El Papa: Combatir la delincuencia y la falsedad que
hieren a la sociedad
En su discurso a los Prefectos de Italia, León XIV afirmó que un
espacio cívico libre de disturbios favorece la acogida de los más necesitados,
la tranquilidad de los ancianos y la confianza en el futuro por parte de las
familias, los enfermos y los jóvenes. El compromiso de proteger el bien común,
subrayó, no se reduce a aspectos materiales, ya que también afecta al
patrimonio moral y espiritual de la República. Vatican News, 16.02.2026
“Servir a la Nación significa dedicarse con mente clara y
conciencia íntegra a la colectividad, es decir, al bien común del pueblo
italiano”: lo subrayó el Papa León al recibir en audiencia, en la mañana del 16
de febrero, a unos 150 prefectos de la República Italiana.
En su discurso, el Pontífice recordó que su Patrono, san
Ambrosio de Milán, encarna un excelente ejemplo de la convergencia entre el
Estado y la Iglesia, ya que de prefecto de aquella ciudad que fue capital del
Imperio, pasó a ser su obispo por aclamación popular. “Tras este rápido
tránsito, Ambrosio ejerció de manera nueva sus funciones públicas, poniendo al
servicio del pueblo la autoridad espiritual con la que había sido investido”,
señaló.
Garantizar el orden y la
seguridad
El Obispo de Roma observó la afinidad entre el cargo de los
prefectos y el ministerio episcopal, recordando que tanto los ciudadanos de
Roma como los discípulos de Jesús estaban organizados en diócesis. “Esta
afinidad histórica – puntualizó – caracteriza aún hoy su misión, orientada
a servir al Estado garantizando el orden público y la seguridad de todos los
ciudadanos”.
Especialmente nuestro tiempo, marcado por conflictos y tensiones
internacionales, pone de relieve la importancia de proteger el bien común, que
no puede reducirse a aspectos materiales, pues concierne ante todo al
patrimonio moral y espiritual de la República Italiana. Estos valores
encuentran en la convivencia civil la mejor condición para difundirse y
progresar.
Al velar por la concordia social – añadió el Papa – el
Prefecto contribuye a salvaguardar el presupuesto irrenunciable de la libertad
y de los derechos de los ciudadanos. Toda la población se beneficia de este
servicio, especialmente los sectores más débiles: los pobres encuentran
más fácilmente acogida, los ancianos experimentan mayor tranquilidad y mejoran
los servicios destinados a las familias, a los enfermos y a los jóvenes.
Compromiso contra formas
de violencia que hieren a la sociedad
A continuación, el Santo Padre observó que el orden público no
se refiere “únicamente a la necesaria lucha contra la criminalidad o a la
prevención de disturbios perjudiciales” sino que “exige también un compromiso
firme contra aquellas formas de violencia, falsedad y vulgaridad que hieren el
tejido social”.
Mejorar el rostro de la
burocracia
Y recordó que la alta función que desempeñan los Prefectos exige
un “doble testimonio”: el primero se realiza en la colaboración entre los
distintos órganos y niveles administrativos del Estado; el segundo, se concreta
uniendo responsabilidad profesional y conducta de vida”.
A este respecto, deseo que su autoridad contribuya a mejorar el
rostro de la burocracia, cooperando para hacer cada vez más virtuoso el cuidado
de la sociedad. Especialmente en situaciones de emergencia, ante calamidades o
peligros, su función permite expresar en el más alto grado los valores de
solidaridad, valentía y justicia que honran a la República Italiana.
La colaboración y el
respeto de la Iglesia
León XIV se refirió asimismo a la dimensión ética del servicio
de los Prefectos que “caracteriza también los desafíos planteados por las
nuevas tecnologías, como la inteligencia artificial, hoy aplicadas también en
la administración pública”. E indicó que estas herramientas “deben ser
atentamente gobernadas no solo para proteger los datos personales, sino en
beneficio de todos, sin apropiaciones elitistas”.
“Al cultivar un estilo de ciudadanía consciente, honesta y
activa, sepan que pueden contar siempre con la colaboración y el respeto de la
Iglesia” les dijo el Papa antes de finalizar su discurso.
Las relaciones constructivas que mantienen con los obispos
diocesanos favorecen, en particular, la acogida de los migrantes y las
múltiples formas de apoyo a los necesitados que nos ven trabajar juntos en
primera línea, así como la gestión de otras cuestiones prácticas, como por
ejemplo las fábricas eclesiásticas. La fe de la comunidad cristiana y los
valores religiosos que encarna contribuyen así al crecimiento cultural y social
de Italia.