domingo, 12 de abril de 2026

Repasar y difundir el Catecismo de la Iglesia Católica,
siguiendo el Año litúrgico, del 12 al 18 de abril 2026
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Tiempo de Pascua
   Concluida la celebración de la Vigilia pascual, comienza el Tiempo de 
Pascua, que conmemora la glorificación de nuestro Señor Jesucristo, 
la donación del Espíritu Santo y el comienzo de la actividad de la Iglesia, 
al tiempo que anticipa en nuestros días la gloria eterna que alcanzará su 
plenitud en la consumación de los siglos. 
        (Calendario Romano. Normas universales sobre el año litúrgico, 16.01.1988)
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               Segunda semana de Pascua
Día 12. II DOMINGO DE PASCUA o DE LA DIVINA MISERICORDIA.
Cat. El año litúrgico, n. 1168-1171

Día 13. lunes de la segunda.
Cat. El sacramento del Bautismo, n. 1213-1216

Día 14. martes de la segunda.
Cat. Las prefiguraciones del Bautismo en La Antigua Alianza, n. 1217-1222

Día 15. miércoles de la segunda.
Cat. La iniciación cristiana, n. 1229-1233

Día 16. jueves de la segunda.
Cat. La mistagogia de la celebración, n. 1234-1245

Día 17. viernes de la segunda.
Cat. El Bautismo de adultos, n. 1246-1249

Día 18. sábado de la segunda.
Cat. El Bautismo de niños, n. 1250-1252
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LOS EVANGELIOS, nº 1
Código Derecho Canónico, nº 204 al 207
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https://ramonbertand.blogspot.com                                                                                                                                                                                                                                                                    

 

 

viernes, 10 de abril de 2026

                                             CODIGO DE DERECHO CANONICO
                                Del pueblo de Dios / De los fieles cristianos

El Papa Juan Pablo II, al promulgar en 1983 el renovado Código de Derecho Canónigo, expresaba el deseo de que la “nueva legislación canónica se convirtiera en un medio eficaz para que la Iglesia pueda perfeccionarse”.

                 Se comienza la publicación de una selección de cánones que puede ser de interés

 204.  1, Son fieles cristianos quienes, incorporados a Cristo por el bautismo, se integran en el pueblo de Dios, y hechos partícipes a su modo por esta razón de la función sacerdotal, profética y real de Cristo, cada uno según su propia condición, son llamados a desempeñar la misión que Cristo encomendó cumplir a la Iglesia en el mundo.

 2, Esta Iglesia, constituida y ordenada como sociedad en este mundo, subsiste en la Iglesia católica, gobernada por el sucesor de Pedro y por los Obispos en comunión con él.

 205.  Se encuentra en plena comunión con la Iglesia católica, en esta tierra, los bautizados que se unen a Cristo dentro de la estructura visible de aquélla, es decir, por los vínculos de la profesión de fe, de los sacramentos y del régimen eclesiástico.

 206.  1, De una manera especial se relacionan con la Iglesia los catecúmenos, es decir, aquellos que, movidos por el Espíritu Santo, solicitan explícitamente ser incorporados a ella, y que por este mismo deseo, así como también por la vida de fe, esperanza y caridad que llevan, están unidos a la Iglesia, que los acoge ya como suyos.

 2, La Iglesia presta especial atención a los catecúmenos y, a la vez, que los invita a llevar una vida evangélica y los inicia en la celebración de los ritos sagrados, les concede algunas prerrogativas propias de los cristianos.

 207.  1, Por institución divina, entre los fieles hay en la Iglesia ministros sagrados, que en el derecho se denominan también clérigos; los demás se llaman laicos.

 2, En estos dos grupos hay fieles que, por la profesión de los consejos evangélicos mediante votos u otros vínculos sagrados, reconocidos y sancionados por la Iglesia, se consagran a Dios según la manera peculiar que les es propia y contribuyen a la misión salvífica de la Iglesia; su estado, aunque no afecta a la estructura jerárquica de la Iglesia, pertenece, sin embargo, a la vida y santidad de la misma.

