viernes, 23 de enero de 2026

                                              LA CREACIÓN DEL MUNDO
                             Entender el tiempo como parte de la creación

“En el principio creó Dios el cielo y la tierra” ¿Qué hacía Dios antes de la creación? Esta es una pregunta difícil a la que san Agustín contesta con una respuesta sencilla, “Nada. Él no tenía tiempo. Lo que san Agustín quiere decir es que el tiempo y el espacio existen para las criaturas, no para el Creador. Dios llena todo con el tiempo.

Hablamos de Dios como “omnipotente”, que significa que está en todas partes. Y esto, a su vez, quiere decir que Dios no se puede mover. ¿Por qué? Porque para que se pueda mover tendría que ir de un sitio donde está a otro donde no está. Pero no existe un sitio donde Dios no esté. Dios no está fijo en un lugar. Por el contrario, Dios llena todo el espacio desbordándolo. El espacio no puede contener la infinita gloria de Dios. Nosotros podemos movernos, porque la mayor parte del universo está hecho de lugares donde nosotros no estamos. Pero Dios no puede moverse.

Lo mismo ocurre con el tiempo. El tiempo es una experiencia de criaturas limitadas como nosotros. Tal como nosotros lo apreciamos nos movemos avanzando en el tiempo, ya que para nosotros el tiempo está formado de momentos que o yan han pasado, o no han llegado todavía. Pero Dios llena todo el tiempo. Del mismo modo que Dios no se puede mover a ningún punto del universo, porque está en todas partes está en todas partes, igualmente, para Dios, el pasado, el presente y el futuro son un momento simultáneo, un eterno presente

 La Creación es buena. Algunas personas, incluso algunas que se llaman a sí mismas cristianas, creen que la materia es mala y que sólo el espíritu es bueno. El alma, dicen, es buena, pero el cuerpo es sólo un mal necesario del que tenemos necesidad para pasar por este mundo.

El primer capítulo del Génesis se opone a esta idea. Cada vez que Dios crea algo, el relato de la creación nos dice que, “vio Dios que era bueno”, Y al final, “vio Dios todo lo que había hecho y he aquí que era muy bueno”.

Si pecamos con nuestro cuerpo, Dios se vuelve hacia nosotros y se sirve del cuerpo de Cristo para redimirnos y restaurar nuestra relación con Él. De hecho, la bondad de la materia es uno de los fundamentos de los siete sacramentos: todos ellos se sirven de cosas materiales para un fin espiritual.

       ¿Es verdad? ¿Es realmente verdad que Dios creó el mundo en seis días?

Muchos cristianos piensan que seis días significan “seis días”, tal como lo entendemos en la actualidad. Otros dicen que el relato de la creación es simplemente un mito, una fábula inventada, que no es verdadera.

La Iglesia Católica ha enseñado siempre que todo lo que está en la Biblia es verdadero; por tanto, la historia de la creación tiene que ser verdad. Algunos cristianos creen que “seis días” son seis días en sentido literal. Sin embargo, los intérpretes no aceptan esta interpretación.

La historia hebrea no fue escrita del mismo modo que se escribe la historia en nuestros días. Los historiadores modernos refieren una serie de acontecimientos (batallas, plagas, elecciones) como suceden, desde el principio hasta el final. Además, las Escrituras narran una historia con una finalidad doctrinal. Los escritores sagrados utilizaron diferentes formas literarias, sirviéndose de muchos símbolos y figuras. Para ellos lo importante no era darnos un relato detallado de los sucesos históricos, sino decirnos la verdad de nuestra relación con Dios. En el relato de la creación no trataron de decirnos cómo se llevó a cabo la creación. No estaban interesados en las fuerzas físicas o en los mecanismos que intervinieron en la creación. Por el contrario, Génesis 1 está interesado sobre todo en explicarnos por qué Dios creó.

Lo mismo se puede decir del relato sobre el origen del ser humano.

                                Scott Hahn, Ph. D. MEDWEST THEOLOGICAL FORUM/Editorial Edibesa,

                                                         Curso para el estudio de la Biblia, capítulo 3 / 2, p. 50-51)

                                                                           ----------------------------   

No hay comentarios:

Publicar un comentario