domingo, 31 de mayo de 2026

Repasar y difundir el Catecismo de la Iglesia Católica,
siguiendo el Año litúrgico, del 31 de mayo - 6 de junio 2026
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Los dones del Espíritu Santo: Naturaleza y dinámica
    El primer don de Dios es el Espíritu Santo, el amor mutuo entre el 
Padre y el Hijo “El amor de Dios ha sido derramado en nuestros 
corazones por medio del Espíritu Santo que se nos ha dado” (Rm 5,5).
    Para santo Tomás de Aquino, los dones son hábitos operativos 
sobrenaturales, que se infunden con la gracia santificante, junto con 
las virtudes. De hecho, él llama a la gracia habitual, la gracia de las 
virtudes.      (Cfr. Suma de Teología, III, c. 62, a 2 y I-II.c. 68. a, I)
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                    Tiempo Ordinario, IX semana
Día 31. DOMINGO. SANTÍSIMA TRINIDAD, solemnidad.
Cat. Las obras divinas y las misiones Trinitarias, n. 257-260

Día 01. lunes, San Justino, filósofo y mártir, siglo II.
Cat. El deseo de Dios, n. 27-30

Día 02. martes.
San Nicolás el Peregrino (Grecia), Patrono de Trani, siglo X
Cat. Las vías de acceso al conocimiento de Dios, n. 31-35

Día 03. miércoles, Santos Carlos Luanga y compañeros mártires,
de Uganda, siglo XIX
Cat. El conocimiento de Dios según la Iglesia, n. 36-38

Día 04. jueves.
San Francisco Caracciolo, militar (Cofradía de los Blancos) siglo XVI
Cat. ¿Cómo hablar de Dio?, n. 39-43

Día 05. viernes, San Bonifacio (Winfrid-Inglaterra) obispo y mártir, s. VIII
Cat. Dios revela su designio amoroso, 50-53

Día 06. sábado.
San Norberto (Alemania), obispo, siglo XII
Cat. Las etapas de la Revelación, n. 54-58
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Comentarios al Nuevo Testamento
     El origen de la tradición evangélica

Santiago Guijarro Oporto, nº 5
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jueves, 28 de mayo de 2026

 Comentarios al Nuevo Testamento
El origen de la tradición evangélica
Santiago Guijarro Oporto, nº 5 

La santa madre Iglesia ha defendido siempre la historicidad de los evangelios; es decir, que narran fielmente lo que Jesús, el Hijo de Dios, viviendo entre los hombres, hizo y enseñó realmente hasta el día de la ascensión (Cfr. Hech 1,1.2; Const. Dei Verbum nº 19) 

1, Jesús y sus discípulos (27 – 30 d.C.)

      Jesús no escribió sus enseñanzas. Tampoco sus discípulos fueron tomando nota de sus palabras o de los signos que realizaba. Sin embargo, el origen de los evangelios se encuentra en él y en el grupo de los discípulos que le acompañaban, porque la tradición evangélica hunde sus raíces en las palabras y signos de Jesús, de las que fueron testigos sus discípulos, convocados por Jesús para que estuvieran con él y para enviarlos a predicar (s. Marcos 3,14).

      Las palabras y los signos de Jesús despertaban la admiración de la gente (s. Mateo 4,24; s. Marcos 1,28). Sus enseñanzas eran fáciles de recordar, porque hablaban de realidades concretas y de situaciones de la vida cotidiana, y además Jesús las repetía utilizando esquemas muy sencillos. Lo mismo ocurría con sus signos: eran parecidos a los que realizaban los profetas y casi siempre tenían una intencionalidad concreta. 

2, Los comienzos de la tradición sobre Jesús

      Cuando se habla de la relación de Jesús con sus discípulos hay que tener en cuenta la importancia que tenía la memoria en la antigüedad, sobre todo entre los judíos. Nosotros vivimos en una sociedad en la que los medios para almacenar información se han desarrollado enormemente, y en la que la inmensa mayoría de la gente es capaz de acceder a dicha información, porque sabe leer. Sin embargo, las sociedades en las que la Escritura era muy cara (los papiros y pergaminos eran casi un lujo), y en las que además eran muy pocos los que sabían leer y escribir, desarrollaron prodigiosamente la memoria.