    (Ediciones Universidad de Navarra, S.A., Código de Derecho Canónico, publicado 1983, p.25-168-172)

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miércoles, 8 de abril de 2026

                                       LOS EVANGELIOS. Santiago Guijarro Oporto, nº 1

Introducción. Los Evangelio son los libros más leídos de toda la Biblia, porque hablan de Jesús. En ellos encontramos los episodios más significativos de su vida y sus principales enseñanzas. Sin ellos, la memoria de Jesús habría quedado reducida a algunas informaciones esporádicas que recogieron los historiadores de su época, o algunos recuerdos conservados en el resto de la literatura cristiana de los primeros siglos. Los primeros cristianos que acogieron con gozo su mensaje y lo fueron encarnando en sus vidas, transmitieron sus enseñanzas y el recuerdo de sus signos, no como quien transmite una información neutra, sino como quien cuenta el origen y el motivo de la profunda transformación que se había producido en sus vidas. Para ellos, los recuerdos sobro Jesús no eran sólo una noticia, sino una buena noticia. 

Evangelio y Evangelios. Los primeros cristianos, lo mismo que nosotros, distinguieron entre el evangelio y los evangelios: el evangelio era el mensaje de Jesús y sobre Jesús, y los evangelios eran los escritos que contenían dicho mensaje. Cuatro de ellos fueron integrados en el canon o lista de libros sagrados del Nuevo Testamento y se conocen con el nombre de evangelios canónicos; otros muchos, que no fueron recogidos en dicho canon, reciben el nombre de evangelios apócrifos.

 Del evangelio a los evangelios. En la lengua común del Imperio romano (que era el griego) la palabra evangelio significaba buena noticia. Esta palabra no fue inventada por los cristianos, pues mucho antes que ellos, griegos, romanos y judíos la utilizaban para referirse a acontecimientos que eran para ellos una buena noticia.

 El evangelio cristiano. Para los primeros cristianos el evangelio era fundamentalmente el anuncio de la buena noticia de Jesús y sobre Jesús. En los evangelios el verbo evangelizar equivale a predicar. El sustantivo evangelio se refiere al anuncio de la llegada del reino de Dios proclamado por Jesús (Mc 1,15; Mt 4,23; 9,35) y también a los acontecimientos de la vida de Jesús narrados en ellos (Mc 1,1; 14,9. Para Pablo el evangelio era, ante todo, la buena noticia sobre Jesús (Rom 15,19; 1 Cor 9,12; 2 Cor 12,12), que ha sido anunciada por Dios (1 Tes 2,2.8-9), cuyo contenido era la muerte y resurrección de Jesus (1 Cor 15,3-5). Los evangelistas presentan a Jesús anunciando la buena noticia del reino (Mc 1,14), que trae la salvación.

 Los evangelios. Ninguno de los escritos del Nuevo Testamento llama evangelios a los relatos de Jesús que hoy conocemos con este nombre. El único evangelista que les da un nombre es Lucas, y no los llama evangelios, sino relatos (Lc 1,1).

      Los escritores cristianos de finales del siglo primero y comienzos del segundo utilizaban también otros nombres para referirse a los evangelios. Papías, a comienzos del siglo II d. C. describe el evangelio de Marcos como lo que hizo y dijo el Señor y el de Mateo como los dichos del Señor. Un poco más tarde, Justino los llamaba recuerdos de los apóstoles.
      Así pues, hasta la segunda mitad del siglo II d. C. el término evangelio no se utilizaba para designar a los evangelios escritos sino para referirse a la proclamación oral de la buena noticia de Jesús y sobre Jesús. Fue a partir de este momento cuando los evangelios empezaron a adquirir el rango de escritura sagrada para las comunidades cristianas.

       (Varios autores, Comentario al Nuevo Testamento / Casa de la Biblia, séptima edición 1995, p.13-14, nº 1)

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domingo, 5 de abril de 2026

Repasar y difundir el Catecismo de la Iglesia Católica,
siguiendo el Año litúrgico, del 5 al 11 de abril 2026
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      La Resurrección de Jesucristo
Los testimonios del Nuevo Testamento no dejan duda
alguna de que en la “resurrección del Hijo del hombre”
ha ocurrido algo completamente diferente.
Pero esto significa que, para los discípulos, la resurrección
era tan real como la cruz. Presupone que se rindieron
simplemente ante la realidad; que, después de tanto titubeo y
asombro inicial, ya no podían oponerse a la realidad es realmente
Él; vive y nos ha hablado, ha permitido que le toquemos, aun
cuando ya no pertenece al mundo de lo que normalmente es
tangible.      
(Joseph Ratzinger/Benedicto XVI, Jesús de Nazaret, p.284-86)
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            Comienza la octava de Pascua

