miércoles, 18 de febrero de 2026

TIEMPO DE CUARESMA

La Cuaresma es el tiempo que precede a la celebración de la Pascua. Tiempo de escucha de la Palabra de Dios y de conversión, de preparación y de memoria del Bautismo, de reconciliación con Dios y con los hermanos, de recurso más frecuente a las “armas de la penitencia cristiana”: la oración, el ayuno y la limosna.

      Según una constante de la piedad popular, que tiende a centrarse en los misterios de la humanidad de Cristo, en la Cuaresma los fieles concentran su atención en la pasión y muerte del Señor.                                                                               (Directorio Piedad popular y liturgia, n. 124-125)

 En el momento de la imposición de la ceniza sobre nuestras cabezas, el sacerdote nos recuerda las conocidas palabras del Génesis, a continuación del pecado original: Acuérdate, hombre, de que eres polvo y en polvo te has de convertir.  (Joel 2,12; Génesis 3,19)

Hemos entrado en el tiempo de Cuaresma: tiempo de penitencia, de purificación, de conversión. No es tarea fácil. El cristianismo no es un camino cómodo: no basta estar en la Iglesia y dejar que pasen los años. En la vida nuestra, en la vida de los cristianos, la conversión primera ese momento único, que cada uno recuerda, en el que se advierte claramente todo lo que el Señor nos pide- es importante; pero más importante aún, y más difíciles, son las sucesivas conversiones. Y para facilitar la labor de la gracia divina con estas conversiones sucesivas, hace falta mantener el alma joven, invocar al Señor, saber oír, haber descubierto lo que va mal, pedir perdón.           (Josemaría Escrivá de Balaguer, La Conversión de los hijos de Dios, n. 57)

 En toda la Iglesia se observa, con gran fruto para las almas, la costumbre saludable de confesarse en el santo tiempo de Cuaresma. El santo concilio aprueba esta costumbre y la recibe como cosa piadosa y digna de ser observada.  (Concilio de Trento, sección XIV, capítulo 5)

El que obtener la reconciliación con Dios y con la Iglesia debe confesar al sacerdote todos los pecados graves que no ha confesado aún y de los que se acuerde tras examinar cuidadosamente su conciencia. Sin ser necesaria, de suyo, la confesión de las faltas veniales está recomendada vivamente por la Iglesia.      (Catecismo de la Iglesia Católica n. 1493)

Cuando uno de nosotros reconoce que está triste, debe pensar: es que no estoy suficientemente cerca de Cristo. Cuando uno de nosotros reconoce en su vida, por ejemplo, la inclinación al mal humor, el mal genio, tiene que pensar eso; no echar la culpa a las cosas de alrededor, que es una manera de equivocarnos, es una manera de desorientar la búsqueda.   (A.M. García Dorronsoro, Tiempo para creer, p. 118)

 ¿Pero dónde buscar al Señor? ¿Cómo acercarse a Él y conocerlo? En el Evangelio, meditándolo, contemplándolo, amándolo, siguiéndolo. Con la lectura espiritual, estudiando y profundizando la ciencia de Dios. Con la Santísima Eucaristía, adorándolo, deseándolo, recibiéndolo.

      ¿Cuándo perderás, amigo mío, ese miedo por la santidad? ¿Cuándo te convencerás de que el Señor te quiere santo? Sea cualquiera tu condición, tu profesión o empleo, tu salud, tu edad, tus fuerzas o tu posición social, si eres cristiano, el Señor te quiere santo.  
                                                                                                      (Salvador Canals, Ascética meditada, edición 34, p. 18s)

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lunes, 16 de febrero de 2026

 El Papa: Combatir la delincuencia y la falsedad que hieren a la sociedad

 En su discurso a los Prefectos de Italia, León XIV afirmó que un espacio cívico libre de disturbios favorece la acogida de los más necesitados, la tranquilidad de los ancianos y la confianza en el futuro por parte de las familias, los enfermos y los jóvenes. El compromiso de proteger el bien común, subrayó, no se reduce a aspectos materiales, ya que también afecta al patrimonio moral y espiritual de la República.   Vatican News, 16.02.2026

 “Servir a la Nación significa dedicarse con mente clara y conciencia íntegra a la colectividad, es decir, al bien común del pueblo italiano”: lo subrayó el Papa León al recibir en audiencia, en la mañana del 16 de febrero, a unos 150 prefectos de la República Italiana.