      A veces se ha pensado que los discípulos de Jesús eran incultos pescadores y campesinos, pero lo que los evangelios dicen sobre ellos es muy distinto. Leví era un recaudador de impuestos (s. Marcos 2,14), que tenía que llevar cuenta de las deudas.  Zebedeo, el padre de Santiago y Juan, tenía barca propia y jornaleros contratados (s. Marcos 1.19-20), y por tanto tenía que relacionarse con los recaudadores de impuestos que le alquilaban los derechos de pesca y con los comerciantes que le compraban el pescado. Estas actividades requieren un cultivo de la memoria y hasta un conocimiento básico de la escritura.

     Otro elemento importante a tener en cuenta es el hecho de que Jesús no sólo llamara a sus discípulos para seguirle, sino que además los enviara a predicar el mismo mensaje que él anunciaba. Este envío supone un aprendizaje previo del mensaje que debía transmitir, lo cual refuerza la importancia que la memorización tuvo en el grupo de los discípulos de Jesús.

3, La tradición más antigua

      Hubo una tradición anterior a la pascua, aunque dicha tradición no contenía todo lo que hoy podemos encontrar en los evangelios. El núcleo más antiguo de la tradición lo constituyen los dichos de Jesús, que al principio se transmitieron desprovistos de una ambientación narrativa. Piénsese, por ejemplo en las parábolas que tienen claramente una ambientación artificial en los evangelios. Los discípulos de Jesús aprendieron de memoria sus parábolas, sus sentencias rítmicas, sus refranes y proverbios, pero no tuvieron tanto cuidado en recordar las circunstancias exactas en que Jesús las pronunció, probablemente porque Jesús las pronunció en varias circunstancias.

     Los dichos de Jesús tenían varias formas. Muchos de ellos eran breves y agudos, como los de los maestros de sabiduría: son los dichos sapienciales. Otros se parecían más a los dichos de los profetas, porque anunciaban y denunciaban. Las parábolas, por su parte, era una de las formas más características y geniales del modo de hablar de Jesús, cuya intención era provocar la reflexión y la reacción de los oyentes.

             (Varios autores, Comentario al Nuevo Testamento / Casa de la Biblia, séptima edición 1995, p.18 - 19, nº 5)

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domingo, 24 de mayo de 2026

Repasar y difundir el Catecismo de la Iglesia Católica,
siguiendo el Año litúrgico, del 24 al 30 de mayo 2026
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    Día de Pentecostés, en el que se concluyen los sagrados cincuenta 
días de la Pascua y se conmemoran, junto con la efusión del Espíritu 
Santo sobre los discípulos en Jerusalén, los orígenes de la Iglesia y 
el inicio de la misión apostólica a todas las tribus, lenguas, pueblos 
y naciones.    (Elogio del Martirologio Romano)
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                      Tiempo de Pascua
Día 24. VII DOMINGO DE PENTECOSTÉS, solemnidad.
Cat. El Espíritu Santo, el Don de Dios, n. 731-736
               Termina el tiempo de Pascua
           Se reanuda el Tiempo Ordinario
Día 25. lunes, Bienaventurada Virgen María, Madre de la Iglesia
Cat. La Liturgia de las Horas, 1174-1178

Día 26. martes, San Felipe Neri, apóstol de Roma, siglo XVI.
Cat. Tradiciones litúrgicas y catolicidad de la Iglesia, n. 1200-1203

Día 27. miércoles de la VIII semana.
Cat. Liturgia y culturas, n. 1204-1206

Día 28. jueves, NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO, SUMO Y ETERNO 
SACERDOTE, fiesta
Cat. La institución de la Eucaristía, n. 1337-1340

Día 29. viernes de la VIII semana.
Cat. La unción de los enfermos, n. 1499-1502

Día 30. sábado de la VIII semana.
Cat. Cristo, médico, n. 1503-1510
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CODIGO DE DERECHO CANONICO
      De los deberes y derechos de todos los fieles, n. 208 al 212
COMPRENDER LAS ESCRITURAS
      Alianza del sábado con la creación. Capítulo 3/ 2
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jueves, 21 de mayo de 2026

                  Comprender las Escrituras  / Alianza del sábado con la creación
                                                               Capítulo 3/ 2
                                                                 ----------------
                  Sol y Luna, gobiernan Día y Noche – Aves y Peces, gobiernan Cielo y Mar –
                                    Hombres y Animales, gobiernan Tierra y Vegetales

