jueves, 28 de mayo de 2026

 Comentarios al Nuevo Testamento
El origen de la tradición evangélica
Santiago Guijarro Oporto, nº 5 

La santa madre Iglesia ha defendido siempre la historicidad de los evangelios; es decir, que narran fielmente lo que Jesús, el Hijo de Dios, viviendo entre los hombres, hizo y enseñó realmente hasta el día de la ascensión (Cfr. Hech 1,1.2; Const. Dei Verbum nº 19) 

1, Jesús y sus discípulos (27 – 30 d.C.)

      Jesús no escribió sus enseñanzas. Tampoco sus discípulos fueron tomando nota de sus palabras o de los signos que realizaba. Sin embargo, el origen de los evangelios se encuentra en él y en el grupo de los discípulos que le acompañaban, porque la tradición evangélica hunde sus raíces en las palabras y signos de Jesús, de las que fueron testigos sus discípulos, convocados por Jesús para que estuvieran con él y para enviarlos a predicar (s. Marcos 3,14).

      Las palabras y los signos de Jesús despertaban la admiración de la gente (s. Mateo 4,24; s. Marcos 1,28). Sus enseñanzas eran fáciles de recordar, porque hablaban de realidades concretas y de situaciones de la vida cotidiana, y además Jesús las repetía utilizando esquemas muy sencillos. Lo mismo ocurría con sus signos: eran parecidos a los que realizaban los profetas y casi siempre tenían una intencionalidad concreta. 

2, Los comienzos de la tradición sobre Jesús

      Cuando se habla de la relación de Jesús con sus discípulos hay que tener en cuenta la importancia que tenía la memoria en la antigüedad, sobre todo entre los judíos. Nosotros vivimos en una sociedad en la que los medios para almacenar información se han desarrollado enormemente, y en la que la inmensa mayoría de la gente es capaz de acceder a dicha información, porque sabe leer. Sin embargo, las sociedades en las que la Escritura era muy cara (los papiros y pergaminos eran casi un lujo), y en las que además eran muy pocos los que sabían leer y escribir, desarrollaron prodigiosamente la memoria.

      A veces se ha pensado que los discípulos de Jesús eran incultos pescadores y campesinos, pero lo que los evangelios dicen sobre ellos es muy distinto. Leví era un recaudador de impuestos (s. Marcos 2,14), que tenía que llevar cuenta de las deudas.  Zebedeo, el padre de Santiago y Juan, tenía barca propia y jornaleros contratados (s. Marcos 1.19-20), y por tanto tenía que relacionarse con los recaudadores de impuestos que le alquilaban los derechos de pesca y con los comerciantes que le compraban el pescado. Estas actividades requieren un cultivo de la memoria y hasta un conocimiento básico de la escritura.

     Otro elemento importante a tener en cuenta es el hecho de que Jesús no sólo llamara a sus discípulos para seguirle, sino que además los enviara a predicar el mismo mensaje que él anunciaba. Este envío supone un aprendizaje previo del mensaje que debía transmitir, lo cual refuerza la importancia que la memorización tuvo en el grupo de los discípulos de Jesús.

3, La tradición más antigua

      Hubo una tradición anterior a la pascua, aunque dicha tradición no contenía todo lo que hoy podemos encontrar en los evangelios. El núcleo más antiguo de la tradición lo constituyen los dichos de Jesús, que al principio se transmitieron desprovistos de una ambientación narrativa. Piénsese, por ejemplo en las parábolas que tienen claramente una ambientación artificial en los evangelios. Los discípulos de Jesús aprendieron de memoria sus parábolas, sus sentencias rítmicas, sus refranes y proverbios, pero no tuvieron tanto cuidado en recordar las circunstancias exactas en que Jesús las pronunció, probablemente porque Jesús las pronunció en varias circunstancias.

     Los dichos de Jesús tenían varias formas. Muchos de ellos eran breves y agudos, como los de los maestros de sabiduría: son los dichos sapienciales. Otros se parecían más a los dichos de los profetas, porque anunciaban y denunciaban. Las parábolas, por su parte, era una de las formas más características y geniales del modo de hablar de Jesús, cuya intención era provocar la reflexión y la reacción de los oyentes.

             (Varios autores, Comentario al Nuevo Testamento / Casa de la Biblia, séptima edición 1995, p.18 - 19, nº 5)

                                                                 ++++++++++++++++++++++++++

No hay comentarios:

Publicar un comentario