jueves, 21 de mayo de 2026

                  Comprender las Escrituras  / Alianza del sábado con la creación
                                                               Capítulo 3/ 2
                                                                 ----------------
                  Sol y Luna, gobiernan Día y Noche – Aves y Peces, gobiernan Cielo y Mar –
                                    Hombres y Animales, gobiernan Tierra y Vegetales

Toda la creación es un gran templo para dar culto a Dios Creador: Así, la revelación de la creación es inseparable de la revelación y de la realización de la Alianza del Dios único, con su Pueblo. La creación es revelada como el primer paso hacia esta Alianza, como el primero y universal testimonio del amor todopoderoso de Dios (cf. Gn 15, 5; Jr 33, 19-26). Por eso, la verdad de la creación se expresa con un vigor creciente en el mensaje de los profetas (cf. Is 44,24), en la oración de los Salmos (cf. Sal 104) y de la liturgia, en la reflexión de la sabiduría (cf. Pr 8,22-31) del Pueblo elegido. (Cat. de la Iglesia Católica, n. 288)

 Entender el tiempo como parte de la creación

“En el principio creó Dios el cielo y la tierra” ¿Qué hacía Dios antes de la creación? Esta es una pregunta difícil a la que san Agustín contesta con esta respuesta sencilla: “Nada. Él no tenía tiempo.
      Hablamos de Dios como “omnipresente”, que significa que está en todas partes. Y esto, a su vez, quiere decir que Dios no se puede mover. ¿Por qué? Porque para que se pueda mover tendría que ir de un sitio donde está a otro desde no está. Pero no existe un sitio donde Dios no esté. Dios no está fijo en un lugar. Por el contrario, Dios llena todo el espacio desbordándolo. El espacio no puede contener la infinita gloria de Dios. Nosotros podemos movernos, porque la mayor parte del universo está hecho de lugares donde nosotros no estamos. Pero Dios no puede moverse.
       Lo mismo ocurre con el tiempo. El tiempo es una experiencia de criaturas limitadas como nosotros. Tal como nosotros lo apreciamos, nos movemos avanzando en el tiempo, ya que para nosotros el tiempo está formado de momentos que o ya han pasado, o no han llegado todavía. Pero Dios lleno todo el tiempo. Del mismo modo que Dios no se puede mover a ningún punto del universo, porque está en todas partes, igualmente, para Dios, el pasado, el presente y el futuro son un momento simultáneo, un eterno presente.

 La Creación es buena

Algunas personas, incluso algunas que se llaman a sí mismas cristianas, creen que la materia es mala y que sólo es espíritu es bueno. El alma, dicen, es buena, pero el cuerpo es sólo un mal necesario del que tenemos necesidad para pasar por este mundo.

      El primer capítulo del Génesis se opone a esta idea. Cada vez que Dios crea algo, el relato de la creación nos dice que, “vio Dios que era bueno”. Y al final “vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era muy bueno”.

      Toda la materia com el espíritu, el cuerpo como el alma, son bienes creados por Dios para el bien. En último término son los instrumentos de los que Dios se sirve para redimirnos.

     Si pecamos con nuestro cuerpo, Dios se vuelve hacia nosotros y se sirve del cuerpo de Cristo para redimirnos y restaurar nuestra relación con Él. De hecho, la bondad de la materia es uno de los fundamentos de los siete sacramentos; todos ellos se sirven de cosas materiales para un fin espiritual.

 ¿Es verdad?

¿Es realmente verdad que Dios creó el mundo en seis días? Muchos cristianos piensan que seis días significan “seis días”, tal como lo entendemos en la actualidad. Otros dicen que el relato de la creación es simplemente un mit9, una fábula inventada, que no es verdadera.

      La Iglesia Católica ha enseñado siempre que todo lo que está en la Biblia es verdadero, por tanto, la historia de la creación tiene que ser verdad.

      La historia hebrea no fue escrita del mismo modo que se escribe la historia en nuestros días. Los historiadores modernos refieren una serie de acontecimientos (batallas, plagas, elecciones) tal como suceden, desde principio hasta el final. Además, las Escrituras narran historia con una finalidad doctrinal. Los escritores sagrados utilizaron diferentes formas literarias, sirviéndose de muchos símbolos y figuras. Para ellos lo importante no era darnos un relato detallado de los sucesos históricos, sino decirnos la verdad de nuestra relación con Dios. En el relato de la creación no trataron de decirnos cómo se llevó a cabo la creación. No estaban interesados en las fuerzas físicas o en los mecanismos que intervinieron.

                                          (Scott Hahn, Ph. D. MEDWEST THEOLOGICAL FORUM/Editorial Edibesa,
                                                          Curso para el estudio de la Biblia, capitulo 3/2, p. 49-51+)

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