Toda la creación es un gran templo para dar culto a Dios Creador: Así, la revelación de la creación es inseparable de la revelación y de la realización de la Alianza del Dios único, con su Pueblo. La creación es revelada como el primer paso hacia esta Alianza, como el primero y universal testimonio del amor todopoderoso de Dios (cf. Gn 15, 5; Jr 33, 19-26). Por eso, la verdad de la creación se expresa con un vigor creciente en el mensaje de los profetas (cf. Is 44,24), en la oración de los Salmos (cf. Sal 104) y de la liturgia, en la reflexión de la sabiduría (cf. Pr 8,22-31) del Pueblo elegido. (Cat. de la Iglesia Católica, n. 288)

 Entender el tiempo como parte de la creación

“En el principio creó Dios el cielo y la tierra” ¿Qué hacía Dios antes de la creación? Esta es una pregunta difícil a la que san Agustín contesta con esta respuesta sencilla: “Nada. Él no tenía tiempo.
      Hablamos de Dios como “omnipresente”, que significa que está en todas partes. Y esto, a su vez, quiere decir que Dios no se puede mover. ¿Por qué? Porque para que se pueda mover tendría que ir de un sitio donde está a otro desde no está. Pero no existe un sitio donde Dios no esté. Dios no está fijo en un lugar. Por el contrario, Dios llena todo el espacio desbordándolo. El espacio no puede contener la infinita gloria de Dios. Nosotros podemos movernos, porque la mayor parte del universo está hecho de lugares donde nosotros no estamos. Pero Dios no puede moverse.
       Lo mismo ocurre con el tiempo. El tiempo es una experiencia de criaturas limitadas como nosotros. Tal como nosotros lo apreciamos, nos movemos avanzando en el tiempo, ya que para nosotros el tiempo está formado de momentos que o ya han pasado, o no han llegado todavía. Pero Dios lleno todo el tiempo. Del mismo modo que Dios no se puede mover a ningún punto del universo, porque está en todas partes, igualmente, para Dios, el pasado, el presente y el futuro son un momento simultáneo, un eterno presente.

 La Creación es buena

Algunas personas, incluso algunas que se llaman a sí mismas cristianas, creen que la materia es mala y que sólo es espíritu es bueno. El alma, dicen, es buena, pero el cuerpo es sólo un mal necesario del que tenemos necesidad para pasar por este mundo.

      El primer capítulo del Génesis se opone a esta idea. Cada vez que Dios crea algo, el relato de la creación nos dice que, “vio Dios que era bueno”. Y al final “vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era muy bueno”.

      Toda la materia com el espíritu, el cuerpo como el alma, son bienes creados por Dios para el bien. En último término son los instrumentos de los que Dios se sirve para redimirnos.

     Si pecamos con nuestro cuerpo, Dios se vuelve hacia nosotros y se sirve del cuerpo de Cristo para redimirnos y restaurar nuestra relación con Él. De hecho, la bondad de la materia es uno de los fundamentos de los siete sacramentos; todos ellos se sirven de cosas materiales para un fin espiritual.

 ¿Es verdad?

¿Es realmente verdad que Dios creó el mundo en seis días? Muchos cristianos piensan que seis días significan “seis días”, tal como lo entendemos en la actualidad. Otros dicen que el relato de la creación es simplemente un mit9, una fábula inventada, que no es verdadera.

      La Iglesia Católica ha enseñado siempre que todo lo que está en la Biblia es verdadero, por tanto, la historia de la creación tiene que ser verdad.

      La historia hebrea no fue escrita del mismo modo que se escribe la historia en nuestros días. Los historiadores modernos refieren una serie de acontecimientos (batallas, plagas, elecciones) tal como suceden, desde principio hasta el final. Además, las Escrituras narran historia con una finalidad doctrinal. Los escritores sagrados utilizaron diferentes formas literarias, sirviéndose de muchos símbolos y figuras. Para ellos lo importante no era darnos un relato detallado de los sucesos históricos, sino decirnos la verdad de nuestra relación con Dios. En el relato de la creación no trataron de decirnos cómo se llevó a cabo la creación. No estaban interesados en las fuerzas físicas o en los mecanismos que intervinieron.

