viernes, 30 de enero de 2026

Benedicto XVI
EL SEÑOR NOS LLEVA DE LA MANO
Homilías privadas: Adviento, Navidad, Cuaresma, Pascua

Prólogo de Mons. Georg Gänswein

Introducción del P. Federico Lombardi, S. I.
Edición de Riccardo Bollati, Luca Caruso, Federico Lombardi
Traducción de Fernando Montesinos Pons

Este libro nos ofrece un tesoro espiritual: las homilías pronunciadas por el papaBenedicto XVI durante las celebraciones eucarísticas que presidió en privado, tanto en su época de papa reinante (2005-2013) como en la de papa emérito (2013-2022). Lejos de los grandes auditorios, cámaras y protocolos, el Papa siguió predicando hasta el final a una pequeña familia espiritual, testimoniando su pasión por el Evangelio. 

     Unas líneas de la p. 56, de la homilía 22 de diciembre 2013, Capilla privada, Monasterio

     Mater Ecclesiae:

“Esta sensibilidad para con Dios, esta capacidad de percibir que Dios habla conmigo, y esta capacidad de discernir es también importante para nosotros. Es cierto, Dios no nos habla normalmente como habló a través del ángel con José, pero también tiene sus modos particulares de hablar con nosotros. Son gestos de ternura de Dios, que debemos percibir para encontrar alegría y consuelo, son palabras de invitación, de amor: también de petición, tal vez en el encuentro con personas que sufren, que necesitan ser sensibles, conocer la voz de Dios, y comprender que, precisamente ahora, Dios me habla y es preciso responder.

      San José no era soñador, aunque el sueño había sido la puerta por la que Dios había entrado en su vida, era un hombre práctico y sobrio, un hombre de decisión, capaz de organizar. No era fácil, me parece, encontrar en Belén -porque no había sitio en las casas- … Organizar la huida a Egipto, encontrar un lugar donde dormir cada día, y luego vivir durante mucho tiempo, requería un hombre práctico, con sentido de la acción, con capacidad para responder a los desafíos, para encontrar las posibilidades de sobrevivir”.

    Publicado por Encuentro, 314 p. excelente impresión y papel, tala dura,

     formato 16 x 22 cm. ISBN: 978-84-1339-247-9  

                                            +++++++++++++++++++++++++                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                            

miércoles, 28 de enero de 2026

TIERRA SANTA
La vida en Nazaret

 Nazaret es la escuela donde empieza a entenderse la vida de Jesús, es la escuela donde se inicia el conocimiento del Evangelio. Aquí aprendemos a observar, a escuchar, a meditar, a penetrar en el sentido profundo y misterioso de esta sencilla, humilde y encantadora manifestación del Hijo de Dios entre los hombres. Aquí se aprende incluso, quizá de una manera casi insensible a imitar esta vida.

Aquí se nos revela el método que nos hará descubrir quién es Cristo. Aquí comprenderemos la importancia que tiene el ambiente que rodeó su vida durante su estancia entre nosotros, y lo necesario que es el conocimiento de los lugares, los tiempos, las costumbres, el lenguaje, las prácticas religiosas, en una palabra, de todo aquello de lo que Jesús se sirvió para revelarse al mundo. Aquí todo habla, todo tiene un sentido.

Aquí, en esta escuela, comprendemos la necesidad de una disciplina espiritual si queremos seguir las enseñanzas del Evangelio y ser discípulos de Cristo.

¡Cómo quisiéramos ser otra vez niños y volver a esta humilde pero sublime escuela de Nazaret! Cómo quisiéramos volver a empezar, junto a María, nuestra iniciación a la verdadera ciencia de la vida y a la más alta sabiduría de la verdad divina. Pero estamos aquí como peregrinos y debemos renunciar al deseo de continuar en esta casa de estudio, nunca terminado, del conocimiento del Evangelio. Mas no partiremos de aquí sin recoger rápidamente, casi furtivamente algunas enseñanzas de la lección de Nazaret.