En su discurso, el Pontífice recordó que su Patrono, san Ambrosio de Milán, encarna un excelente ejemplo de la convergencia entre el Estado y la Iglesia, ya que de prefecto de aquella ciudad que fue capital del Imperio, pasó a ser su obispo por aclamación popular.  “Tras este rápido tránsito, Ambrosio ejerció de manera nueva sus funciones públicas, poniendo al servicio del pueblo la autoridad espiritual con la que había sido investido”, señaló.

 Garantizar el orden y la seguridad

El Obispo de Roma observó la afinidad entre el cargo de los prefectos y el ministerio episcopal, recordando que tanto los ciudadanos de Roma como los discípulos de Jesús estaban organizados en diócesis. “Esta afinidad histórica – puntualizó – caracteriza aún hoy su misión, orientada a servir al Estado garantizando el orden público y la seguridad de todos los ciudadanos”.

Especialmente nuestro tiempo, marcado por conflictos y tensiones internacionales, pone de relieve la importancia de proteger el bien común, que no puede reducirse a aspectos materiales, pues concierne ante todo al patrimonio moral y espiritual de la República Italiana. Estos valores encuentran en la convivencia civil la mejor condición para difundirse y progresar.

Al velar por la concordia social – añadió el Papa – el Prefecto contribuye a salvaguardar el presupuesto irrenunciable de la libertad y de los derechos de los ciudadanos. Toda la población se beneficia de este servicio, especialmente los sectores más débiles:  los pobres encuentran más fácilmente acogida, los ancianos experimentan mayor tranquilidad y mejoran los servicios destinados a las familias, a los enfermos y a los jóvenes.

 Compromiso contra formas de violencia que hieren a la sociedad

A continuación, el Santo Padre observó que el orden público no se refiere “únicamente a la necesaria lucha contra la criminalidad o a la prevención de disturbios perjudiciales” sino que “exige también un compromiso firme contra aquellas formas de violencia, falsedad y vulgaridad que hieren el tejido social”.

 Mejorar el rostro de la burocracia

Y recordó que la alta función que desempeñan los Prefectos exige un “doble testimonio”: el primero se realiza en la colaboración entre los distintos órganos y niveles administrativos del Estado; el segundo, se concreta uniendo responsabilidad profesional y conducta de vida”.

A este respecto, deseo que su autoridad contribuya a mejorar el rostro de la burocracia, cooperando para hacer cada vez más virtuoso el cuidado de la sociedad. Especialmente en situaciones de emergencia, ante calamidades o peligros, su función permite expresar en el más alto grado los valores de solidaridad, valentía y justicia que honran a la República Italiana.

 La colaboración y el respeto de la Iglesia

León XIV se refirió asimismo a la dimensión ética del servicio de los Prefectos que “caracteriza también los desafíos planteados por las nuevas tecnologías, como la inteligencia artificial, hoy aplicadas también en la administración pública”. E indicó que estas herramientas “deben ser atentamente gobernadas no solo para proteger los datos personales, sino en beneficio de todos, sin apropiaciones elitistas”.

“Al cultivar un estilo de ciudadanía consciente, honesta y activa, sepan que pueden contar siempre con la colaboración y el respeto de la Iglesia” les dijo el Papa antes de finalizar su discurso.

