jueves, 17 de septiembre de 2026

                  Una propuesta de sociedad y de casa común que humanice la
               globalización, desde la Doctrina Social de la Iglesia (DSI)

Los principios básicos de la Doctrina Social de la Iglesia, se pueden reseñan en tres grandes principios y una derivación de cuatro puntos del principio de solidaridad y bien común.

 a, Dignidad. La afirmación de la persona en su identidad y diferencia sexual. La radical dignidad de cada persona y la reciprocidad que surge de la diferencia expresan la conjunción inseparable de diferencia sexual, don de uno mismo y fecundidad.

 b, Subsidiaridad. La persona pensaba adecuadamente como sujeto se desvela como constituida originariamente por y para la comunión de persona. Desde este sentido, la alianza de los esposos engendra una morada en cada familia que se abre y relaciona en familia a de familias, constituyendo así un pueblo.

 c, Solidaridad, bien común. Estamos ante el reto de la transformación del estado del bienestar, tanto por razones externas -globalización y movimientos migratorios- como externas -envejecimiento y modificación de los sistemas de empleo con las sucesivas reformas laborales-. Este cambio exige el paso de una concepción individualista de la ciudadanía a una visión personal-comunitaria, con las siguientes convicciones par una búsqueda compartida de soluciones. 

Un sujeto relacional que no se cierre a los propios intereses y una antropología adecuada que ayude a reflexionar de nuevo a influya sobre la democracia y el papel del Estado.

§  La concepción del trabajo y del sujeto del trabajo -para y con los demás- desde la prioridad del trabajo sobre el capital, proclamada por Juan Pablo II en Laboren exercens.

§  La familia, abierta a la vida, sujeto central del nuevo sistema del bienestar en el que “los ciudadanos” adquieren una extraordinaria importancia.

§  Incorporar a los dos grandes protagonistas de la vida social: el Estado -que nos quiere votantes y el mercado -que nos quiere consumidores- un tercero: una sociedad que viva la amistad social. El orden justo puede apoyarse también en las tradiciones religiosas para proponer un proyecto de vida buena. Si no se respeta la justicia, ¿qué son los Estados sino grandes bandas de ladrones?, como dice san Agustín en la Ciudad de Dios, citado por Benedicto XVI en Caritas in veritate. 

                        (Conferencia Episcopal Española, El Dios fiel mantiene su alianza, (DT 7,9), p. 20-21)

 

miércoles, 16 de septiembre de 2026

 Sobre la preciosa e ilustrativa
                         Primera Carta de san Pablo a los Corintios
                          
 San Juan Crisóstomo (349-40), en su Homilía 32. Para él, Pablo rebaja la rivalidad que existía entre quienes poseían distintos carismas y conduce a todos hacia un don superior: la caridad. Los carismas son valiosos, pero sin el amor carecen de plena perfección.
      El “camino más excelente” como la virtud que da valor y unidad a todos los dones espirituales. Por eso Pablo pasa inmediatamente a decir: Si hablara las lenguas de los hombres y de los ángeles, pero no tengo caridad 

San Agustín de Hipona (354-430) aunque no dejó un comentario a toda la Carta, cita frecuentemente este pasaje al hablar de la caridad como el don supremo del Espíritu Santo. Los carismas extraordinarios pueden darse tanto en los comienzos de la Iglesia como excepcionalmente después, pero lo que identifica siempre al cristiano perfecto es el amor.

San Ambrosio (340-372) señala que Pablo anima a buscar los dones más útiles para la edificación de la Iglesia, pero inmediatamente enseña que existe algo todavía mejor: la caridad, fundamento de todos los demás dones.