Día 05. DOMINGO DE PASCUA DE LA RESURRECCIÓN DEL SEÑOR
Cat. “No dejarás que tu santo vea la corrupción”, n. 624-628

Día. 06. lunes de la octava.
Cat. “Al tercer día resucitó de entre los muertos”, n. 638-639

Día 07. martes de la octava.
Cat. El sepulcro vacío, n. 640

Día 08. miércoles de la octava.
Cat. Las apariciones del Resucitado, n. 641-644

Día 09. jueves de la octava.
Cat. La Resurrección como acontecimiento trascendente, n. 645-647

Día 10. viernes de la octava.
Cat. La Resurrección, obra de la Santísima Trinidad, n. 648-650

 Día 11. sábado de la octava.
Cat. Sentido y alcance salvífico de la Resurrección, n. 651-655
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LOS FUNDAMENTOS DE LA ORGANIZACIÓN SOCIAL, 1
-Deseo hacer llegar a todos la Felicitación de la Pascua de Resurrección

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lunes, 30 de marzo de 2026

                            LOS FUNDAMENTOS DE LA ORGANIZACIÓN SOCIAL 

      El fundamento último de toda organización social es la dignidad de la persona humana, de todo hombre, puesto que ha sido creado a imagen de Dios. Precisamente de esa dignidad se derivan unos derechos y brotan unos deberes que corresponden al hombre como exigencias de la propia naturaleza. La más peculiar manifestación de la dignidad personal es la libertad, que es una prerrogativa esencial del hombre, y debe ser respetada constantemente en la organización social por el reconocimiento de las personas como sujetos activos y responsables de la vida social.

 El principio de solidaridad

      La solidaridad, que puede ser considerada como uno de los factores del justo orden social, es, a su vez, una importantísima virtud social. Juan Pablo II la definió como “la determinación firme y persevetante de empeñarse por el bien común; es decir, por el bien de todos y cada uno, para que todos seamos verdaderamente responsables de todos” (1). Por tanto, esta virtud contempla el conjunto de los deberes morales que pertenecen al ámbito de la justicia social y que vienen exigidos por el bien común. El concepto clave, pues, es el de bien común como conjunto de condiciones sociales que hacen posible que las personas -todas y cada una- consigan la perfección que les es propia. Ahora bien, esto no es algo que se logre al margen de la colaboración y cooperación de todos los miembros de la sociedad.

      Como nos recuerda el Catecismo: “La participación de todos en la promoción del bien común implica, como todo deber ético, una conversión, renovada sin cesar, de los miembros de la sociedad” (2). La relación bien común y solidaridad implica diversos aspectos que deben ser considerados atentamente.

 Naturaleza del bien común

      En primer lugar, la naturaleza del bien común. Este viene determinado en sus contenidos esenciales por la dignidad de la persona a la que debe servir. De modo que los contenidos del bien común no pueden establecerse de manera caprichosa o veleidosa: vienen exigidos por la auténtica perfección de las personas que es su objetivo obligado. En este sentido cabe afirmar que solo conocerá realmente cuáles son los genuinos contenidos del bien común quien tenga un adecuado conocimiento de lo que exactamente exige la perfección de la persona, en la variedad y riqueza de los distintos elementos que la componen. Quien parta de una antropología deficiente, porque olvida o niegue alguno de los elementos que integran el ser personal del hombre, está incapacitado para percibir los contenidos auténticos del bien común y su consideración del mismo adolecerá de las carencias antropológicas subyacentes. Es lo que sucede a los proyectos ideológicos que parcializan el contenido del bien común por carecer de una visión global y comprehensiva de una correcta antropología.

 Bien común y bien particular

      El deber de preocuparse por el bien común, de colaborar en la consecución del mismo como exigencia de la solidaridad, debe ser urgido en sus justos límites.