                                          (Scott Hahn, Ph. D. MEDWEST THEOLOGICAL FORUM/Editorial Edibesa,
                                                          Curso para el estudio de la Biblia, capitulo 3/2, p. 49-51+)

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miércoles, 20 de mayo de 2026

                                                                CODIGO DE DERECHO CANONICO
Del pueblo de Dios
De los deberes y derechos de todos los fieles

 208.  Por su regeneración con Cristo, se da entre todos los fieles una verdadera igualdad en cuanto a la dignidad y acción, en virtud de la cual todos, según su propia condición y oficio, cooperan a la edificación del Cuerpo de Cristo.

 209.  1, Los fieles están obligados a observar siempre la comunión con la Iglesia, incluso en su modo de obrar.

2. Cumplan con gran diligencia los deberes que tienen tanto respecto a la Iglesia universal, como en relación con la Iglesia particular a la que pertenecen, según las prescripciones del derecho.

 210.  Todos los fieles deben esforzarse según su propia condición, por llevar una vida santa, así como por incrementar la Iglesia y promover su continua santificación

 211.  Todos los fieles tienen el deber y el derecho de trabajar para que el mensaje divino de salvación alcance más y más a los hombres de todo tiempo y del orbe entero.

 212.  1, Los fieles, conscientes de su propia responsabilidad, están obligados a seguir, por obediencia cristiana, todo aquello que los Pastores sagrados, en cuanto representantes de Cristo, declaran como maestros de la fe o establecen como rectores de la Iglesia.

2, Los fieles tienen facultad de manifestar a los Pastores de la Iglesia sus necesidades, principalmente las espirituales y sus deseos.

3, Tienen el derecho, y a veces incluso el deber, en razón de su propio conocimiento, competencia y prestigio, de manifestar a los Pastores sagrados su opinión sobre aquello que pertenece al bien de la Iglesia y de manifestar a los demás fieles, salvando siempre la integridad de la fe y de las costumbres, la reverencia hacia los Pastores y habida cuenta de la utilidad común y la dignidad de las personas.

                (Ediciones Universidad de Navarra, S.A., Código de Derecho Canónico, publicado 1983, p. 173-175)

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domingo, 17 de mayo de 2026

Repasar y difundir el Catecismo de la Iglesia Católica,
siguiendo el Año litúrgico, del 17 al 23 de mayo 2026
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   Solemnidad de la Ascensión de nuestro Señor Jesucristo,
cuando cuarenta días después de su resurrección fue elevado
al cielo en presencia de los discípulos, sentándose a la
derecha del Padre, hasta que venga en su gloria a juzgar a
vivos y muertos.
     (Elogio del Martirologio Romano)
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                      Tiempo de Pascua
Día 17. VII DOMINGO DE PASCUA. ASCENSIÓN DEL SEÑOR. solemnidad
Cat. Está sentado a la derecha del Padre, n. 662-664

Día 18. lunes de la VII semana.
Cat. El Espíritu Santo y la Iglesia en la Liturgia, 1091-1092

Día 19. martes de la VII semana.
Cat. El Espíritu Santo prepara a recibir a Cristo, n. 1093-1098

Día 20. miércoles de la VII semana.
Cat. El Espíritu Santo recuerda el Misterio de Cristo, n. 1099-1103

Día 21. jueves de la VII semana.
Cat. El Espíritu Santo actualiza el misterio de Cristo, n. 1104-1107

Día 22. viernes de la VII semana.
Cat. La comunión del Espíritu Santo, n. 1108-1109

Día 23. sábado de la VII semana.
Cat. “Ven, Espíritu Santo”, n. 2670-2672
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Comentario del N.T. De Jesús a los Evangelios, nº 4
Análisis Teológico del concepto santidad
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jueves, 14 de mayo de 2026

                            ANÁLISIS TEOLÓGICO DEL CONCEPTO DE SANTIDAD

El uso bíblico de la palabra santidad muestra la interacción de diversos planos. Por una parte, se habla de un proceso de salvación que afecta al ser mismo del hombre y que, en cuanto tal, trasciende lo experimentable. Por otra, se hace referencia a un comportamiento humano, y por tanto a algo exterior y observable. En otras palabras: a) la santidad es, en primer lugar, una santidad ontológica, en cuanto que, con la justificación, el hombre es transformado de pecador en justo y amigo de Dios; b) pero esa nueva relación con Dios impone al hombre el deber, y le otorga la posibilidad de manifestar en su existencia cotidiana la realidad de las promesas y dones divinos; de esa forma, la santidad es, también, una santidad ética o moral.