Las relaciones constructivas que mantienen con los obispos diocesanos favorecen, en particular, la acogida de los migrantes y las múltiples formas de apoyo a los necesitados que nos ven trabajar juntos en primera línea, así como la gestión de otras cuestiones prácticas, como por ejemplo las fábricas eclesiásticas. La fe de la comunidad cristiana y los valores religiosos que encarna contribuyen así al crecimiento cultural y social de Italia.

domingo, 15 de febrero de 2026

Repasar y difundir el Catecismo de la Iglesia Católica,
siguiendo el Año litúrgico, del 15 al 21 febrero 2026
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     En su lenguaje litúrgico, la Iglesia denomina al tiempo que comienza 
el Miércoles de Ceniza quadragésima, periodo de tiempo de cuarenta 
días. De ese modo, con la ayuda de una interpretación tipológica de las 
Escrituras, quiere que nos adaptemos a un contexto espiritual.
      Cuarenta días peregrinó Israel por el desierto; cuarenta días
anduvo caminando Jesús en el desierto. ¿Qué significa este periodo de
cuarenta días? En la última época de Israel, los cuarenta días de
peregrinación por el desierto fueron considerados de algún modo como
tiempo de la primera amistad entre Dios e Israel.

                               (Joseph Card, Ratzinger, Cooperadores de la verdad, p. 135)
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                            Tiempo Ordinario
Día 15. VI DOMINGO TIEMPO ORDINARIO.
Cat. Los sacramentos de la Iglesia, n. 1117-1121 

Día 16. lunes de la VI semana.
Cat. Los sacramentos de la fe, n. 1122-1126

Día 17. martes de la VI semana.
Cat. Los sacramentos de la salvación, n. 1127-1129
                  Se interrumpe el Tiempo Ordinario
                        Tiempo de Cuaresma
Día 18. MIÉRCOLES DE CENIZA, feria
Ayuno y abstinencia
Cat. La penitencia interior, n. 1430-1433

Día 19. jueves después de Ceniza, feria
Cat. La conversación de los bautizados, n. 1425-1429

Día 20. viernes después de Ceniza, feria
Abstinencia
Cat. Sacramentos de la Penitencia y de la Reconciliación, n.1440-1445

Día 21. sábado después de Ceniza, feria
Cat. El sacramento del perdón, n. 1446-1449
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Los siete grandes retos: Papa León XIV, apartado, 2
Patrólogos y obras principales de la Patrología, apartado, 3
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jueves, 12 de febrero de 2026

                                           PATRÍSTICA - PATROLOGÍA

1, Concepto e introducción. La Patrología (ciencia que trata de los Padres) es la disciplina teológica que estudia la vida, los escritos y la doctrina de aquellos autores de la Antigüedad conocidos bajo el nombre de Padres de la Iglesia y de aquellos otros que, aunque no se les aplica propiamente ese título de Padre, forman parte de la misma época y están relacionados con ellos: es decir, los llamados escritores eclesiásticos primitivos e incluso los herejes, puesto que entre todos ellos existen estrechísimas relaciones culturales, históricas y literarias.

Otras obras literarias de la antigüedad cristiana, tales como los textos de la liturgia, las actas de los Concilios y las actas de los mártires, las vidas de santos, los símbolos, etc., pertenecen sólo indirectamente al campo de la Patrología, en cuanto están relacionadas también con la Tradición de la Iglesia, es decir, con la transmisión de la Revelación.

El luterano Juan Gerhard (+ 1637) fue el primero en usar el nombre de Patrología, en el título de una obra suya: Patrología, sive de primitivae Ecclesiae Christianae Doctorum via ac lucubrationibus opus postumum, Jena 1653. Pero, aunque el nombre sea relativamente reciente, la idea de una historia de la literatura cristiana con una perspectiva teológica es antigua; se puede decir que comienza ya con Eusebio de Cesarea y san Jerónimo.

Junto al nombre de Patrología se usa también el de Patrística. Entre ambos hay diferencias de matiz. La Patrística considera al Padre de la Iglesia fundamentalmente en un trasfondo dogmático y busca en él el testimonio fehaciente de que la Tradición de la Iglesia ha sido ininterrumpida y mantenida por todos, de modo que se encuadra con la Dogmática o con la Historia de los Dogmas. La Patrología, en cambio, estudia el Padre de la Iglesia bajo el aspecto fundamentalmente literario y coindice más con la disciplina teológica denominada Historia de la Literatura Cristiana Antigua. En la práctica, sin embargo, muchas veces los términos tienden a identificarse.