 La preocupación por los intereses particular es legítima siempre que sea ordenada, es decir, siempre y cuando la persona, en la búsqueda del interés individual, no excluya el obligado servicio al bien común. Cuando eso ocurre estamos ante el desorden que produce el egoísmo, ante la insolidaridad, ante la injusticia. Así, en el uso y disfrute de los bienes, en la facultad de disposición sobre los mismos que otorga el derecho de propiedad, la persona no puede olvidar el servicio a los demás que brota de la dimensión social que es intrínseca a la propiedad misma.

(1)    (1) Juan Pablo II, Encíclica Sollicitudo reí sociales, 30.12.1987, n. 38.

(2)    (2)  Catecismo de la Iglesia Católica, n. 1916

                (José Gay Bochaga, Cuestiones controvertidas del cristianismo, Ediciones Palabra 2002, p. 20-24)

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domingo, 29 de marzo de 2026

Repasar y difundir el Catecismo de la Iglesia Católica,
siguiendo el Año litúrgico, del 29 marzo al 4 abril 2026
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Semana Santa y Triduo pascual
      Durante la Semana Santa la Iglesia celebra los misterios de la salvación
actuados por Cristo en los últimos días de su vida comenzando por su
entrada mesiánica en Jerusalén.
     Triduo pascual. Todos los años en el “sacratísimo triduo de Crucificado,
del Sepulcro y del Resucitado” o Triduo pascual que se celebra desde la
misa vespertina del Jueves en la cena del Señor hasta las Vísperas del
Domingo de Resurrección, la Iglesia celebra, “en íntima comunión con
Cristo su Esposo” los grandes misterios de la redención humana
.

                                      (Directorio sobre la Piedad popular y la Liturgia, nº 138)
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                      Tiempo de Cuaresma
Día 29. DOMINGO DE RAMOS EN LA PASIÓN DEL SEÑOR.
Cat. La entrada mesiánica de Jesús en Jerusalén, n. 559-560

Día.30. Lunes Santo.
Cat. “Dios le hizo pecado por nosotros”, n. 602-603

Día 31. Martes Santo.
Cat. El amor redentor universal, n. 604-605

Día 01. Miércoles Santo.
Cat. Toda la vida de Cristo es ofrenda al Padre, n. 606-607

               Comienza el Triduo Pascual
Día 02. Jueves Santo en la Cena del Señor.
Cat. La ofrenda libre de la vida de Jesús, n. 608-611

Día 03. Viernes Santo en la Pasión del Señor.
Ayuno y abstinencia
Cat. La agonía de Getsemaní, n. 612-615

Día 04. Sábado Santo en la sepultura del Señor.
Cat. “Jesucristo descendió a los infiernos, al tercer día resucito
de entre los muertos, n. 631-635

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domingo, 22 de marzo de 2026

Repasar y difundir el Catecismo de la Iglesia Católica,
siguiendo el Año litúrgico, del 22 al 28 de marzo 2026
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      Buscad a Jesucristo para conocerlo y amarlo
Aunque nació de virgen en el tiempo y como hombre según la carne, es, 
sin embargo, eterna su generación, porque lo engendró el Padre antes de 
que las cosas fueran hechas; y así, habiendo recibido de su madre la vida 
corporal, en la cual depende de ella, permanece no obstante unido al Padre 
por la virtud divina.                         (San Ambrosio, Sobre las vírgenes, n. 3.2)
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                     Tiempo de Cuaresma
Día 22. DOMINGO V de Cuaresma.
Cat. Jesús y la Ley (I), n, 577-579

Día.23. lunes de la quinta semana.
Cat. Jesús y la Ley (II), n. 580-582

Día 24. martes de la quinta semana.
Cat. El proceso de Jesús, n. 595-596

Día 25. miércoles. Anunciación del Señor, solemnidad.
Cat. Los judíos no son responsables colectivamente de la muerte de Jesús, n. 597

Día 26. jueves de la quinta semana.
Cat. Todos los pecadores fueron los autores de la Pasión de Cristo, n. 598

Día 27. viernes de la quinta semana.
Abstinencia
Cat.” Jesús entregado según el preciso designiode Dios”, n. 599-601

Día 28. sábado de la quinta semana.
Cat. La subida de Jesús a Jerusalén, n. 557-558
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San José: el brillo de ser y estar
Por qué el aborto no puede ser un derecho. 
Periódico El Debate, 01.03.2026

      https://ramonbertrand.blogspot.com