Su primera lección es el silencio. Cómo desearíamos que se renovara y fortaleciera en nosotros el amor al silencio, este admirable e indispensable hábito del espíritu, tan necesario para nosotros, que estamos aturdidos por tanto ruido, tanto tumulto, tantas voces de nuestra ruidosa y en extremo agitada vida moderna. Silencio de Nazaret, enséñanos al recogimiento y la interioridad, enséñanos a estar siempre dispuesto a escuchar las buenas inspiraciones y la doctrina de los verdaderos maestros. Enséñanos la necesidad y el valor de una buena conveniente formación, del estudio, de la meditación, de una vida interior intensa, de la oración personal que sólo Dios ve.

Se nos ofrece además una lección de vida familiar. Que Nazaret nos enseñe el significado de la familia, en comunión de amor, su sencilla y austera belleza, su carácter sagrado e inviolable, lo dulce e irremplazable que es su pedagogía y lo fundamental e incomparable que es su función en el plano social. Finalmente, aquí aprendemos también la lección del trabajo. Nazaret, la casa del Hijo del artesano: cómo deseamos comprender más en este lugar la austeridad, pero redentora ley del trabajo humano y exaltarla debidamente; restablecer la conciencia de su dignidad, de manera que fuera a todos patente; recordar aquí, bajo este techo, que el trabajo no puede ser un fin en sí mismo, y que su dignidad y la libertad para ejercerlo no proviene tan sólo de sus motivos económicos, sino también de aquéllos otros valores que lo encauzan hacia un fin más noble. Queremos finalmente saludar desde aquí a todos los trabajadores del mundo y señalarles el modelo, al Hermano divino, al defensor de todas las causas justas, es decir: a Cristo, nuestro Señor. (Pablo VI, Nazaret, 5 de enero 1964).

                       (Teodoro López, Carlos Sáez, Ángel Martin, Peregrinación a Tierra Santa, p. 134, relato 49)

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lunes, 26 de enero de 2026

Repasar y difundir el Catecismo de la Iglesia Católica,
siguiendo el Año litúrgico, del 25 al 31 de enero 2026
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Buscad ante todo el reino de Dios y Dios os dará lo demás”
      Lo importante es dónde tenemos puesto el corazón. Cuando nos preocupamos, 
nuestro corazón está en un lugar equivocado. Jesucristo nos pide que pongamos 
nuestro corazón en el centro, allí donde todo encuentra su lugar. ¿Cuál es el centro? 
Jesús lo llama el reino, el reino de su Padre. Un corazón centrado en el reino del 
Padre es también un corazón centrado en la vida espiritual.
                                    (Henri J.M. Nouwen, Cambiar el corazón, escuchar al Espíritu, p. 60)
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                          Tiempo Ordinario
Día 25. III DOMINGO TIEMPO ORDINARIO.
Conversión de san Pablo apóstol, siglo I
Cat. La vida del hombre: conocer y amar a Dios, n. 1-3

Día 26. lunes, Santos Timoteo y Tito, obispos, siglo I
Cat. El misterio de la aparente impotencia de Dios, n. 272-274

Día 27. martes de la III semana.
Santa Ángela de Mérici, fundadora de las Hermanas Ursulinas, siglo XVI
Cat. El Creador, n. 279-281

Día 28. miércoles, Santo Tomás de Aquino presbítero dominico, 
doctor de la Iglesia, siglo XIII
Cat. La catequesis sobre la creación, n. 282-289

Día 29. jueves de la III semana.
San Valero, obispo de Zaragoza, siglo III-IV
Cat. La creación: obra de la Santísima Trinidad, n. 290-292

Día 30. viernes de la III semana.
Santa Martina, mártir romana, siglo III
Cat. “El mundo ha sido creado para la gloria de Dios”, n. 293-294

Día 31. sábado, San Juan Bosco, presbítero, fundador
Sociedad Salesiana, siglo XIX
Cat. El misterio de la creación, n. 295-298
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PATRÍSTICA-PATROLOGÍA, apartado nº 1
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viernes, 23 de enero de 2026

                                              LA CREACIÓN DEL MUNDO
                             Entender el tiempo como parte de la creación

“En el principio creó Dios el cielo y la tierra” ¿Qué hacía Dios antes de la creación? Esta es una pregunta difícil a la que san Agustín contesta con una respuesta sencilla, “Nada. Él no tenía tiempo. Lo que san Agustín quiere decir es que el tiempo y el espacio existen para las criaturas, no para el Creador. Dios llena todo con el tiempo.