2, Patrólogos y obras principales de la Patrología. La Historia Eclesiástica de Eusebio de Cesarea es la fuente principal en cuanto a la Antigüedad. Si bien no trata directamente de los autores cristianos que le precedieron, contiene un caudal inapreciable sobre éstos y sus escritos hasta el punto que algunos datos sólo gracias a él los conocemos. El primero en componer un catálogo detallado de los escritores cristianos antiguos fue san Jerónimo; es el De viris illustribus (a. 392). Consta de 135 artículos y de noticias incluso de los mismos evangelistas como de escritores judíos (Filón, Flavio Josefo, etc.). Se admite comúnmente que en cuanto a la forma depende de Suetonio, y en cuanto al contenido de Eusebio; adolece de ciertas lagunas y equivocaciones en cuanto datos o noticias originales. 
                                (Javier Ibáñez I., Gran Enciclopedia Rialp/GER, tomo 13, p.72, apartado nº 3)

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miércoles, 11 de febrero de 2026

Los siete grandes retos que va a tener que
afrontar León XIV

2. El desafío antropológico
La enseñanza de la Iglesia transmite que el ser humano ha sido creado «a imagen y semejanza de Dios», que los creó «hombre y mujer». Por ese motivo, defender a Dios es tanto como defender la naturaleza humana —lo que el Magisterio llama, en palabras de san Juan Pablo II, una «antropología adecuada»—. Una idea cada vez más asentada dentro de la institución eclesial, por el desafío que supone la progresión de ideologías que promueven la transexualidad, el transhumanismo y las teorías de género. También aquello que tiene que ver con la equiparación al matrimonio de las uniones del mismo sexo, y la propia visión de la homosexualidad.

También el avance de la Inteligencia Artificial y el incremento de los problemas bioéticos (experimentación con embriones, vientres de alquiler, aborto, eutanasia, eugenesia) han hecho que voces de tanto peso como el cardenal Eijk hayan propuesto la necesidad de una encíclica que implique un pronunciamiento doctrinal claro y definitivo. Un documento valiente y audaz, capaz de trazar una línea clara tanto en la doctrina como en su aplicación pastoral, igual que fue la Humane Vitae de Pablo VI.

3. Mantener la defensa de «los descartados»: inmigrantes, pobres...

En un momento de profundas desigualdades sociales, con un clima bélico y graves conflictos en todo el mundo que generan oleadas de refugiados, y unos flujos migratorios que lanzan a la muerte a millones de personas por oscuros intereses políticos y económicos, la voz de un Papa misionero como León XIV resonará profética en su defensa de los descartados.

Una categoría creada por Francisco, que abarca no solo a los inmigrantes y a los pobres, también a los marginados, los enfermos, los ancianos, las personas solas, los niños no nacidos, las madres forzadas a abortar, y las personas víctimas de violencia.

Porque para la Iglesia, la pobreza es una virtud si se abraza voluntariamente, pero una estructura de pecado que se debe combatir a partir de la visión de las Bienaventuranzas. (apartado nº 2, continúa)
 
                               José Antonio Méndez, periódico DEBATE, 09 de mayo 2025
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domingo, 8 de febrero de 2026

Repasar y difundir el Catecismo de la Iglesia Católica,
siguiendo el Año litúrgico, del 8 al 14 febrero 2026
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    La vida interior de alimenta normalmente de lo pequeño realizado
con atención, con amor. Pretender otra cosa sería equivocar el
camino, no encontrar nada o muy poco para ofrecer al Señor: las
oraciones acostumbradas a lo largo de la jornada; y vencimientos
en el trabajo, amabilidad en las contestaciones, afabilidad al
pedir… Muchas cosas pequeñas hechas con amor y por amor
constituyen nuestro tesoro de ese día, que llevaremos a la eternidad.

