LOS EVANGELIOS CANÓNICOS
Santiago Guijarro Oporto, nº 2
Los
Evangelio canónicos son aquéllos que fueron aceptados por las primeras
comunidades cristianas como inspirados, y pasaron a formar parte del canon o lista
de libros inspirados del Nuevo Testamento. Son los evangelios de Mateo, Marcos,
Lucas y Juan.
Dentro
del canon Estos cuatro evangelios representan dos
tradiciones. Los tres primeros (Mateo, Marcos y Lucas) tienen muchas cosas en
común, porque dependen de una misma tradición, como veremos más adelante. Se
les llama sinópticos, porque pueden ser leídos en paralelo: syn =
justamente, opsis = visión. El evangelio de Juan es notablemente
diferente a los tres sinópticos. Tanto el trazado como los contenidos y el
estilo reflejan un clima y una tradición distinta. No obstante, a pesar de las diferencias,
todos ellos narran los comienzos del ministerio de Jesús relacionándolo con
Juan el Bautista, recogen sus enseñanzas y acciones, y terminan con el relato
de su muerte y resurrección.
¿Biografías,
o evangelios? En los últimos años se ha discutido
mucho sobre el género literario de los evangelios. La discusión es importante,
porque puede ayudar a comprender mejor la naturaleza de estos escritos.
El único evangelista que dio un nombre a
su obra fue Lucas. Lo llamó relato, y explicó que se había informado
minuciosamente antes de escribirlo, y que había procurado hacer una exposición
ordenada (véase Lc 1.1-4). La clasificación de estos relatos como evangelios
es, como hemos visto, tardía, pero aporta un dato interesante: a los cristianos
de la segunda mitad del siglo II d.C. les resultaba difícil clasificar los
relatos que contenían los recuerdos sobre Jesús con los términos que solían
utilizarse para obras similares, porque los evangelios no se ajustaban
exactamente a su estilo y contenido; por eso decidieron darles un nombre nuevo,
y los llamaron evangelios.
Las semejanzas que existen entre los
evangelios y las biografías helenísticas han llevado a algunos a clasificarlos
como una forma particular de este tipo de biografías. Otros encuentran muchas
semejanzas con las biografías de los profetas, en las que sus hechos y sus
palabras están incluidos en un marco narrativo (véase por ej. la biografía de
Eliseo en 2 Re 2-8), con las biografías judías de la época intertestamentaria.
Es evidente que los evangelios tienen una
intencionalidad biográfica, pues el propósito de sus autores fue componer un
relato sobre Jesús, contando fielmente lo sucedido (Lc 1,1-4).
¿Qué
son los evangelios? Resulta difícil definir con
precisión qué es un evangelio, pero no es tan difícil describir los rasgos que
caracterizan a los evangelios canónicos.
En primer lugar, los evangelios no son
pura invención de sus autores, sino que recogen una tradición anterior,
transmitida por los discípulos de Jesús en el seno de las comunidades cristianas.
Esta fidelidad a la tradición recibida revela un claro interés histórico,
aunque su concepción de la historia es distinta a la que tenemos los occidentales
del siglo XX.
En segundo lugar, su contenido está
organizado según un esquema común, cuyas raíces se encuentran en la predicación
cristiana (Hch 10,37-40): comienzos relacionados con Juan Bautista, ministerio
público, pasión y resurrección. Este trazado común sirve para situar dentro de
un marco narrativo los dichos y acciones de Jesús, que habían sido transmitidos
y conservados en las comunidades cristianas.
En tercer lugar, aunque su forma externa
es la de una biografía, en realidad su intención más profunda es de tipo pastoral.
Quienes los escribieron querían fortalecer la fe de sus comunidades y comunicar
a otros un testimonio de fe.
(Varios
autores, Comentario al Nuevo Testamento / Casa de la Biblia, séptima
edición 1995, p.14-16, nº 2)
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