jueves, 5 de febrero de 2026

Los siete grandes retos que va a tener que afrontar León XIV

Arranca un nuevo pontificado en la historia de la Iglesia, bajo la guía del hasta ahora cardenal Prevost. Pero no empieza de cero: toma sobre sus hombros una situación compleja en el plano social, eclesial y geopolítico, que tendrá que encarar con docilidad al Espíritu Santo y vigor apostólico.

Desde que hace dos milenios Cristo confió en Simón la misión de guiar a la Iglesia —«tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará», le dijo—, es posible trazar una línea ininterrumpida que llega hasta nuestros días. Una misión que se resume en el explícito anuncio del Evangelio, y en anticipar en las realidades del mundo la construcción del Reino de los Cielos... que ahora toma sobre sus hombros León XIV.

El hasta ahora cardenal Robert Prevost, llegado desde Estados Unidos pero con una profunda mezcla de orígenes (tiene raíces francesas, italianas y españolas, además de largos años de misionero en Perú), empuña ahora el timón de la barca de la Iglesia para guiarla a lo largo del siglo XXI.

Un Papa para un cambio de época

Y lo hace en un momento especialmente complejo, que su predecesor el Papa Francisco definió como «un cambio de época, no una época de cambio», con implicaciones sociales, geopolíticas, eclesiales y, sobre todo, espirituales. Un momento cargado de desafíos para la Iglesia.

Además de su propio plan pastoral, en el que recoja sus prioridades apostólicas, y de su sello personal que ya pudo aventurarse en sus primeras palabras (relativas a la paz, la unidad y la acogida a todos), el Pontífice número 267 de la Iglesia tiene, al menos, siete grandes retos por delante.

1. Centrarse en la evangelización
«La Iglesia no es una ONG»: esas palabras de la primera misa del Papa Francisco a los cardenales, en 2013, resumen el sentido de la Iglesia que hereda León XIV. A pesar de los grandes desafíos sociales en los que habrá de pronunciarse, y de las categorías ideológicas en las que pretendan encerrarle tantos los medios como los poderes del mundo, la misión del nuevo Papa será llevar a cabo una evangelización explícita

.Sobre todo porque la pérdida de la fe en occidente, la falta de sacerdotes que merma la posibilidad de celebrar los sacramentos en muchos lugares del planeta, el abandono de los católicos hacia sectas protestantes en Hispanoamérica –realidad que conoce a la perfección gracias a sus años en Perú–, y la necesidad de impulsar los movimientos de primer anuncio (aquellos destinados a proclamar la fe a personas que la desconocen, sobre todo en países de antigua cristiandad), serán los retos más acuciantes para el Papa, que tendrá que encontrar el modo de hablar, con lenguaje nuevo, de las verdades de siempre.

         (apartado nº 1, continúa) periódico DEBATE, José Antonio Méndez, 09 de mayo 2025

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