lunes, 30 de marzo de 2026

                            LOS FUNDAMENTOS DE LA ORGANIZACIÓN SOCIAL 

      El fundamento último de toda organización social es la dignidad de la persona humana, de todo hombre, puesto que ha sido creado a imagen de Dios. Precisamente de esa dignidad se derivan unos derechos y brotan unos deberes que corresponden al hombre como exigencias de la propia naturaleza. La más peculiar manifestación de la dignidad personal es la libertad, que es una prerrogativa esencial del hombre, y debe ser respetada constantemente en la organización social por el reconocimiento de las personas como sujetos activos y responsables de la vida social.

 El principio de solidaridad

      La solidaridad, que puede ser considerada como uno de los factores del justo orden social, es, a su vez, una importantísima virtud social. Juan Pablo II la definió como “la determinación firme y persevetante de empeñarse por el bien común; es decir, por el bien de todos y cada uno, para que todos seamos verdaderamente responsables de todos” (1). Por tanto, esta virtud contempla el conjunto de los deberes morales que pertenecen al ámbito de la justicia social y que vienen exigidos por el bien común. El concepto clave, pues, es el de bien común como conjunto de condiciones sociales que hacen posible que las personas -todas y cada una- consigan la perfección que les es propia. Ahora bien, esto no es algo que se logre al margen de la colaboración y cooperación de todos los miembros de la sociedad.

      Como nos recuerda el Catecismo: “La participación de todos en la promoción del bien común implica, como todo deber ético, una conversión, renovada sin cesar, de los miembros de la sociedad” (2). La relación bien común y solidaridad implica diversos aspectos que deben ser considerados atentamente.

 Naturaleza del bien común

      En primer lugar, la naturaleza del bien común. Este viene determinado en sus contenidos esenciales por la dignidad de la persona a la que debe servir. De modo que los contenidos del bien común no pueden establecerse de manera caprichosa o veleidosa: vienen exigidos por la auténtica perfección de las personas que es su objetivo obligado. En este sentido cabe afirmar que solo conocerá realmente cuáles son los genuinos contenidos del bien común quien tenga un adecuado conocimiento de lo que exactamente exige la perfección de la persona, en la variedad y riqueza de los distintos elementos que la componen. Quien parta de una antropología deficiente, porque olvida o niegue alguno de los elementos que integran el ser personal del hombre, está incapacitado para percibir los contenidos auténticos del bien común y su consideración del mismo adolecerá de las carencias antropológicas subyacentes. Es lo que sucede a los proyectos ideológicos que parcializan el contenido del bien común por carecer de una visión global y comprehensiva de una correcta antropología.

 Bien común y bien particular

      El deber de preocuparse por el bien común, de colaborar en la consecución del mismo como exigencia de la solidaridad, debe ser urgido en sus justos límites.

 La preocupación por los intereses particular es legítima siempre que sea ordenada, es decir, siempre y cuando la persona, en la búsqueda del interés individual, no excluya el obligado servicio al bien común. Cuando eso ocurre estamos ante el desorden que produce el egoísmo, ante la insolidaridad, ante la injusticia. Así, en el uso y disfrute de los bienes, en la facultad de disposición sobre los mismos que otorga el derecho de propiedad, la persona no puede olvidar el servicio a los demás que brota de la dimensión social que es intrínseca a la propiedad misma.

(1)    (1) Juan Pablo II, Encíclica Sollicitudo reí sociales, 30.12.1987, n. 38.

(2)    (2)  Catecismo de la Iglesia Católica, n. 1916

                (José Gay Bochaga, Cuestiones controvertidas del cristianismo, Ediciones Palabra 2002, p. 20-24)

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domingo, 29 de marzo de 2026

Repasar y difundir el Catecismo de la Iglesia Católica,
siguiendo el Año litúrgico, del 29 marzo al 4 abril 2026
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Semana Santa y Triduo pascual
      Durante la Semana Santa la Iglesia celebra los misterios de la salvación
actuados por Cristo en los últimos días de su vida comenzando por su
entrada mesiánica en Jerusalén.
     Triduo pascual. Todos los años en el “sacratísimo triduo de Crucificado,
del Sepulcro y del Resucitado” o Triduo pascual que se celebra desde la
misa vespertina del Jueves en la cena del Señor hasta las Vísperas del
Domingo de Resurrección, la Iglesia celebra, “en íntima comunión con
Cristo su Esposo” los grandes misterios de la redención humana
.

