccional, que consistió en seleccionar los materiales recibidos, y situarlos
dentro del marco narrativo de sus obras, abreviándolos o ampliándolos, para
iluminar las nuevas circunstancias que vivían sus comunidades. Estos
procedimientos se perciben muy bien estudiando el uso que Mateo y Lucas hacen
de Marcos.
Marcos es, pues, el evangelio más
antiguo. En la composición de su relato utilizó seguramente tradiciones y
colecciones anteriores (parábolas, controversias, milagros, relato de la
pasión) Su tarea no consistió simplemente en reunir todas estas tradiciones,
sino que las actualizó y las organizó siguiendo un esquema que los misioneros
cristianos utilizaban para contar los principales acontecimientos de la vida de
Jesús (véase Hechos 10,37-41).
El evangelio de Juan tiene su propia historia.
Sus coincidencias con los sinópticos son muy pocas, porque sus fuentes fueron
distintas, y sólo en contadas ocasiones (p. e. en el relato de la pasión) se
encuentran relatos procedentes de una tradición común (véase la introducción al
evangelio de Juan).
Fidelidad a la
tradición recibida.
La preocupación por mantener la fidelidad a las tradiciones recibidas se
acrecentó durante la segunda generación cristiana. Hay, sin embargo, un cambio
importante con respecto a la generación apostólica: el garante de las
tradiciones no es ya el Señor (1 Corintios 7,10; 11-23-26), sino los apóstoles,
cuyos recuerdos adquieren un carácter de tradición sagrada.
La tarea de estos ministros de la palabra
se describe en un pasaje de las cartas pastorales así: lo que has oído de mi
en presencia de muchos testigos, confíalo a hombres fieles, que a su vez sepan
enseñar a otros (2 Timoteo 2,2). Lo que indica que durante el proceso de la
formación de los evangelios hubo una preocupación explícita por ser fieles a
las tradiciones recibidas, y que dicha transmisión fue confiada a personas de
plena garantía encargadas de conservarlas y transmitirlas a otros.
¿Por qué
escribieron los evangelios?
Durante cuarenta años las comunidades cristianas vivieron años sin los
evangelios. Sin embargo, en los primeros años de la segunda generación
cristiana, y en un corto espacio de tiempo se escribieron, al menos, los cuatro
evangelios canónicos. ¿Cuáles fueron las circunstancias que motivaron la
redacción de los evangelios?
Un acontecimiento determinante fue la
muerte de los que había acompañado a Jesús. Antes de que su testimonio se
olvidara era necesario ponerlo por escrito. La desaparición de los testigos
oculares hacia más difícil distinguir entre las diversas interpretaciones que
empezaban a circular acerca de Jesús y su mensaje. Algunos sostenían que lo
único importante eran sus enseñanzas, no su vida. Los evangelios se
escribieron, en parte, para contrarrestar esta opinión y dejar claro que la
historia de Jesús, su encarnación, pertenece a la esencia de la fe cristiana. Todos los evangelios tienen detrás una
motivación pastoral.
(Varios
autores, Comentario al Nuevo Testamento / Casa de la Biblia,
séptima edición 1995, p. 22-23, cap. 8)
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