Hablamos de Dios como “omnipotente”, que significa que está en todas partes. Y esto, a su vez, quiere decir que Dios no se puede mover. ¿Por qué? Porque para que se pueda mover tendría que ir de un sitio donde está a otro donde no está. Pero no existe un sitio donde Dios no esté. Dios no está fijo en un lugar. Por el contrario, Dios llena todo el espacio desbordándolo. El espacio no puede contener la infinita gloria de Dios. Nosotros podemos movernos, porque la mayor parte del universo está hecho de lugares donde nosotros no estamos. Pero Dios no puede moverse.

Lo mismo ocurre con el tiempo. El tiempo es una experiencia de criaturas limitadas como nosotros. Tal como nosotros lo apreciamos nos movemos avanzando en el tiempo, ya que para nosotros el tiempo está formado de momentos que o yan han pasado, o no han llegado todavía. Pero Dios llena todo el tiempo. Del mismo modo que Dios no se puede mover a ningún punto del universo, porque está en todas partes está en todas partes, igualmente, para Dios, el pasado, el presente y el futuro son un momento simultáneo, un eterno presente

 La Creación es buena. Algunas personas, incluso algunas que se llaman a sí mismas cristianas, creen que la materia es mala y que sólo el espíritu es bueno. El alma, dicen, es buena, pero el cuerpo es sólo un mal necesario del que tenemos necesidad para pasar por este mundo.

El primer capítulo del Génesis se opone a esta idea. Cada vez que Dios crea algo, el relato de la creación nos dice que, “vio Dios que era bueno”, Y al final, “vio Dios todo lo que había hecho y he aquí que era muy bueno”.

Si pecamos con nuestro cuerpo, Dios se vuelve hacia nosotros y se sirve del cuerpo de Cristo para redimirnos y restaurar nuestra relación con Él. De hecho, la bondad de la materia es uno de los fundamentos de los siete sacramentos: todos ellos se sirven de cosas materiales para un fin espiritual.

       ¿Es verdad? ¿Es realmente verdad que Dios creó el mundo en seis días?

Muchos cristianos piensan que seis días significan “seis días”, tal como lo entendemos en la actualidad. Otros dicen que el relato de la creación es simplemente un mito, una fábula inventada, que no es verdadera.

La Iglesia Católica ha enseñado siempre que todo lo que está en la Biblia es verdadero; por tanto, la historia de la creación tiene que ser verdad. Algunos cristianos creen que “seis días” son seis días en sentido literal. Sin embargo, los intérpretes no aceptan esta interpretación.

La historia hebrea no fue escrita del mismo modo que se escribe la historia en nuestros días. Los historiadores modernos refieren una serie de acontecimientos (batallas, plagas, elecciones) como suceden, desde el principio hasta el final. Además, las Escrituras narran una historia con una finalidad doctrinal. Los escritores sagrados utilizaron diferentes formas literarias, sirviéndose de muchos símbolos y figuras. Para ellos lo importante no era darnos un relato detallado de los sucesos históricos, sino decirnos la verdad de nuestra relación con Dios. En el relato de la creación no trataron de decirnos cómo se llevó a cabo la creación. No estaban interesados en las fuerzas físicas o en los mecanismos que intervinieron en la creación. Por el contrario, Génesis 1 está interesado sobre todo en explicarnos por qué Dios creó.

Lo mismo se puede decir del relato sobre el origen del ser humano.

