LOS EVANGELIOS. Santiago
Guijarro Oporto, nº 1
Introducción.
Los Evangelio son los libros más leídos de toda la Biblia, porque hablan de Jesús.
En ellos encontramos los episodios más significativos de su vida y sus
principales enseñanzas. Sin ellos, la memoria de Jesús habría quedado reducida
a algunas informaciones esporádicas que recogieron los historiadores de su
época, o algunos recuerdos conservados en el resto de la literatura cristiana
de los primeros siglos. Los primeros cristianos que acogieron con gozo su
mensaje y lo fueron encarnando en sus vidas, transmitieron sus enseñanzas y el
recuerdo de sus signos, no como quien transmite una información neutra, sino
como quien cuenta el origen y el motivo de la profunda transformación que se
había producido en sus vidas. Para ellos, los recuerdos sobro Jesús no eran
sólo una noticia, sino una buena noticia.
Evangelio
y Evangelios. Los primeros cristianos, lo mismo que
nosotros, distinguieron entre el evangelio y los evangelios: el
evangelio era el mensaje de Jesús y sobre Jesús, y los evangelios eran los
escritos que contenían dicho mensaje. Cuatro de ellos fueron integrados en el
canon o lista de libros sagrados del Nuevo Testamento y se conocen con el
nombre de evangelios canónicos; otros muchos, que no fueron recogidos en
dicho canon, reciben el nombre de evangelios apócrifos.
Del
evangelio a los evangelios. En la lengua común
del Imperio romano (que era el griego) la palabra evangelio significaba buena
noticia. Esta palabra no fue inventada por los cristianos, pues mucho antes
que ellos, griegos, romanos y judíos la utilizaban para referirse a
acontecimientos que eran para ellos una buena noticia.
El
evangelio cristiano. Para los primeros cristianos el
evangelio era fundamentalmente el anuncio de la buena noticia de Jesús y sobre
Jesús. En los evangelios el verbo evangelizar equivale a predicar. El
sustantivo evangelio se refiere al anuncio de la llegada del reino de
Dios proclamado por Jesús (Mc 1,15; Mt 4,23; 9,35) y también a los
acontecimientos de la vida de Jesús narrados en ellos (Mc 1,1; 14,9. Para Pablo
el evangelio era, ante todo, la buena noticia sobre Jesús (Rom 15,19; 1 Cor
9,12; 2 Cor 12,12), que ha sido anunciada por Dios (1 Tes 2,2.8-9), cuyo
contenido era la muerte y resurrección de Jesus (1 Cor 15,3-5). Los
evangelistas presentan a Jesús anunciando la buena noticia del reino (Mc 1,14),
que trae la salvación.
Los
evangelios. Ninguno de los escritos del Nuevo
Testamento llama evangelios a los relatos de Jesús que hoy conocemos con este
nombre. El único evangelista que les da un nombre es Lucas, y no los llama
evangelios, sino relatos (Lc 1,1).
Los escritores cristianos de finales del
siglo primero y comienzos del segundo utilizaban también otros nombres para
referirse a los evangelios. Papías, a comienzos del siglo II d. C. describe el
evangelio de Marcos como lo que hizo y dijo el Señor y el de Mateo como
los dichos del Señor. Un poco más tarde, Justino los llamaba recuerdos
de los apóstoles.
Así pues, hasta la segunda mitad del
siglo II d. C. el término evangelio no se utilizaba para designar a los
evangelios escritos sino para referirse a la proclamación oral de la buena
noticia de Jesús y sobre Jesús. Fue a partir de este momento cuando los
evangelios empezaron a adquirir el rango de escritura sagrada para las
comunidades cristianas.
(Varios
autores, Comentario al Nuevo Testamento / Casa de la Biblia, séptima
edición 1995, p.13-14, nº 1)
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