miércoles, 15 de abril de 2026

LOS EVANGELIOS CANÓNICOS

Santiago Guijarro Oporto, nº 2

Los Evangelio canónicos son aquéllos que fueron aceptados por las primeras comunidades cristianas como inspirados, y pasaron a formar parte del canon o lista de libros inspirados del Nuevo Testamento. Son los evangelios de Mateo, Marcos, Lucas y Juan.

 Dentro del canon Estos cuatro evangelios representan dos tradiciones. Los tres primeros (Mateo, Marcos y Lucas) tienen muchas cosas en común, porque dependen de una misma tradición, como veremos más adelante. Se les llama sinópticos, porque pueden ser leídos en paralelo: syn = justamente, opsis = visión. El evangelio de Juan es notablemente diferente a los tres sinópticos. Tanto el trazado como los contenidos y el estilo reflejan un clima y una tradición distinta. No obstante, a pesar de las diferencias, todos ellos narran los comienzos del ministerio de Jesús relacionándolo con Juan el Bautista, recogen sus enseñanzas y acciones, y terminan con el relato de su muerte y resurrección.

 ¿Biografías, o evangelios? En los últimos años se ha discutido mucho sobre el género literario de los evangelios. La discusión es importante, porque puede ayudar a comprender mejor la naturaleza de estos escritos.

      El único evangelista que dio un nombre a su obra fue Lucas. Lo llamó relato, y explicó que se había informado minuciosamente antes de escribirlo, y que había procurado hacer una exposición ordenada (véase Lc 1.1-4). La clasificación de estos relatos como evangelios es, como hemos visto, tardía, pero aporta un dato interesante: a los cristianos de la segunda mitad del siglo II d.C. les resultaba difícil clasificar los relatos que contenían los recuerdos sobre Jesús con los términos que solían utilizarse para obras similares, porque los evangelios no se ajustaban exactamente a su estilo y contenido; por eso decidieron darles un nombre nuevo, y los llamaron evangelios.
      Las semejanzas que existen entre los evangelios y las biografías helenísticas han llevado a algunos a clasificarlos como una forma particular de este tipo de biografías. Otros encuentran muchas semejanzas con las biografías de los profetas, en las que sus hechos y sus palabras están incluidos en un marco narrativo (véase por ej. la biografía de Eliseo en 2 Re 2-8), con las biografías judías de la época intertestamentaria.
    Es evidente que los evangelios tienen una intencionalidad biográfica, pues el propósito de sus autores fue componer un relato sobre Jesús, contando fielmente lo sucedido (Lc 1,1-4).

¿Qué son los evangelios? Resulta difícil definir con precisión qué es un evangelio, pero no es tan difícil describir los rasgos que caracterizan a los evangelios canónicos.

      En primer lugar, los evangelios no son pura invención de sus autores, sino que recogen una tradición anterior, transmitida por los discípulos de Jesús en el seno de las comunidades cristianas. Esta fidelidad a la tradición recibida revela un claro interés histórico, aunque su concepción de la historia es distinta a la que tenemos los occidentales del siglo XX.
      En segundo lugar, su contenido está organizado según un esquema común, cuyas raíces se encuentran en la predicación cristiana (Hch 10,37-40): comienzos relacionados con Juan Bautista, ministerio público, pasión y resurrección. Este trazado común sirve para situar dentro de un marco narrativo los dichos y acciones de Jesús, que habían sido transmitidos y conservados en las comunidades cristianas.
      En tercer lugar, aunque su forma externa es la de una biografía, en realidad su intención más profunda es de tipo pastoral. Quienes los escribieron querían fortalecer la fe de sus comunidades y comunicar a otros un testimonio de fe.

       (Varios autores, Comentario al Nuevo Testamento / Casa de la Biblia, séptima edición 1995, p.14-16, nº 2)

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