Teodoreto de Ciro (393-458) explica que Pablo no desprecia los carismas, sino que muestra una jerarquía: los dones son buenos, pero la caridad es superior porque beneficia a todo el cuerpo de la Iglesia y permanece para siempre. 
                                                                                                                                                                       
“Aspirar a los carismas mejores. Pero todavía os voy a mostrar un camino más excelente.
      Si hablara las lenguas de los hombres y de los ángeles, pero no tuviera caridad, sería como bronce que resuena o címbalo que retiñe.
      Y si tuviera el don de profecía y conociera todos los misterios y toda la ciencia, y si tuviera tanta fe como para trasladar montañas, pero no tuviera caridad no sería nada.
      Y si repartiera todos los bienes, y entregara mi cuerpo para dejarme quemar, pero no tuviera caridad, de nada me aprovecharía.
      La caridad es paciente, la caridad es benigna; no es envidiosa, no obra con soberbia, no se jacta, no es ambiciosa, no busca lo suyo, no se irrita, no toma en cuenta el mal, no se alegra por la injusticia, se complace con la verdad; todo lo excusa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.
      La caridad nunca acaba, Las profecías desaparecerán, las lenguas cesarán, la ciencia quedará anulada….
     Ahora permanecen la fe, la esperanza, la caridad: las tres virtudes. Pero de ellas la más grande es la caridad.” 
                                (San Pablo, 1ª Carta a los Corintios, capitulo 12,31 y capítulo 13,31)

                                                                        ++++++++++++++++++

 

 

domingo, 13 de septiembre de 2026

Repasar y difundir el Catecismo de la Iglesia Católica,
siguiendo el Año litúrgico, del 13 al 19 septiembre 2026
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El nombre de María
      Con razón se la llama “María”, que quiere decir “iluminada”:
El Señor llenará tu alma de resplandores (Is 58,11), y significa,
además, “iluminadora de otros”, por referencia al mundo entero;
y se la compara a la luna y al sol
. (Santo Tomas, Sobre el Avemaría,1, c. 182)
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            Tiempo Ordinario, XXIV semana

Día 13. DOMINGO XXIV TIEMPO ORDINARIO.
San Juan Crisóstomo, obispo y doctor de la Iglesia, siglo V
Cat. El Día del Señor, n. 2174-2179

Día 14. lunes, EXALTACIÓN DE LA SANTA CRUZ, fiesta.
Cat. En la cruz, Jesús consuma su sacrificio, n. 615-618

Día 15. martes, Bienaventurada Virgen María de los Dolores.
Cat. El cuarto mandamiento, n. 2197-2200

Día 16. miércoles, semana XXIV
Santos Cornelio, papa y Cipriano, obispo, mártires, siglo III
Cat. El respeto de la vida humana, n. 2258-2262

Día 17. jueves, semana XXIV
San Roberto Belarmino, obispo y doctor de la Iglesia, 1542-1621
Cat. “Hombre y mujer los creó”, n. 2331-2336

Día 18. viernes, semana XXIV
Santa Adriana de Prymnesso, mártir, siglo I
Cat. La vocación a la castidad, n. 2337-2347

Día 19. sábado, semana XXIV
San Jenaro, obispo de Benevento, mártir, siglo III
Cat. El amor de los esposos, n. 2360-2365
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La Nueva Evangelización: Una visión común
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miércoles, 9 de septiembre de 2026

                  LA NUEVA EVANGELIZACIÓN: UNA VISIÓN COMÚN

          Después de dos mil años de existencia, es difícil hacer cosas “por primera vez”. La mayor parte de lo que uno tiene que decir o hacer ya ha sido dicho o hecho antes. Sin embargo, la Lumen Fidei (La luz de la fe) sí que fue un “por primera vez”. Fue la primera encíclica en la historia de la Iglesia católica escrita por dos papas. El Papa Benedicto XVI la comenzó. El Papa Francisco la concluyó.

          Ese hecho tiene una particular importancia. A diferencia de cualquier otra encíclica, a la Lumen Fidei la respalda el peso de dos sucesores de Pedro. Es también fruto del pensamiento y las oraciones de dos grandes evangelizadores del siglo XXI, dos hombres que, en cierto modo, se parecen a los dos grandes evangelizadores del siglo I: Pedro y Pablo, el pescador y el erudito.