                                Scott Hahn, Ph. D. MEDWEST THEOLOGICAL FORUM/Editorial Edibesa,

                                                         Curso para el estudio de la Biblia, capítulo 3 / 2, p. 50-51)

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miércoles, 21 de enero de 2026

                                                PATRÍSTICA - PATROLOGÍA

      En el blog Buena Pista, se vienen reseñando los episodios de “Tierra Santa”, los capítulos de “Comprender las Escrituras” y ahora se inicia apartados de “Patrística y Patrología”.

      El término “patrología” se compone de dos palabras griegas: padre y doctrina. Por consiguiente, traducida al pie de la letra, “patrología” significa la doctrina de los Padres (de la Iglesia).

 El concepto de “padre”. En el título honorifico de “Padre” confluye toda una plétora de ideas pertenecientes al acervo humano común, al Antiguo Testamento y al mundo grecorromano: el padre como procreador de la vida y como cabeza de familia al que compete la preocupación por ella y su dirección autorizada; como guardián y transmisor de la experiencia y de la tradición y, con ello, como auténtico maestro; sobre todo de la fe. El pater familias romano era el sacerdote del culto doméstico. En la concepción veterotestamentaria, los padres son los representantes de Dios en la familia; los patriarcas son los depositarios de la promesa y los garantes de la gracia de la alianza con Dios (cf. Eclo 44-50; Lc 1,55). Por eso hay que honrarlos y obedecerlos.

      Este concepto natural de padre se extendió a “los Padres” (los antepasados), así el “padre intelectual” y “espiritual” (al maestro, al director de una escuela filosófica, al rabino). Los apóstoles de Cristo y a los obispos de la Iglesia son, en este sentido figurado, los padres de los creyentes, puesto que engendran nueva vida en el bautismo, educan y enseñan al proclamar e interpretar la fe y, como dirigentes de la comunidad, son las autoridades que se desvelan por la “familia”.
     De ahí que la Iglesia antigua, hasta el siglo IV, aplicara el título de padre exclusivamente a los obispos. A partir del siglo V, lo confirió también a sacerdotes (por ej. a san Jerónimo y a diáconos a Efrén Siro). Hasta hoy, muchas lenguas llaman “padre” al sacerdote (Pater, father, père, váter).

                Padre de la Iglesia – Doctor de la Iglesia – Escritor eclesiástico

     El concepto “Padre de la Iglesia” subraya un aspecto de la compleja concepción de padre: Presenta al obispo como auténtico transmisor y garante de la fe verdadera que, en la sucesión ininterrumpida de los apóstoles y en la comunión con la Iglesia, conserva la continuidad y unidad de la fe. Él es el maestro fiable en todo instante. Él debe atenerse a la Sagrada Escritura y a la regula fidei de la Iglesia universal. Y cuando sintoniza plenamente con ellas es testigo auténtico de la fe y de la doctrina de la Iglesia. Por eso, a partir del siglo IV, los obispos que se habían significado de manera especial en la transmisión, explicación y defensa de la fe  
-comenzando por los obispos de Concilio de Nicea (a. 325)- recibieron el título de “Padres de la Iglesia”. San Basilio el Grande adjuntó por primera vez, en el sentido de “prueba patrística” (argumentatio patrística), a su obra De spiritu sancto (374-375) una lista de Padres de la Iglesia en apoyo de su opinión doctrinal [capítulo 29]. San Agustín utilizó el argumento patrístico a partir del año 421, sobre todo en la controversia con el pelagianismo. Y durante al Concilio de Éfeso (431), San Cirilo de Alejandría, para demostrar su propia ortodoxia, mandó leer públicamente extractos de obras de Padres. El concilio aceptó oficialmente esos extractos y los recogió en sus actas.

     (Hubertus R. Drobner, Manual de Patrología, Editorial Herder 1999, p. 17-18, apartado nº 1)

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viernes, 16 de enero de 2026

LA CREACIÓN DEL MUNDO
Lectura previa Génesis 1,1-4,16
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                 “En el principio”, dice el Génesis, “creó Dios el cielo y la tierra”
Todo lo que existe fue creado por Dios. El primer capítulo del primer libro de la Biblia es un relato de carácter poético, que enseña todo lo que necesitamos saber para entender por qué Dios creó el mundo. Al estructurar el relato, podemos ver su cuidadosa composición.
       En el principio creó Dios el cielo y la tierra. La tierra era caos y vacío, la tiniebla  
   cubría la faz del abismo y el espíritu de Dios se cernía sobre la superficie de las aguas.
                                                           Días 1-3: dando forma.

