Capítulo 3/ 3
Como
último acto de la creación, Dios creó a los seres humanos.
Dijo
Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, según nuestra semejanza. Que domine
sobre los peces del mar, las aves del cielo, los ganados, sobre todos los
animales salvajes y todos los reptiles que se mueven por la tierra. Y creó Dios
al hombre a nuestra imagen, a imagen de Dios lo creó: varón y mujer los creó.
¿Qué significa decir que fuimos
creados a imagen y semejanza de Dios?
1,
Dios es nuestro Padre. La siguiente vez que en el Génesis
aparecen juntos los términos “imagen” y “semejanza” es para hablar de Adán como
padre de Set. “Tenia Adán ciento treinta años cuando engendró un hijo a su
imagen, según su semejanza y le puso por nombre Set” (Génesis 5,3). Fuimos creados
con la capacidad de tener una relación de amor con Dios nuestro padre. Nos fue
dada “la armonía interior de la persona humana, la armonía entre el hombre y la
mujer” (Catecismo de la Iglesia Católica, n.376) desde el inicio de nuestra
existencia.
2,
Somos semejantes a Dios. Tenemos inteligencia, voluntad
libre y capacidad de amar: Además, Dios creó nuestra naturaleza distinta de
todas las demás. Como seres humanos, estamos entre las bestias y los ángeles,
con cuerpos físicos y almas racionales. El amor en el seno de nuestras familias
es una imagen del amor en el seno de la Santísima Trinidad, Padre, Hijo y
Espíritu Santo.
3,
La vida humana tiene una dignidad sagrada. Muchas veces
cometemos el error de valorar a las personas por lo que aportan a la sociedad.
Los nazis cometieron este error y hoy también está en la raíz de la tragedia
del aborto y la eutanasia. Viejo o joven, sano o enfermo, cada persona es
sagrada porque ha sido creada a imagen de Dos. Incluso la persona que haya
cometido el más horrible de los crímenes ha sido creada a imagen de Dios.Ningún
ser humano queda fuera de la redención.
4,
Nuestro trabajo tiene un valor especial. Nuestra
dignidad no viene de lo que hacemos. Nuestro trabajo tiene dignidad porque
llevamos la imagen de Dios El trabajo en sí mismo no es una maldición, aunque
fue maldecido con el esfuerzo por culpa del pecado de Adán. Dios mismo “trabajó”
para crear el mundo. Estamos llamados a trabajar para imitar a nuestro padre Dios.
Por haber sido hecho a imagen de Dios
el ser humano tiene la dignidad de persona; no es solamente algo, sino alguien.
Es capaz de conocerse, de poseerse y de darse libremente y entrar en comunión con
otras personas y es llamado por la gracia, a una alianza con su Creados; a
ofrecerle una respuesta de fe y de amor que ningún otros ser puede dar en su
lugar. (Catecismo
de la Iglesia Católica 357)
La
Alianza del matrimonio
“Creced
y multiplicaos” significa algo más que reproducirse. Dios creó al hombre y a la
mujer como personas iguales pero complementarias, destinadas a unirse en una
relación familiar sellada con la alianza matrimonial. El matrimonio no es obra
de los hombres.
El
Mateo 19, cuando los fariseos ponen a prueba a Jesús preguntándole sobre el
divorcio, él contesta aludiendo directamente al Génesis. En ese momento
establece claramente la doctrina sobre la indisolubilidad del matrimonio: “Lo
que Dios ha unido, que no lo separe el hombre”.
En
cierto sentido, en el matrimonio somos co-creadores con Dios. El amor conyugal
en la alianza matrimonial es transmisor de vida, no sólo accidental o
incidentalmente, sino intrínsecamente. Esto es lo que Dios quiere: que los dos
sean uno y luego tres, cuatro, cinco…
(Scott Hahn,
Ph. D. MEDWEST THEOLOGICAL FORUM/Editorial Edibesa,
Curso
para el estudio de la Biblia, capitulo 3/3, p. 52-53)
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