PATRÍSTICA – PATROLOGÍA, apartado nº 6
Enseñanza de los Doce Apóstoles (“Didaché”)
La Didaché o Enseñanza de los Doce
apóstoles es uno de los escritos más venerables que nos ha legado la antigüedad
cristiana. Baste decir que su composición se data en torno al año 70, casi
contemporáneamente, por tanto, a algunos libros del Nuevo Testamento.
Aletea en su contenido la vida de la
primitiva cristiandad. A través de formulaciones claras, asequibles tanto a
mentes cultas como a inteligencias menos ilustradas, se enumeran normas
morales, litúrgicas y disciplinares que han de guiar la conducta, la oración,
la vida de los cristinos. Se trata de un documento catequético, breve,
destinado probablemente a dar la primera instrucción a los neófitos o a los
catecúmenos.
Se desconoce el autor y el lugar de
composición de la Didaché. Algunos estudiosos hablan más bien de un
compilador, que habría puesto por escrito algunas enseñanzas de la predicación
apostólica. Se sitúa su redacción en suelo sirio o tal vez egipcio.
En este libro se distinguen cuatro
partes. La primera, de contenido catequético-moral, está basada en la enseñanza
de los dos caminos que se le presentan alhombre, el que conduce a la vida y el
que lleva a la muerte eterna. La segunda parte, de carácter litúrgico, trata
del modo de administrar el Bautismo -puerta de los demás sacramentos-, del
ayuno y la oración -muy practicados por los primeros cristianos- y de la celebración
de la Eucaristía. La tercera parte trata de la disciplina de la comunidad
cristiana y de algunas funciones eclesiásticas. Se explica también, sintéticamente,
el modo de celebrar el día del Señor (nuestro actual domingo), y se añude
-entre otras- a dos costumbres que manifiestan la finura de caridad que
practicaban nuestros primeros hermanos en la fe: la hospitalidad -con advertencias ante los abusos de quienes
buscaban vivir a costa de los demás- y la corrección fraterna. La última
sección comienza parafraseando la exhortación de Jesús a vivir vigilantes, a
prepararse para la hora en la que el Señor viene. Esta parte acaba con una
síntesis de las principales enseñanzas escatológicas pronunciadas por el
Maestro.
Un sacrificio puro
(Didaché o Enseñanza de los Doce Apóstoles, cap. IX y X)
En cuanto a la Eucaristía, dad gracias
así. En primer lugar, sobre el cáliz: Te damos gracias, Padre nuestro, por la
santa vid de David, tu siervo, que nos diste a conocer por Jesús, tu siervo. A Ti
gloria por los siglos”.
Luego, sobre el fragmento de pan: “Te
damos gracias, Padre nuestro, por la vida y el conocimiento que nos diste a
conocer por medio de Jesús, tu siervo. A Ti la gloria por los siglos”.
“Así como este trozo estaba disperso por
los montes y reunido se ha hecho uno, así también reúne a tu Iglesia de los
confines de la tierra en tu reino. Porque tuya es la gloria y el poder por los
siglos por medio de Jesucristo”.
Nadie coma ni beba de vuestra Eucaristía
a no ser los bautizados en el nombre del Señor, pues acerca de esto también
dijo el Señor: No deis lo santo a los perros.
Después de haberos saciados, dad gracias
de esta manera:
“Te damos gracias, Padre Santo, por tu
Nombre Santo que nos has hecho habitar en nuestros corazones, así como por el
conocimiento, la fe y la inmortalidad que nos has dado a conocer por Jesús tu
siervo. A Ti la gloria por los siglos”.
“Tú, Señor omnipotente, has creado el
universo a causa de tu Nombre, has dado a los hombres alimento y bebida para su
disfrute, a fin de que te den gracias y, además, a nosotros nos has concedido
la gracia de un alimento y bebida espirituales y de vida eterna por medio de tu
Siervo”
“Ante todo, te damos gracias porque eres
poderoso. A Ti la gloria por los siglos”.
“Acuérdate, Señor, de tu Iglesia para
librarla de todo mal y perfeccionarla en tu amor y a Ella, santificada, reúnela
de los cuatro vientos en el reino tuyo, que le has preparado. Porque Tuyo es el
poder y la gloria por los siglos”.
“¡Venga la gracia y pase este mundo! ¡Hosanna
al Dios de David! ¡Si alguno es santo, venga!; ¡el que no lo sea, que se
convierta” Maranatha. Amén”.
(José Antonio Loarte, El
tesoro de los Padres / Selección de textos de los Santos Padres para el
cristiano del tercer milenio, p.21-22, Ediciones Rialp, Madrid, 1998, apartado
nº 6)
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