Primer día: TIEMPO

Dijo Dios: “Hay luz. Y hubo luz. Vio Dios que la luz era buena, y separó Dios la luz de la tiniebla. Dios llamó a la luz día, y a la tiniebla llamó noche: Hubo tarde y hubo mañana: día primero.
Segundo día: ESPACIO
Dijo Dios: Haya un firmamento en medio de las aguas que separe unas aguas de las otras. Dios hizo el firmamento. Y así fue. Dios llamó al firmamento cielo. Hubo tarde y hubo mañana: día segundo.
Tercer día: VIDA
Dijo Dios: Que se reúnan las aguas de debajo de cielo en un solo lugar, y aparezca lo seco. Y así fue. Llamó Dios a lo seco tierra, y a la reunión de aguas la llamó mares. Y vio Dios que era bueno. Dijo Dios: Produzca la tierra hierba verde, plantas con semilla, y árboles frutales sobre la tierra que den fruto según su especie, con semilla dentro. Y así fue. La tierra produjo hierba verde, plantan con semilla según su especie, y árboles que dan fruto con semilla, según su especie. Y vio Dios que era bueno. Hubo tarde y hubo mañana: día tercero.
Cuarto día: LOS QUE GOBIERNAN EL TIEMPO
Dijo Dios: Haya lumbreras en el firmamento del cielo para separar el día de la noche, y que sirvan de señales para las estaciones, los días y los años: que haya lumbreras en el firmamento del cielo para alumbrar la tierra. Y así fue. Dios hizo las dos grandes lumbreras -la lumbrera mayor para regir el día, y la lumbrera menor para regir la noche- y las estrellas. Y Dios las puso en el firmamento de los cielos para alumbrar la tierra, para regir el día y la noche, y para separar la luz de la oscuridad. Y vio Dios que era bueno. Hubo tarde y hubo mañana: día cuarto
Quinto día: LOS QUE GOBIERNAR EL ESPACIO
Dijo Dios: Que las aguas llenen de seres vivos y que vuelen las aves sobre la tierra surcando el firmamento del cielo. Y Dios creó los grandes cetáceos y todos los seres vivos que serpean y llenan las aguas según su especie, y todas las aves aladas según su especie. Y vio Dios que era bueno. Y los bendijo Dios diciendo:-Creced, multiplicaos y llenad las aguas de los mares y que las aves se multipliquen en la tierra. Hubo tarde y hubo mañana: día quinto.
Sexto día: LOS QUE GOBIERNAN LA VIDA
Dijo Dios: Produzca la tierra seres vivos según su especie, ganados, reptiles y animales salvajes según su especie. Y así fue. Dios hizo los animales salvajes según su especie, los ganados según su especie y todos los reptiles del campo según su especie. Y vio Dios que era bueno. Dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, según nuestra semejanza. Que domine sobre los peces del mar, las aves del cielo, los ganados, sobre todos los animales salvajes y todos los reptiles que se mueven por la tierra. Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios los creó; varón y mujer los creó. Y los bendijo Dios, y les dijo: -Creced, multiplicaos, llenad la tierra y someterla; dominad sobre los peces del mar, las aves del cielo y todos los animales que reptan por la tierra. Y dijo Dios: -He aquí que os he dado todas las plantas portadoras de semillas; esto os servirá de alimento: A todas las fieras a todas las aves y a todos los reptiles de la tierra, a todo ser vivo, la hierba verde os servirá de alimento. Y así fue. Y vio Dios todo lo que había hecho; y he aquí que era bueno. Hubo tarde y hubo mañana: día sexto.
Séptimo día: LA ALIANZA DEL SÁBADO CON LA CREACIÓN
Y quedaron concluidos el cielo, la tierra y todo su ornato. Terminó Dios en el día séptimo la obra que había hecho y descansó en el día séptimo de toda la obra que había hecho. Y bendijo Dios el día séptimo y lo santificó, porque ese día descansó Dios de toda la obra que había realizado en la creación
                                  Scott Hahn, Ph. D. MEDWEST THEOLOGICAL FORUM/Editorial Edibesa,

