Enseñanza de los Doce Apóstoles (“Didaché”)
La Didaché o Enseñanza de los Doce apóstoles es uno de los escritos más venerables que nos ha legado la antigüedad cristiana. Baste decir que su composición se data en torno al año 70, casi contemporáneamente, por tanto, a algunos libros del Nuevo Testamento.
Un sacrificio puro
(Didaché o Enseñanza de los Doce Apóstoles, cap. IX y X)
En cuanto a la Eucaristía, dad gracias
así. En primer lugar, sobre el cáliz: Te damos gracias, Padre nuestro, por la
santa vid de David, tu siervo, que nos diste a conocer por Jesús, tu siervo. A Ti
gloria por los siglos”.
Luego, sobre el fragmento de pan: “Te
damos gracias, Padre nuestro, por la vida y el conocimiento que nos diste a
conocer por medio de Jesús, tu siervo. A Ti la gloria por los siglos”.
“Así como este trozo estaba disperso por
los montes y reunido se ha hecho uno, así también reúne a tu Iglesia de los
confines de la tierra en tu reino. Porque tuya es la gloria y el poder por los
siglos por medio de Jesucristo”.
Nadie coma ni beba de vuestra Eucaristía
a no ser los bautizados en el nombre del Señor, pues acerca de esto también
dijo el Señor: No deis lo santo a los perros.
Después de haberos saciados, dad gracias
de esta manera:
“Te damos gracias, Padre Santo, por tu
Nombre Santo que nos has hecho habitar en nuestros corazones, así como por el
conocimiento, la fe y la inmortalidad que nos has dado a conocer por Jesús tu
siervo. A Ti la gloria por los siglos”.
“Tú, Señor omnipotente, has creado el
universo a causa de tu Nombre, has dado a los hombres alimento y bebida para su
disfrute, a fin de que te den gracias y, además, a nosotros nos has concedido
la gracia de un alimento y bebida espirituales y de vida eterna por medio de tu
Siervo”
“Ante todo, te damos gracias porque eres
poderoso. A Ti la gloria por los siglos”.
“Acuérdate, Señor, de tu Iglesia para
librarla de todo mal y perfeccionarla en tu amor y a Ella, santificada, reúnela
de los cuatro vientos en el reino tuyo, que le has preparado. Porque Tuyo es el
poder y la gloria por los siglos”.
“¡Venga la gracia y pase este mundo! ¡Hosanna
al Dios de David! ¡Si alguno es santo, venga!; ¡el que no lo sea, que se
convierta” Maranatha. Amén”.
(José Antonio Loarte, El tesoro de los Padres / Selección de textos de los Santos Padres para el cristiano del tercer milenio, p.21-22, Ediciones Rialp, Madrid, 1998, apartado nº 6)
***************************