a)  Santidad ontológica

     La santidad, en su aspecto ontológico, nos habla de los bienes divinos recibidos de Dios con la gracia santificante: la filiación divina (cfr. Rm 8, 14-17; 1 Jn 3, 1-2); el ser nueva creatura en Cristo (cfr. 2 Co 5,17; Ga 6, 15; Ef 2,15); el don del Espíritu Santo (cfr. Rm 8, 9-11; 1 C 6,19). Es la santidad como don, en definitiva, la justificación, que comprende la transformación y regeneración interior del hombre que ha llegado a ser partícipe de la naturaleza divina.

      En los Padres griegos, la santidad es descrita con términos audaces, como “deificación” y “divinización”. Así Clemente de Alejandría enseña: “Cristo deifica al hombre por medio de una doctrina celestial”. Y Orígenes: “Es deificado en lo que contempla”. Pero quien se puede llamar indiscutiblemente “el doctor de la deificación” es san Atanasio, cuyo argumento principal contra los arrianos es que Jesús, teniendo que deificarnos por gracia, debe ser necesariamente Dios por naturaleza.

      Parece haber sido san Gregorio Nacianceno el primer en utilizar el término “divinización” con este mismo sentido: “Si el Espíritu no debe ser adorado, ¿de qué modo me diviniza por medio del Bautismo? Y Pseudo-Dioniso Areopagita afirma que “la divinización es la asimilación y la unión con Dios en la medida que se permite a la creatura”. En san Cirilo de Alejandría, “esta perspectiva encuentra su elaboración definitiva y completa con la referencia a la dimensión sacramental de la divinización, mediante el Bautismo y la Eucaristía”.

   (Manuel Belda, Guiados por el Espíritu de Dios, Colección Pelícano, p. 43-44, Ediciones Palabra 2006)

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miércoles, 13 de mayo de 2026

                            Comentarios al Nuevo Testamento
                           DE JESUS A LOS EVANGELIOS, II
                                      Santiago Guijarro Oporto, nº 4

 Los Evangelios despiertan un gran interés porque sirven para conocer quién era Jesús, qué hizo, qué dijo, cómo fue su vida… Pero, ¿quién nos garantiza que lo que leemos en los evangelios es lo que dijo e hizo Jesús? ¿cómo han llegado hasta nosotros los evangelios? ¿son un buen camino para acceder a Jesús?

 1, El camino hacia Jesús

      De los veinte siglos que nos separan de Jesús, diecinueve pueden recorrerse con seguridad y rapidez con la ayuda la crítica textual, que se encarga de reconstruir el texto más antiguo de los evangelios, a través de una comparación minuciosa de las diversas familias de papiros y códices. Esta reconstrucción del texto original es la que sirve de base para las traducciones a las lenguas modernas. Así pues, las traducciones modernas de los evangelios reproducen con bastante seguridad el texto de los evangelios compuestos en el último tercio del siglo primero.

      Jesús comenzó su actividad pública en torno al año 27 de nuestra era, pero los evangelios no comenzaron a escribirse hasta finales de los años 60 d. C. Entre la predicación de Jesús y la redacción del primer evangelio pasaron al menos cuarenta años. ¿Qué ocurrió en estos cuarenta años? ¿Cómo se transmitieron las palabras y los recuerdos sobre Jesús durante aquel tiempo? ¿Podemos fiarnos de lo que nos cuentan los evangelios? Para responder a estas preguntas es necesario conocer cómo nacieron y se transmitieron los recuerdos sobre Jesús en el grupo de sus discípulos y en las comunidades cristianas.

      En la historia de los orígenes del cristianismo pueden distinguirse tres fases: 
a) la vida de Jesús (6 a. C. – 30 d. C.);
b) la generación apostólica (30-70 d. C.); y
c) la segunda generación cristiana (70-110 d. C.).

      La muerte y resurrección de Jesús marca el paso de la primera a la segunda; con ella termina el ministerio público de Jesús y comienza la andadura de las primeras comunidades cristianas. El paso de la segunda a la tercera viene determinado por dos acontecimientos que afectaron mucho a la vida de las comunidades cristianas: la muerte de los que habían conocido a Jesús, y la destrucción de Jerusalén. Al morir los testigos oculares de los signos y palabras de Jesús, comienza una nueva generación, que tiene gran interés en conservar fielmente la tradición recibida. Por otro lado, la destrucción de Jerusalén produjo cambios muy notables dentro del judaísmo, que afectaron también a la vida de las primeras comunidades cristianas.

