LA
RELIGIÓN
La definición etimológica. Tras de decir lo
constitutivo de la “religión” desde el étimo de la palabra “religión”, común a
todas las lenguas romances, a las anglogermánicas, etc., derivada ciertamente
del latín religión(em), acusativo singular de religio.
La cuestión en torno a la definición de “religioso” e incluso a su
definibilidad o posibilidad de ser definida puede parecer académica. No
obstante, es controvertida y se ha convertido ya en “clásica” en cualquier
introducción a la historia de las religiones. Lo mismo puede decirse de
realidades y términos vinculados con lo religioso: sagrado, trascendente,
divino, etc.
Para llegar a la definición real de “religión” en todas sus modalidades
pueden diferenciarse tres como círculos concéntricos:
1, En su sentido estricto o más apropiado, Religión es el conjunto de
creencias, celebraciones y normas ético-morales de las cuales el ser
intelectual reconoce, en clave simbólica su vinculación a lo divino en la doble
vertiente, a saber, la subjetiva y la objetiva o exteriorizada mediante
diversas formas sociales e individuales.
2, Así puede decirse “religión” una realidad o institución en la cual
haya un sistema de verdades que hay que creer, un conjunto de normas
ético-morales que hay que cumplir, unos ritos que hay que celebrar con tal que
acepte una cierta trascendencia y supervivencia del hombre o de alguno de sus
elementos constitutivos tras la muerte. La creencia en el Nirvana (especie de
cielo sin Dios ni ángeles) permite llamar, en este sentido, religión al budismo
a pesar de que los budistas son agnósticos.
3, Sentido metafórico, aquí encajan las llamadas “religiones civiles,
políticas, profanas, seculares, nuevas formas de religión, etc. Son las
“religiones sustitutorias” de las tradicionales mayoritarias en los diversos
países para uso de las masas “descreídas” de la modernidad y posmodernidad. Es
una especia de “religión alternativa”, en la cual la palabra “religión” tiene
de ordinario un valor metafórico, pero que, para no pocos, puede ser una
verdadera religión en la acepción amplia, e incluso en la estricta, de este
término: Las religiones políticas, activistas, pasivas; Religiones narcisistas;
Activistas, Contemplativas, pasivas.
Para llegar a lo divino no hay que trascender las cosas y personas como
si fueran malas, sino “trascender en las cosas, llegar a la realidad fundante
de las mismas”, no quedarse en las apariencias. Para responder a la pregunta
¿cómo es Dios, lo divino, la divinidad, el Misterio?, como lo divino no
coincide con lo humano a no ser en el “ser” y poco más, el hombre da un salto
gigantesco apoyándose en la analogía como en una pértiga. (Manuel Guerra Gómez, Historia de las
Religiones, segunda edición 2010, p. 24-43, Biblioteca de Autores
Cristianos/BAC)
Religión. Judaísmo. Desde una
perspectiva moderna, el judaísmo es religión. Pero, en sentido estricto, más
que religión es la vida entera de un pueblo que se ha descubierto llamado y
acompañado por la Presencia (por Ha-Shem, el Nombre). En ese sentido, para los
judíos, religión no es algo que ellos hacen (aunque la palabra para religión en
el judaísmo es Ley o Norma de vida), sino aquello que Dios hace en ellos,
revelándoles su voluntad y ofreciéndoles un camino de vida. En ese sentido,
ellos son creyentes, pero más especialmente practicantes: despliegan una forma
de vida que está vinculada a la Presencia. El judaísmo es religión de Ley (de
un tipo de vida que Dios mismo ha revelado a sus elegidos) y del Pueblo Santo:
ser religioso es formar parte de la Nación escogida por Dios.
Religión. Cristianismo. Los cristianos
aceptan los rasgos principales de la religión judía, pero los reinterpretan
desde Jesús de Nazaret, de una forma universal. En su punto de partida, allí
donde estaba la Ley nacional, ponen ellos a Jesús, como Hijo de Dios. Por eso,
en el lugar del cumplimiento de una Ley nacional, ellos destacan la exigencia
de “seguimiento” de Jesús, es decir, de un tipo de discipulado. Lógicamente, en
el centro de su religión no hay una norma de vida, sino un “hombre” concreto, a
quien descubren y veneran como expresión de plenitud humana. Eso significa que
el cristianismo no es la religión de un pueblo particular, sino un ofrecimiento
y camino mesiánico de salvación para todos los pueblos. Jesús aparece, así como
principio y cabeza de la humanidad definitiva, como realidad escatológica. Por
eso, mientras el judaísmo es una religión testimonial (los judíos no quieren
convertir a los demás pueblos, sino ofrecerle su ejemplo), el cristianismo es
una religión misionera, que quiere extender el evangelio de Jesús a todos los
pueblos de la tierra (cf. Mt 28,16-20).
Religión. Islam. La primera
respuesta de cualquier arabista es que “religión” en árabe se dice din
(en plural, adyán). Otra palabra de la misma raíz que din, diyána
(en plural diyánát) tiene el sentido de “religión” como confesión
religiosa. Una tercera palabra que traduciría la idea de “religión” sería milla
(en plural, milal), pero más bien tiene en sentido de “comunidad
confesional” comunidad.
Centrémonos
en la principal de ellas: din. Lo que arabohablante entiende por din
no es exactamente lo que nosotros entendemos por “religión”. En el din
del islam no sólo entraría una serie de creencias, un ritual o una moral, sino
también unas normas jurídicas, unas disposiciones higiénicas o unas reglas de
urbanidad, y todo esto estaría ye lejos de entrar en nuestro concepto de “religión”.
El din es el modo en que cada pueblo paga su deuda con su Creador. (Xabier Pikaza y
Abdelmumin Aya, Diccionario de Las tres Religiones, p. 979-982,
Editorial Verbo Divino, 2009).