LOS EVANGELIOS APÓCRIFOS
Santiago Guijarro Oporto, nº 3
Además
de los cuatro Evangelios incluidos en el canon del Nuevo Testamento, en los
primeros siglos de la Iglesia surgieron otros escritos que también recibieron
este nombre. Son los evangelios apócrifos, palabra que en griego
significa oculto o escondido.
¿Un mensaje oculto? Algunos grupos cristianos los llamaron apócrifos este nombre porque, según ellos, contenían enseñanzas ocultas de Jesús, que estaban reservadas sólo a los iniciados. Este carácter esotérico de algunos de ellos ha hecho surgir un gran interés por los evangelios apócrifos. La realidad, sin embargo, es que el término apócrifo se utiliza para designar a los escritos cristianos de los primeros siglos que tenían alguna semejanza en su forma o en su contenido con los libros que componen el canon del Nuevo Testamento, pero que no fueron admitidos dentro de dicho canon. En particular, pues, los evangelios apócrifos son escritos relacionados con la vida o enseñanzas de Jesús, compuestos durante los primeros siglos del cristianismo, pero que no llegaron a ser admitidos en la lista de libros inspirados.
Evangelios
parciales Una
de las características que mejor distingue a los evangelios canónicos de los
apócrifos es el trazado de ambos. El de los evangelios canónicos va desde los
comienzos del ministerio de Jesús hasta su resurrección. Los evangelios
apócrifos, en cambio, suelen desarrollar una sola etapa o elemento (la infancia
de Jesús, sus enseñanzas, etc.), porque en muchos casos nacieron para rellanar
vacíos en los recuerdos sobre Jesús. Atendiendo a su contenido pueden
clasificase en cuatro grupos:
(Varios
autores, Comentario al Nuevo Testamento / Casa de la Biblia,
séptima edición 1995, p.16-17, nº 3)
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