      Estas tres fases corresponden a tres etapas en la formación de los evangelios. En los últimos años de la vida de Jesús fue naciendo la tradición evangélica; durante la generación apostólica, esta tradición se fue conservando y transmitiendo de forma oral primero, y por escrito después finalmente, la redacción de los evangelios tuvo lugar durante la segunda generación debido en gran medida a las nuevas circunstancias que vivían las comunidades cristianas.

      En el recorrido por estas tres etapas nos servirá del guía un pasaje del Concilio Vaticano II, que resume magníficamente las características de cada una de ellas.

                          (quedará clarificado en los capítulos siguientes)

             (Varios autores, Comentario al Nuevo Testamento / Casa de la Biblia, séptima edición 1995, p.17-18, nº 4)

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domingo, 10 de mayo de 2026

Repasar y difundir el Catecismo de la Iglesia Católica,
siguiendo el Año litúrgico, del 10 al 16 de mayo 2026
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El Papa viene rezando, proponiendo orar por la Paz, patente y
constante en la Liturgia. “Cristo es “nuestra paz” (Eph 2,14)
“es serenidad de la mente, tranquilidad del alma, sencillez de corazón, 
vínculo de amor, unión de caridad: no puede adquirir la herencia de 
Dios quien no cumpla su testamento de paz, ni puede vivir unido 
a Cristo quien está separado del cristianismo”. (Dei verb. Dom. serm. 58)
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                        Tiempo de Pascua

Día 10. VI DOMINGO DE PASCUA.
San Juan de Ávila, sacerdote, doctor de la Iglesia, 1499-1569
Cat. Los efectos de la Confirmación, n. 1302-1305

Día 11. lunes de la VI semana.
San Francisco de Jerónimo, presbítero jesuita, 1642-1716
Cat. “Creo en el Espíritu Santo” (I), n. 683-684

Día 12. martes de la VI semana.
San Pancracio, mártir, siglo IV
Cat. “Creo en el Espíritu Santo” (II), n. 685-686

Día 13. miércoles de la VI semana.
Bienaventurada Virgen María de Fátima
Cat. “Creo en el Espíritu Santo” (III), n. 687-688

Día 14. jueves, san Matías, apóstol, siglo I
Cat. El apostolado, n. 863-865

Día 15. viernes, san Isidro Labrador, siglo XII
Cat. La misión conjunta del Hijo y el Espíritu, n. 689-690

Día 16. sábado de la VI semana.
San Honorato, obispo, siglo VII
Cat. “Jesucristo subió a los Cielos”, n. 659-661
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LA CREACIÓN DEL MUNDO, capítulo 3/1
La familia y el combate espiritual
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jueves, 7 de mayo de 2026

 Comprender las Escrituras
LA CREACIÓN DEL MUNDO
Capítulo 3/ 1
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 “En el principio! Dice el Génesis 1,1-4,16 “creó Dios el cielo y la tierra” (lectura previa). Todo lo creado fue creado por Dios. El primer capítulo de primer libro de la Biblia es un relato de carácter poético, que nos enseña todo lo que necesitamos saber para entender por qué Dios creó el mundo.

                                                              Días 1-3: dando forma

Primer día: Tiempo. Dijo Dios: Haya luz. Y hubo luz. Vio Dios que la luz era buena, y separó Dios la luz de la tiniebla. Dios llamó a la luz día, y a la tiniebla noche. Hubo tarde y hubo mañana: día primero.

 

Segundo día: Espacio. Dijo Dios: Haya un firmamento en medio de las aguas que separe unas aguas de las otras. Dios hizo el firmamento y separó las aguas de debajo del firmamento de las aguas de encima del firmamento. Y así fue. Dios llamó al firmamento cielo. Hubo tarde y hubo mañana: día segundo

 

Tercer día: Vida. Dijo Dios. Que se reúnan las aguas de debajo del cielo y en un solo lugar, y aparezca lo seco. Y así fue. Llamó Dios a lo seco tierra, y a la reunión de aguas la llamó mares. Y vio Dios que era bueno.  Dijo Dios: Produzca la tierra hierba verde, plantas con semilla, y árboles frutales sobre la tierra que den fruto según su especie, con semilla dentro. Y así fue. La tierra produjo hierba verde, plantas con semilla según su especie, y árboles que dan fruto con semilla, según su especie. Y vio Dios que era bueno. Hubo tarde y hubo mañana: día tercero.