  (Francisco Fernández-Carvajal, Hablar con Dios, edición 2003, tomo II, p. 183)
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                         Tiempo Ordinario
Día 08. V DOMINGO TIEMPO ORDINARIO.
Cat. Razón de ser de la Liturgia, n. 1066-1068

Día 09. lunes de la V semana.
San Pedro de Dama, sacerdote misionero, siglo VIII
Cat. Significado de la palabra “Liturgia”, n. 1069-1070

Día 10. martes, Santa Escolástica, virgen, hermana de san Benito, siglo VI
Cat. La Liturgia, fuente de vida, n. 1071-1075

Día 11. miércoles de la V semana.
Nuestra Señora de Lourdes, gruta de Massabielle, 1858
Cat. La liturgia, obra de la Santísima Trinidad, n. 1077-1083

Día 12. Jueves de la V semana.
Santa Eulalia de Barcelona, mártir, 290-303
Cat. Cristo glorificado, n. 1084-1085

Día 13. Viernes de la V semana.
San Benigno, presbítero y mártir, siglo III-IV
Cat. La liturgia terrena y la liturgia celestial, n. 1088-1090

Día 14. sábado, Santos Cirilo, monje, y Metodio, obispo,
Patronos de Europa, fiesta, siglo IX
Cat. La gracia del Espíritu Santo, 1585-1589
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Los siete grandes retos: Papa León XIV, apartado, 1
Patrólogos y obras principales de la Patrología, apartado, 2

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jueves, 5 de febrero de 2026

Los siete grandes retos que va a tener que afrontar León XIV

Arranca un nuevo pontificado en la historia de la Iglesia, bajo la guía del hasta ahora cardenal Prevost. Pero no empieza de cero: toma sobre sus hombros una situación compleja en el plano social, eclesial y geopolítico, que tendrá que encarar con docilidad al Espíritu Santo y vigor apostólico.

Desde que hace dos milenios Cristo confió en Simón la misión de guiar a la Iglesia —«tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará», le dijo—, es posible trazar una línea ininterrumpida que llega hasta nuestros días. Una misión que se resume en el explícito anuncio del Evangelio, y en anticipar en las realidades del mundo la construcción del Reino de los Cielos... que ahora toma sobre sus hombros León XIV.

El hasta ahora cardenal Robert Prevost, llegado desde Estados Unidos pero con una profunda mezcla de orígenes (tiene raíces francesas, italianas y españolas, además de largos años de misionero en Perú), empuña ahora el timón de la barca de la Iglesia para guiarla a lo largo del siglo XXI.

Un Papa para un cambio de época

Y lo hace en un momento especialmente complejo, que su predecesor el Papa Francisco definió como «un cambio de época, no una época de cambio», con implicaciones sociales, geopolíticas, eclesiales y, sobre todo, espirituales. Un momento cargado de desafíos para la Iglesia.

Además de su propio plan pastoral, en el que recoja sus prioridades apostólicas, y de su sello personal que ya pudo aventurarse en sus primeras palabras (relativas a la paz, la unidad y la acogida a todos), el Pontífice número 267 de la Iglesia tiene, al menos, siete grandes retos por delante.

1. Centrarse en la evangelización
«La Iglesia no es una ONG»: esas palabras de la primera misa del Papa Francisco a los cardenales, en 2013, resumen el sentido de la Iglesia que hereda León XIV. A pesar de los grandes desafíos sociales en los que habrá de pronunciarse, y de las categorías ideológicas en las que pretendan encerrarle tantos los medios como los poderes del mundo, la misión del nuevo Papa será llevar a cabo una evangelización explícita

.Sobre todo porque la pérdida de la fe en occidente, la falta de sacerdotes que merma la posibilidad de celebrar los sacramentos en muchos lugares del planeta, el abandono de los católicos hacia sectas protestantes en Hispanoamérica –realidad que conoce a la perfección gracias a sus años en Perú–, y la necesidad de impulsar los movimientos de primer anuncio (aquellos destinados a proclamar la fe a personas que la desconocen, sobre todo en países de antigua cristiandad), serán los retos más acuciantes para el Papa, que tendrá que encontrar el modo de hablar, con lenguaje nuevo, de las verdades de siempre.

         (apartado nº 1, continúa) periódico DEBATE, José Antonio Méndez, 09 de mayo 2025