                                      (Directorio sobre la Piedad popular y la Liturgia, nº 138)
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                      Tiempo de Cuaresma
Día 29. DOMINGO DE RAMOS EN LA PASIÓN DEL SEÑOR.
Cat. La entrada mesiánica de Jesús en Jerusalén, n. 559-560

Día.30. Lunes Santo.
Cat. “Dios le hizo pecado por nosotros”, n. 602-603

Día 31. Martes Santo.
Cat. El amor redentor universal, n. 604-605

Día 01. Miércoles Santo.
Cat. Toda la vida de Cristo es ofrenda al Padre, n. 606-607

               Comienza el Triduo Pascual
Día 02. Jueves Santo en la Cena del Señor.
Cat. La ofrenda libre de la vida de Jesús, n. 608-611

Día 03. Viernes Santo en la Pasión del Señor.
Ayuno y abstinencia
Cat. La agonía de Getsemaní, n. 612-615

Día 04. Sábado Santo en la sepultura del Señor.
Cat. “Jesucristo descendió a los infiernos, al tercer día resucito
de entre los muertos, n. 631-635

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domingo, 22 de marzo de 2026

Repasar y difundir el Catecismo de la Iglesia Católica,
siguiendo el Año litúrgico, del 22 al 28 de marzo 2026
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      Buscad a Jesucristo para conocerlo y amarlo
Aunque nació de virgen en el tiempo y como hombre según la carne, es, 
sin embargo, eterna su generación, porque lo engendró el Padre antes de 
que las cosas fueran hechas; y así, habiendo recibido de su madre la vida 
corporal, en la cual depende de ella, permanece no obstante unido al Padre 
por la virtud divina.                         (San Ambrosio, Sobre las vírgenes, n. 3.2)
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                     Tiempo de Cuaresma
Día 22. DOMINGO V de Cuaresma.
Cat. Jesús y la Ley (I), n, 577-579

Día.23. lunes de la quinta semana.
Cat. Jesús y la Ley (II), n. 580-582

Día 24. martes de la quinta semana.
Cat. El proceso de Jesús, n. 595-596

Día 25. miércoles. Anunciación del Señor, solemnidad.
Cat. Los judíos no son responsables colectivamente de la muerte de Jesús, n. 597

Día 26. jueves de la quinta semana.
Cat. Todos los pecadores fueron los autores de la Pasión de Cristo, n. 598

Día 27. viernes de la quinta semana.
Abstinencia
Cat.” Jesús entregado según el preciso designiode Dios”, n. 599-601

Día 28. sábado de la quinta semana.
Cat. La subida de Jesús a Jerusalén, n. 557-558
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San José: el brillo de ser y estar
Por qué el aborto no puede ser un derecho. 
Periódico El Debate, 01.03.2026

      https://ramonbertrand.blogspot.com

jueves, 19 de marzo de 2026

                 San José: el brillo de ser y estar

San José no brilló haciendo ruido, sino entregándose de verdad: ¿y si la felicidad que buscas está más en darte que en destacar? En medio de la incertidumbre, él confió en Dios… ¿te atreves tú a soltar el control y dejarle guiar la historia.

     "La mayor alegría reside en darse."

Sereno, joven, sonriente, prudente, fiel, audaz, auténtico. Quizá estos podrían ser algunos de los adjetivos con los que describir a San José. Un padre que brilló de forma oculta, siendo y estando. Con su presencia, cuidó a Santa María en tantos momentos de incertidumbre y veló siempre para poder darle, tanto a ella como al Niño lo mejor que tenía. Darle no precisamente todas cosas materiales, pero sí su tiempo, su cariño, su honra, su esfuerzo atento. Al fin y al cabo, su propia vida. Desde su discreta sabiduría descubrió que la mayor alegría reside en darse y por eso, aunque a veces pudiera costarle, halló una vida plena, feliz. Una vida lograda, poniendo cada uno de los dones que había recibido de Dios al servicio de su misión ¿no es acaso esto algo apasionante?