                                                 Días 4-6: Llenando el vacío

Cuarto día: Los que gobiernan el tiempo. Dijo Dios: Haya lumbreras en el firmamento del cielo para separar el día de la noche, y que sirvan de señales para las estaciones, los días y los años: que haya lumbreras en el firmamento del cielo para alumbras la tierra. Y así fue. Dios hizo las dos grandes lumbreras -la lumbrera mayor para regir el día, y la lumbrera menor para regir la noche- y las estrellas. Y Dios las puso en el firmamento de los cielos para alumbrar la tierra, para regir el día y la noche, y para separar la luz de la oscuridad. Y vio Dios que era bueno. Hubo tarde y hubo mañana: día cuarto.

 

Quinto día: Los que gobiernan el espacio. Dijo Dios: Que las aguas se llenen de seres vivos y que vuelen las aves sobre la tierra surcando el firmamento del cielo. Y Dios creó los grandes cetáceos y todos los seres vivos que serpean y llenan las aguas según su especie, y todas las aves aladas según su especie. Y vio Dios que era bueno. Y los bendijo Dios diciendo: Creced, multiplicaos y llenad las aguas de los mares: y que las aves se multipliquen en la tierra. Hubo tarde y hubo mañana: día quinto.

 

Sexto día: Los que gobiernan la vida. “Dijo Dios: Produzca la tierra seres vivos según su especie, ganados, reptiles y animales salvajes según su especie. Y así fue. Dios hizo los animales salvajes según su especie, los ganados según su especie y todos los reptiles del campo según su especie. Y vio Dios que era bueno. Dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, según nuestra semejanza. Que domine sobre los peces del mar, las aves del cielo, los ganados, sobre todos los animales salvajes y todos los reptiles que se mueven por la tierra. Y creó Dios al hombre a su imagen a imagen de Dios los creó: varón y mujer los creó. Y los bendijo Dios y les dijo: Creced, multiplicaos, llenad la tierra y sometedla: dominad sobre los peces del mar, las aves del cielo y todos los animales que reptan por la tierra. Y dijo Dios: He aquí que os he dado todas las plantas portadoras de semillas que hay en toda la superficie de la tierra, y todos los árboles que dan fruto con semilla; esto os servirá de alimento. A todas las fieras, a todas las aves del cielo y a todos los reptiles de la tierra, a todo ser vivo, la hierba verde le servirá de alimento. Y así fue. Y vio Dios todo lo que había hecho; y he aquí que era muy bueno. Hubo tarde y hubo mañana: día sexto”.

 

El hombre está hecho para vivir en comunión con Dios, en quien encuentra su dicha. “Cuando yo me adhiera a ti con todo mi ser, no habrá ya para mi penas ni pueblas, y mi vida, toda llena de ti será plena” (S. Agustín, Confesiones 10; Catecismo de la Iglesia Católica n. 45)

                                   (Scott Hahn, Ph. D. MEDWEST THEOLOGICAL FORUM/Editorial Edibesa,

                                                 Curso para el estudio de la Biblia, capitulo 3/1, p. 47)

martes, 5 de mayo de 2026

                                      La familia y el combate espiritual

El combate espiritual no es un problema de nuestro tiempo, sino de toda la historia de la humanidad. Al menos para la teología cristiana, la cosa ofrece pocas dudas. Apenas es preciso invocar la antigua autoridad de San Agustín en La ciudad de Dios. Todo arranca del Génesis. Cosa distinta es cuáles sean las armas y los ámbitos en los que se dirime el combate. El adjetivo ya confirma que no se trata de una batalla convencional. Es un conflicto espiritual entre el mundo y el espíritu o, siguiendo con la teología cristiana, entre el bien y el mal, la verdad y el error, entre Dios y el diablo.

