domingo, 14 de junio de 2026

                                              ESCUELA DE SALAMANCA

      Suele darse esta denominación a un conjunto de teólogos y juristas de los siglos XVI-XVII vinculados a la Universidad de Salamanca, y destacados por sus investigaciones y estudios que renovaron la ciencia teológica y jurídica de la época. Con la Teología, cultivaron también notablemente la Filosofía y la Moral, y dentro del Derecho y de las doctrinas jurídicas y políticas se dedicaron especialmente al Derecho natural, al internacional y al política y también cuestiones económicas.

     Los aspectos más estrictamente jurídicos y políticos de la Escuela de Salamanca se tratan ampliamente en la voz DERECHO INTERNACIONAL PÚBLICO, en su apartado VII: ESCUELA ESPAÑOLA DEL SIGLO XVI. 

Definición y sentidos del término. Diversas interpretaciones pueden ser dadas a la expresión Escuela de Salamanca. En sentido enteramente material, en Teología, sería el conjunto de catedráticos que se suceden en esa Universidad a partir de 1416 en que Benedicto XIII, por medio de la Bula Sincere, reorganiza los estudios creando de hecho una Facultad de Teología -de iure existía iya a partir de 1255- con la erección de dos Cátedras: una de S. Tomás con locación en el convento de S. Esteban, y otra de Escoto en el de S. Francisco.

Maestros salmantinos. Concretándonos, pues, a lo estrictamente teológico, que es como núcleo impulsor d ellos estudios en otros campos, principalmente el ético y jurídico, en este periodo de oro, componen la Escuela los denominados grandes maestros que ocuparon sucesivamente la Cátedra de Prima en Teología: Francisco de Vitoria (1526-46), Melchor Cano (1546-51, Domingo de Soto (1552-60, Pedro de Sotomayor (1560-1564), Mancio de Corpore Chisti (1564-75), Bartolomé de Medina (157681) y Domingo Báñez (1581-1604), todo de la Orden de Predicadores (dominicos).

 Características de la Escuela en este periodo. Hasta los Estatutos de 1561 no entraría la Suma de Tomás de Aquino como texto oficial de la Facultad de Teología, sustituyendo a las Sentencias de Pedro de Lombardo. No obstante, desde la llegada de Vitoria comenzó a ser, de hecho, el texto magistral hasta el punto de que en la misma Cátedra nominal de Durando hallamos que bajo el comentario de las Sentencias que éste compusiera -libro de texto en esta Cátedra- se explica a Tomás en 1557 por Guevara, en el 74 por Medina y en el 84 por el asturicense. El hecho

      Nos proporciona la coordinada de una característica primera. La Escuela nace como una vuelta vitalizadora al tomismo; lo que no empecé que el adagio de la Escuela –“no jurar en las palabras del maestro”- sea verdad por su liberal apertura cuando citan a autores tanto antiguos como a modernos de otras tendencias. S. Tomás va a ser, no obstante, el punto norte de su trabajo y lo ensalzan comparándolo con los Padres y, en parte, colocándolo sobre ellos por su síntesis metódica.
      Son al tiempo conscientes del movimiento renovador que emprenden -casi a final de siglo su obra será estimada y en Europa entera como un milagro- a partir de una reactualización del método con regreso al equilibrio de S. Tomás que armoniza lo especulativo con lo positivo y lo práctico.

Dictado y manuscritos salmantinos. Como método didáctico Vitoria había traído desde París e introducido en Salamanca el dictado o lectura pausada de las lecciones de modo que todos los alumnos pudieran copiar literalmente las lecturas. Como fruto de este método se conservan hoy en todo el mundo occidental centenares de manuscritos que, bajo la denominación de académicos y la aplicación de ciertos criterios científicos, son atribuibles a los Maestros salmantinos como reportata auténticos, algunos d ellos cuales han sido editado en el siglo XX. (selección de texto)

            (Luis Martínez Fernández, Gran Enciclopedia Rialp/GER, tomo XX, p. 701-702, sexta edición, junio 1991)

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