Se puede pasar por la vida de muchas maneras. Y quizá leyendo estas líneas, vengan a tu memoria rostros de personas que aparecen en tus días sin hacer ruido, sin colgarse medallas, sin querer ser protagonistas de ella, sin narrar sus méritos. Sin embargo, aún no buscándolo, dejan en tu memoria un rastro difícil de olvidar. Un ejemplo cuyo brillo reside sencillamente en haber sido y estado cuando más lo necesitabas y también cuando pensabas que no era necesario. ¿Podría ser San José una de ellas? Aunque no lo escuchemos hablar en los Evangelios, no se le atribuya ninguna frase directa o no protagonice ningún milagro visible, el brillo de su persona reside en haber sido y ser un fiel reflejo de Dios. En haber encontrado un gran tesoro: la alegría de anteponer las necesidades de los demás a sus propios gustos, caprichos o inclinaciones. En saberse buen hijo para poder ser así buen padre, hermano, amigo. En ser maestro de Jesús en tantas cosas, no desde la prepotencia, sino desde la admiración.

Hoy en día disponemos a nuestro alcance información de casi todo y además de forma inmediata, en tan solo un clic. Los jóvenes anhelamos certezas rápidas a nuestras preguntas. Normalmente nos gusta la inmediatez, la seguridad, la eficiencia, huir de una soledad en la que el yo que menos nos gusta pueda aparecer de forma más nítida… Quizá estas sean algunas de las razones por las que en este tiempo pueda resultar más difícil no inquietarse o frustrarse ante la incertidumbre. Ante esto, San José nos da ejemplo de que la mayor seguridad que podemos tener es seguir los planes que Dios tiene para cada uno de nosotros. Pues es ahí donde encontramos la serenidad que da la confianza en quien te ha creado y te conoce muy bien.

San José se embarcó en una aventura en la que dudaría alguna vez de sí mismo. Un camino donde sentiría angustia, pero en el que si de algo no se cuestionó nunca fue de la compañía, de que no estaría solo a lo largo del trayecto. Y precisamente en esa confianza elegida fue donde encontró su mayor fuerza. Descubrió la razón más profunda de su existencia: la conquista de la libertad en la entrega. Una entrega feliz en sentido amplio que incluía sus deseos y también cada una de sus decisiones ¿te pasa que sientes miedo cuando no tienes un manual de instrucciones o no sabes a dónde dirigir tus pasos? ¿Tiendes a huir de aquellas realidades que puedan ser más incómodas o que suponen salir de tu zona de confort?

      "No fue perfecto, pero su fragilidad no fue impedimento para soñar en grande"
San José soñó en grande. Su vida fue grande porque dejó que en sus sueños entrara Dios, entregando su manual de instrucciones para que fuese el de arriba quien guiara cada uno de sus pasos. Y bajando el volumen de sus sentidos, dejó espacio en su corazón para escucharle y encontrar respuestas a muchas de sus incógnitas. Emprendió la empresa más rentable de su vida: elegir amar con mayúsculas. Ser y estar con Jesús, en el taller, en sus primeros pasos, en sus primeras veces… No fue perfecto, pero su fragilidad no fue impedimento para soñar en grande descubriendo en la vulnerabilidad no un límite sino una oportunidad de ejercer aquello que más le caracterizó: la confianza. La obediencia ciega de quien se sabe en buenas manos. En las manos de un padre que nos cuida, que no concibe que pase nada sin que Él no lo permita, que esboza una sonrisa cada vez que rectificamos y que conoce que todo es bueno, aunque nuestros ojos en ocasiones no lo perciban.

San José fue y es ejemplo. Patrono de la Iglesia, silencioso, atractivo, valiente, trabajador. Bastarían apenas unos minutos a su lado para darse cuenta de estar con alguien con un corazón enorme. San Josemaría solía referirse a Él como “Nuestro Padre y Señor” y tenía costumbre de invocarlo antes y después de cada rato de oración. Podemos decir de San José que fue maestro y ejemplo de muchas cosas y entre ellas, de una muy importante: vida interior. Por ello, podemos pedirle ayuda para ser piadosos y encontrar cada día en nuestro trabajo y misión el sentido de nuestra existencia. Él lo encontró e intentó actualizar ese amor cada uno de sus días.

Seguro que viéndonos y escuchándonos ahora desde el cielo con su mirada atenta y comprensiva piensa que no es para tanto, que prefiere pasar desapercibido. Nosotros sabemos que no importa porque lo que sí que le gustará oír es que el mérito no estuvo en lo que hizo sino en lo que dejó hacer a Dios con su propia vida. Poniendo su vida al servicio de su misión fue feliz, hizo feliz y logró traslucir el brillo de Dios siendo y estando.