El cardenal Carlo Caffarra, cuando fue nombrado por el Santo Padre primer presidente del Instituto Juan Pablo II para los estudios sobre el matrimonio y la familia, recibió una carta de sor Lucía de Fátima en la que afirmaba que la batalla final entre el Señor y el reino de Satanás pasará por el matrimonio y la familia. Y añadía: «No tengáis miedo, porque todos aquellos que defienden la santidad del matrimonio y de la familia siempre encontrarán oposición; serán combatidos por todos los medios posibles».

Queda claro que el ámbito privilegiado de la actual batalla espiritual se encuentra en la familia. Basta con prestar un poco de atención al ideario woke y sus principales reivindicaciones. Todo él constituye un ataque frontal a la familia y al matrimonio. No a la familia y al matrimonio «tradicional». A la familia y al matrimonio, sin más. Solo a modo de recordatorio: matrimonio entre personas del mismo sexo, aborto como derecho, el derecho a morir y el correlativo deber de matar, maternidad subrogada, divorcio por la libre petición de cualquiera de los cónyuges. Incluso la aceptación social del adulterio. Cuenta el cardenal Sarah que un fallo del Tribunal de Casación francés desestimó una demanda por difamación interpuesta por un ciudadano contra una revista que había publicado una relación extraconyugal. El Tribunal estimó que «la evolución de las costumbres y de las nociones morales ya no permite considerar que la imputación de una infidelidad conyugal sea capaz de atentar contra el honor o la fama».

El materialismo histórico y la lucha de clases ya no son creíbles ni influyentes. La izquierda ha comprendido bien que la batalla hoy es cultural y consiste en la apropiación del poder espiritual en el seno de la sociedad. Detrás de él llega siempre el poder temporal. Por otra parte, la destrucción de la familia y el matrimonio lleva consigo una gran ventaja. El Estado se queda sin competencia. Por eso comprobamos cómo paso a paso se va convirtiendo en señor de la vida y la muerte, en supremo discernidor sobre quién nace o muere y quién no. Es una nueva versión del totalitarismo que aspira a someter directamente a las conciencias.

El problema es que el enemigo no solo se encuentra fuera. El 11 de mayo de 2010, el papa Benedicto XVI afirmaba en una entrevista: «Siempre lo hemos sabido, aunque en nuestros días se manifieste ante nuestros ojos de una manera terrorífica: las mayores persecuciones contra la Iglesia no proceden de sus enemigos exteriores, sino de los pecados cometidos dentro de la Iglesia, para los cuales necesita urgentemente hacer penitencia para purificarse».

              Autor: Ignacio Sánchez Cámara, publicado por EL DEBATE, 03.05.2026, selección)

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sábado, 2 de mayo de 2026

Repasar y difundir el Catecismo de la Iglesia Católica,
siguiendo el Año litúrgico, del 3 al 9 de mayo 2026
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La Paz se construye en el corazón y, a partir del corazón,
arrancando el orgullo.
Midamos el lenguaje, porque también se puede herir y
matar con las palabras, no solo con las armas
. (Papa León XIV)
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                       Tiempo de Pascua

Día 03. V DOMINGO DE PASCUA.
San Felipe y Santiago, apóstoles, siglo I
Cat. La Iglesia es apostólica, n. 857

Día 04. lunes de la quinta semana.
San Antonino Pierozzi, arzobispo de Florencia, 1389-1459
Cat. El consentimiento matrimonial, n. 1625-1632

Día 05. martes de la quinta semana.
San Ángel, mártir carmelita, 1185-1226
Cat. Los efectos del Sacramento del matrimonio, n. 1638-1642

Día 06. miércoles de la quinta semana.
Beato Bartolomé Pucci- Franceschi, presbítero franciscano, 1245-1330
Cat. La apertura a la fecundidad, n. 1652-1654

Día 07. jueves de la quinta semana.
Santa Domitila, mártir, siglo II
Cat. La Iglesia doméstica, n. 1655-1658

Día 08. viernes de la quinta semana.
San Víctor, soldado, mártir, siglo IV
Cat. El Sacramento de la Confirmación, n. 1285-1289

Día 09. sábado de la quinta semana.
San Isaías, profeta, siglo VI a. C.
Cat. Los signos y el rito de la Confirmación, n. 1293-1301
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Para quien no disponga del Catecismo,
CATECISMO DE LA IGLESIA CATÓLICA,
Nueva edición conforme al texto latino oficial de 1997
Formato 12,5 x 17 cm. 982 p. edición popular rústica
ISBN 978.84-288-1758-5 precio: 18 €
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