          De estos dos hombres, y de la encíclica que escribieron, procede el plan de acción para la nueva evangelización. Eso es, de hecho, la Lumen Fidei: las directrices, las instrucciones para acometer la misión que tenemos por delante.

          Pero no es, sin embargo, un plan de acción del cual ellos son los únicos responsables. Es, más bien, una obra a la que han contribuido todos los papas de los últimos cincuenta años, una obra que tiene su origen en el Concilio Vaticano II, y antes.

 Las semillas de la Nueva Evangelización

          En la primera parte del siglo XX, mucho antes de que ningún papa hicieron un llamamiento a los fieles para involucrarse en la nueva evangelización, los sacerdotes y teólogos católicos buscaban modos de revitalizar la liturgia, las devociones y el trabajo intelectual de la Iglesia, mediante diversos movimientos de renovación. Estos movimientos fueron aglutinados en los años cincuenta por lo que dio en llamarse Movimiento Kerigmático.

          Liderado por Josef Jungman y Johanes Hofinger -aunque incluía también otras figuras, como el cardenal Jean Daniélou, Henri de Lubac y Hans Urs von Balthasar-, el Movimiento Kerigmático instaba a clérigos y laicos a recuperar el kerygma del Nuevo Testamento, es decir, a hacer que el Evangelio ocupara una posición más central en la predicación, las enseñanzas y la vida católica.

          Y así, en vez de sacerdotes predicando homilías que catequizaran a los fieles sobre la ley moral y los santos, los teólogos kerigmáticos querían sacerdotes que abrieran las Escrituras y condujeran a los bautizados a un encuentro más íntimo con Jesucristo, mediante la explicación de la Palabra. También querían que los católicos vivieran según una imitación más profunda de lo que descubrían en el Evangelio, acercándose a la vida de la fe con una novedad y una frescura que recordara a los primeros cristianos.

          Mientras en los documentos del C. Vaticano I el término “evangelio” solo se utilizó una vez -y se trataba de una referencia a uno de los cuatro Evangelios-, un siglo después, en los documentos del Vaticano II, encontramos la palabra “evangelio” 157 veces. De igual modo, aunque en el Vaticano I nunca se utilizaron palabras como “evangelizar”, “evangelizando” o “evangelización”, en el Vaticano II, el verbo “evangelizar se utilizó 18 veces y el sustantivo “evangelización”, 31 veces.

          Esa profusión sin precedentes de términos que se refieren al evangelio y la evangelización no revelaban simplemente un cambio en los usos lingüísticos. Revelaban también un cambio de enfoque, un cambio que se hizo más patente aún a la vista de las decisiones que tomó el Papa Pablo VI cuando el concilio se acercaba a su fin.

         (Scott Hann, La evangelización de los católicos, p. 19-22, Ediciones Palabra, 2015)

 

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domingo, 6 de septiembre de 2026

Repasar y difundir el Catecismo de la Iglesia Católica,
siguiendo el Año litúrgico, del 6 al 12 septiembre 2026
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El nombre de María
     Con razón se la llama “María”, que quiere decir “iluminada”:
El Señor llenará tu alma de resplandores (Is 58,11), y significa,
además, “iluminadora de otros”, por referencia al mundo entero;
y se la compara a la luna y al sol
. (Santo Tomas, Sobre el Avemaría,1, c. 182)
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               Tiempo Ordinario, XXIII semana

Día 06. DOMINGO XXIII TIEMPO ORDINARIO.
Cat. Igualdad y diferencias entre los hombres, n. 1934-1938

Día 07. lunes, semana XXIII
Santa Regina / Borgoña, mártir, siglo II
Cat. La solidaridad humana, n. 1939-1942

Día 08. martes, Natividad de la Bienaventurada Virgen María, fiesta.
Cat. En comunión con la Santa Madre de Dios, n. 2673-2679