Youth – Opus Dei, jueves 19 de marzo 2026

Por qué el aborto no puede ser un derecho

En ningún caso se trata de un debate entre católicos y agnósticos, creyentes y ateos, sino entre defensores o no de la vida humana y su dignidad Ignacio Sánchez Cámara, El Debate, 01.03.2026

El Consejo de Estado ha emitido un dictamen favorable a la pretensión del Gobierno de incluir en la Constitución el derecho al aborto. Se trataría de añadir al actual artículo 43 el siguiente párrafo: «Se reconoce el derecho de las mujeres a la interrupción voluntaria del embarazo. El ejercicio de este derecho, en todo caso, será garantizado por los poderes públicos asegurando su prestación en condiciones de igualdad efectiva, así como la protección de los derechos fundamentales de las mujeres». Traducido al lenguaje natural, no eufemístico, significa que las mujeres tienen derecho al aborto, es decir, a que eliminen la vida del embrión que vive en su seno. No puede faltar el socorrido gerundio ni la sutil distinción entre igualdad efectiva y no efectiva. Esto significa el reconocimiento de unas extrañas igualdades no efectivas.

El artículo 43 se encuentra en el capítulo tercero del título I de la Constitución, «De los principios rectores de la política social y económica», y no en el capítulo segundo «Derechos y libertades». ¿Por qué si se trata de reconocer un «nuevo derecho»? El párrafo incorporado debería estar en el capítulo segundo. El problema es que, de hacerlo así, como es debido, sería necesario para su aprobación, además de la mayoría de dos tercios de las Cámaras, la disolución de las Cortes. Para el Gobierno, la muerte del embrión por decisión de la madre es un principio rector de la política social y económica. Por lo tanto, no es un genuino derecho. El Ejecutivo, en su extravío jurídico, podría estar dando lugar al curioso caso de una reforma inconstitucional de la Constitución. Los derechos reconocidos en el capítulo tercero no lo son en sentido estricto.

Lo fundamental es que el aborto no puede ser considerado como un derecho. ¿Es el embrión un ser vivo perteneciente a la especie humana? Sí. ¿Es entonces un ser humano? Sí. ¿Mediante el aborto voluntario se le quita intencionadamente la vida? Sí. ¿Quitar la vida es matar? Sí. ¿Con independencia del grado de desarrollo, maduración o estado de la víctima? Sí. Matar se convierte así en un derecho constitucional. Pero no puede existir un derecho a matar. Puede ser lícito en ocasiones, pero no un derecho.

El Gobierno habla de «avance». No sé hacia dónde. Quizá hacia la degradación jurídica y moral. Suelo repetirlo: según Julián Marías, los dos mayores errores morales de nuestro tiempo son la aceptación social del aborto y la generalización del consumo de drogas. Y pienso que aún mayor es el primero. El hambre y la miseria, la violación y, en general, la violencia contra las mujeres, el terrorismo, la guerra injusta, el maltrato y la explotación infantil, la corrupción y el robo y tantos otros crímenes no son peores porque se perciben, en general, como errores morales, mientras que el aborto se considera como algo correcto, incluso debido, un derecho. Alrededor de uno de cada cuatro embarazos en España terminan en aborto voluntario.

En solo cuatro décadas, el aborto ha pasado de ser un delito a ser un derecho. No cabe más radical transformación. La legislación socialista de Felipe González, como se recordará, mantuvo el aborto como un delito y la pena no se imponía en unos supuestos concretos. Pero en esos casos no era un derecho, sino un delito al que no se le aplicaba la pena. Incluso, cabría considerarlo (aunque no es lo mejor) como una conducta lícita, permitida. Ahora, si se configura como derecho se trata de algo que va más allá de lo lícito y que compromete a toda la sociedad y que toda mujer puede reclamar incluso apelando a la fuerza del Estado. Pero ¿saben nuestros gobernantes lo que es realmente tener un derecho?

En cualquier caso, la configuración como derecho entrañaría la total desprotección jurídica de la vida embrionaria y, por lo tanto, la vulneración de la doctrina del Tribunal Constitucional. Pero ya sabemos cómo anda el órgano garante de la constitucionalidad. Por lo demás, el Gobierno no consigue una mayor «protección» del aborto, ya que se podría modificar en el futuro por el mismo procedimiento. Cabe quizá confiar en la costumbre del Ejecutivo de perder votaciones en las Cortes.

