jueves, 7 de mayo de 2026

 Comprender las Escrituras
LA CREACIÓN DEL MUNDO
Capítulo 3/ 1
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 “En el principio! Dice el Génesis 1,1-4,16 “creó Dios el cielo y la tierra” (lectura previa). Todo lo creado fue creado por Dios. El primer capítulo de primer libro de la Biblia es un relato de carácter poético, que nos enseña todo lo que necesitamos saber para entender por qué Dios creó el mundo.

                                                              Días 1-3: dando forma

Primer día: Tiempo. Dijo Dios: Haya luz. Y hubo luz. Vio Dios que la luz era buena, y separó Dios la luz de la tiniebla. Dios llamó a la luz día, y a la tiniebla noche. Hubo tarde y hubo mañana: día primero.

 

Segundo día: Espacio. Dijo Dios: Haya un firmamento en medio de las aguas que separe unas aguas de las otras. Dios hizo el firmamento y separó las aguas de debajo del firmamento de las aguas de encima del firmamento. Y así fue. Dios llamó al firmamento cielo. Hubo tarde y hubo mañana: día segundo

 

Tercer día: Vida. Dijo Dios. Que se reúnan las aguas de debajo del cielo y en un solo lugar, y aparezca lo seco. Y así fue. Llamó Dios a lo seco tierra, y a la reunión de aguas la llamó mares. Y vio Dios que era bueno.  Dijo Dios: Produzca la tierra hierba verde, plantas con semilla, y árboles frutales sobre la tierra que den fruto según su especie, con semilla dentro. Y así fue. La tierra produjo hierba verde, plantas con semilla según su especie, y árboles que dan fruto con semilla, según su especie. Y vio Dios que era bueno. Hubo tarde y hubo mañana: día tercero.

                                                 Días 4-6: Llenando el vacío

Cuarto día: Los que gobiernan el tiempo. Dijo Dios: Haya lumbreras en el firmamento del cielo para separar el día de la noche, y que sirvan de señales para las estaciones, los días y los años: que haya lumbreras en el firmamento del cielo para alumbras la tierra. Y así fue. Dios hizo las dos grandes lumbreras -la lumbrera mayor para regir el día, y la lumbrera menor para regir la noche- y las estrellas. Y Dios las puso en el firmamento de los cielos para alumbrar la tierra, para regir el día y la noche, y para separar la luz de la oscuridad. Y vio Dios que era bueno. Hubo tarde y hubo mañana: día cuarto.

 

Quinto día: Los que gobiernan el espacio. Dijo Dios: Que las aguas se llenen de seres vivos y que vuelen las aves sobre la tierra surcando el firmamento del cielo. Y Dios creó los grandes cetáceos y todos los seres vivos que serpean y llenan las aguas según su especie, y todas las aves aladas según su especie. Y vio Dios que era bueno. Y los bendijo Dios diciendo: Creced, multiplicaos y llenad las aguas de los mares: y que las aves se multipliquen en la tierra. Hubo tarde y hubo mañana: día quinto.

 

Sexto día: Los que gobiernan la vida. “Dijo Dios: Produzca la tierra seres vivos según su especie, ganados, reptiles y animales salvajes según su especie. Y así fue. Dios hizo los animales salvajes según su especie, los ganados según su especie y todos los reptiles del campo según su especie. Y vio Dios que era bueno. Dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, según nuestra semejanza. Que domine sobre los peces del mar, las aves del cielo, los ganados, sobre todos los animales salvajes y todos los reptiles que se mueven por la tierra. Y creó Dios al hombre a su imagen a imagen de Dios los creó: varón y mujer los creó. Y los bendijo Dios y les dijo: Creced, multiplicaos, llenad la tierra y sometedla: dominad sobre los peces del mar, las aves del cielo y todos los animales que reptan por la tierra. Y dijo Dios: He aquí que os he dado todas las plantas portadoras de semillas que hay en toda la superficie de la tierra, y todos los árboles que dan fruto con semilla; esto os servirá de alimento. A todas las fieras, a todas las aves del cielo y a todos los reptiles de la tierra, a todo ser vivo, la hierba verde le servirá de alimento. Y así fue. Y vio Dios todo lo que había hecho; y he aquí que era muy bueno. Hubo tarde y hubo mañana: día sexto”.

 

El hombre está hecho para vivir en comunión con Dios, en quien encuentra su dicha. “Cuando yo me adhiera a ti con todo mi ser, no habrá ya para mi penas ni pueblas, y mi vida, toda llena de ti será plena” (S. Agustín, Confesiones 10; Catecismo de la Iglesia Católica n. 45)

                                   (Scott Hahn, Ph. D. MEDWEST THEOLOGICAL FORUM/Editorial Edibesa,

                                                 Curso para el estudio de la Biblia, capitulo 3/1, p. 47)

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