Día 09. miércoles, semana XXIII
San Pedro Claver / Nueva Cartagena, presbítero jesuita, siglo XVII
Cat. La ley moral, n. 1950-1953

Día 10. jueves, semana XXIII
San Nemesio / Alejandría, mártir siglo III
Cat. La ley nueva o ley evangélica, n. 1965-1974

Día 11. viernes, semana XXIII
San Juan Gabriel Perboyre, misionero/China, mártir siglo XIX
Cat. Los Diez Mandamientos, n. 2052-2055

Día 12. sábado, semana XXIII
El Dulce Nombre de María
Cat. “Adorarás al Señor tu Dios, y le servirás”, n. 2084-2094
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Para responder, necesidad de doctrina
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viernes, 4 de septiembre de 2026

                             PARA RESPONDER, NECESIDAD DE DOCTRINA

Sucedió que, estando Jesús junto al lago de Genesaret, la multitud se agolpaba a su alrededor para oír la palabra de Dios (san Lucas 5. 1)

      “¡Cómo hoy! ¿No veis? Están deseando oír el mensaje de Dios, aunque externamente lo disimulen. Quizá algunos han olvidado la doctrina de Cristo; otros -sin culpa de su parte- no la aprendieron nunca, y piensan en la religión como en algo extraño. Pero, convenceos de una realidad siempre actual: llega siempre un momento en el que el alma no puede más; no le bastan las explicaciones habituales, no le satisfacen las mentiras de los falsos profetas. Y, aunque no lo admitan entonces, esas personas sienten hambre de saciar su inquietud con las enseñanzas del Señor”. (San Josemaría Escrivá, Amigos de Dios, n. 260)

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domingo, 30 de agosto de 2026

Repasar y difundir el Catecismo de la Iglesia Católica,
siguiendo el Año litúrgico, del 30 agosto al 5 septiembre 2026
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Prudencia: cómo decidir bien
    Quien desee dirigir y servir a otros debe desarrollar su capacidad de
elegir bien: debe cultivar la prudencia, virtud que hace que decidamos 
bien y eficazmente. Una elección prudente consta de tres fases: la 
deliberación, que consiste en recabar información, el juicio, que consiste 
en evaluar esa información y finalmente la decisión. La deliberación se 
orienta a la realidad, mientras que el juicio y la decisión se orienta a la acción.
                                      (Alexandre Havard, Liderazgo virtuoso, p. 93, Ediciones Palabra, 2017)
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             Tiempo Ordinario, XXII semana
Día 30. DOMINGO XXII TIEMPO ORDINARIO.
Cat. Decidir en conciencia. El juicio erróneo, n. 1786-1794

Día 31. lunes, semana XXII
San Ramón Nonato, religioso de la Orden de la Merced, cardenal, s. XIII
Cat. El carácter comunitario de la vocación humana, n.1878-1885

Día 01. martes, semana XXII
San Josué, Patriarca del Antiguo Testamento, siglo XIII a. C.
Cat. La conversión y la sociedad, n. 1886-1889

Día 02. miércoles, semana XXII
San Antolín, de Pamiers, Apamea/Siria, mártir, siglo IV.
Cat. La autoridad, n. 1897-1904

Día 03. jueves, San Gregorio Magno, papa y doctor de la Iglesia, siglo VII
Cat. El bien común, n. 1905-1912

Día 04. viernes, semana XXII
Santa Rosalia, Palermo/Sicilia, ermitaña, siglo XII
Cat. Responsabilidad y participación, n. 1913-1917

Día 05. sábado, semana XXII
Santa Teresa de Calcuta, fundadora Misioneras de la Caridad, siglo XX
Cat. El respeto de la persona humana, n. 1929-1933
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---LA RELIGIÓN: judaísmo, cristianismo, islam
---León XIV: liturgia alimente la fe, generando caridad fraterna y paz

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