En ningún caso, se trata de un debate entre católicos y agnósticos, creyentes y ateos, sino entre defensores o no de la vida humana y su dignidad.

 

domingo, 15 de marzo de 2026

Repasar y difundir el Catecismo de la Iglesia Católica,
siguiendo el Año litúrgico, del 15 al 21 de marzo 2026
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El Sacramento del Bautismo
    El Bautismo es el más bello y magnífico de los dones de Dios… lo llamamos 
don, gracia, unción, iluminación, vestidura de incorruptibilidad, baño de generación, 
sello y todo lo más precioso que hay. Don porque es conferido a los que no aportan 
nada, gracia, porque, es dado incluso a culpables; bautismo, porque el pecado es
sepultado en el agua; unción, porque es sagrado y real (tales son los que son ungidos); 
iluminación, porque es luz resplandeciente; vestidura, porque cubre nuestra vergüenza; 
baño, porque lava; sello porque nos guarda y es el signo de la soberanía de Dios.
                                                         (San Gregorio Nacianceno, Or. 40, 3-4)
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                Tiempo de Cuaresma
Día 15. DOMINGO IV de Cuaresma.
Cat. Jesús, el Señor, n. 446-451

Día.16. lunes de la cuarta semana.
Cat. Es necesario que Cristo padeciera, n. 571-573

Día 17. martes de la cuarta semana.
Cat. Jesús e Israel, n. 574-576

Día 18. miércoles de la cuarta semana.
Cat. Jesús y la Ley, n. 577-582

Día 19. jueves, San José, Esposo de la Bienaventurada
Virgen María, solemnidad.
Cat. Jesús, concebido por obra del Espíritu Santo, n. 496-501

Día 20. viernes de la cuarta semana.
Abstinencia
Cat. Jesús y el Templo (I), n. 583-584

Día 21. sábado de la cuarta semana.
Cat. Jesús y el Templo (II), n. 585-586

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Interesante, divertido y agradecidas “pistas” para la formación y la
vida cristiana, es el vídeo Médico de almas,para ver y también sugerir:
https://share.google/GswbRYGhZHuczT4z4   en móvil o tableta

domingo, 8 de marzo de 2026

Repasar y difundir el Catecismo de la Iglesia Católica,
siguiendo el Año litúrgico, del 8 al 14 de marzo 2026
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   La virtud es una fuerza dinámica, como sugiere la palabra latina de la que procede, 
virtus, que significa “fuerza o “poder”. Cada virtud, cuando se practica habitualmente, 
mejor progresivamente nuestra capacidad de actuar:
-Prudencia: tomar buenas decisiones.
-Fortaleza: mantener el rumbo, y resistir a cualquier tipo de presiones.
-Dominio de sí: sujetas las pasiones al espíritu y dirigirlas hacia la  realización de 
nuestra misión.
-Justicia: dar a cada uno lo suyo y entrar en el corazón de los demás.
-Magnanimidad: responder a la propia vocación, realiza la propia misión, fijar 
objetivos personales elevados para uno mismo y para los demás.
-Humildad: superar el propio ego y servir a los demás de manera habitual.
                                     (Alexandre Havard, Liderazgo virtuoso, p. 25, Ediciones Palabra)
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            Tiempo de Cuaresma
Día 08. DOMINGO III de Cuaresma.
Cat. Los signos del Reino de Dios, n. 547-550

Día. 09.lunes de la tercera semana.
Cat. La justificación (I), n. 1987-1991

Día 10. martes de la tercera semana.
Cat. La justificación (II), n. 1992-1995

Día 11. miércoles de la tercera semana.
Cat. La gracia (I), n. 1996-2000

Día 12. jueves de la tercera semana.
Cat. La gracia (II), n. 2001-2003

Día 13. viernes de la tercera semana.
Abstinencia
Cat. La gracia (III), n. 2004-2005

Día 14. sábado de la tercera semana.
Cat. La santidad cristiana, n. 2012-2016
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PATRÍSTICA – PATROLOGÍA, apartado 4
-Por qué conocer a los Padres
-Testigos privilegiados de la Tradición
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         https://ramonbertand.blogspot.com