                                                              Curso para el estudio de la Biblia, capitulo 3, p. 44-48)

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domingo, 11 de enero de 2026

Repasar y difundir el Catecismo de la Iglesia Católica,
siguiendo el Año litúrgico, del 11 al 17 de enero 2026
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     Mensaje de la 59.ª Jornada Mundial de la Paz
El Papa ha presentado su mensaje para la Jornada Mundial de la Paz 
del 1 de enero de 2026, en el que propone una «paz desarmada y desarmante» 
que nace de la humildad, la bondad y el cuidado de los más frágiles, y se 
traduce en diálogo, justicia y fraternidad entre los pueblos.
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Día 11. DOMINGO. BAUTISMO DEL SEÑOR, fiesta
Cat. El Bautismo de Jesús, n. 535-537
                      Termina el Tiempo de Navidad
                                 Tiempo Ordinario

Día 12. Lunes de la I semana.
San Benito Biscop, abad de Canterbury, siglo VII
Cat. “Yo sé en quien tengo puesta mi fe” n. 150-152

Día 13. Martes de la I semana.
San Hilario de Poitiers, obispo y doctor de la Iglesia, siglo IV
Cat. La fe y la inteligencia, n. 156-159

Día 14. Miércoles de la I semana.
San Juan de Ribera, religioso, siglo XVI
Cat. Libertad, necesidad y perseverancia de la fe, n. 160-162

Día 15. Jueves de la I semana.
San Mauro, abad francés, siglo VI
Cat. La fe, comienzo de la vida eterna, n. 163-165

Día 16. Viernes de la I semana.
San Marcelo I, Papa, siglo IV
Cat. La fe es un acto personal, n. 166-171

Día 17. sábado, San Antonio, abad, 250-356
Cat. Una sola fe, n. 172-175
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LO ESPECÍFICO DEL MENSAJE CRISTIANO
    segunda y última parte
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jueves, 8 de enero de 2026

Intención de oración del Papa para enero:
Orar con la Palabra de Dios

Ciudad del Vaticano 7 de enero 2026

Con el inicio del nuevo año, el Papa León XIV ha querido respaldar una iniciativa renovada 
titulada “Reza con el Papa”, que busca llevar sus intenciones mensuales de oración a la 
Iglesia en todo el mundo y rezar junto a él por estas peticiones.

La Palabra de Dios, «esperanza en la oscuridad»

En su primer video bajo este nuevo formato, el Papa León XIV invita a los fieles a rezar con 
frecuencia a partir de la Palabra de Dios.

Solo el Evangelio —afirma— puede dar paz y plenitud al corazón humano, un corazón 
inquieto y hambriento de sentido.

“Enséñanos a escucharte cada día en las Escrituras —reza el Papa—, a dejarnos interpelar 
por tu voz y a discernir nuestras decisiones desde la cercanía a tu Corazón”.

La Palabra de Dios en la Sagrada Escritura, añade, ofrece “alimento en el cansancio, 
esperanza en la oscuridad y fuerza en nuestras comunidades”.

El Papa ora para que todos los cristianos encuentren en la Palabra de Dios fortaleza y 
orientación, y para que la Iglesia anuncie siempre el Evangelio con alegría.

“Que nuestra fe crezca en el encuentro contigo a través de tu Palabra —concluye—, 
impulsándonos desde el corazón a salir al encuentro de los demás, a servir a los más 
vulnerables, a perdonar, a tender puentes y a anunciar la vida”.

“‘Reza con el Papa’ quiere ser una puerta abierta para que cualquier persona, esté donde 
esté, pueda unirse a la intención que el Santo Padre propone cada mes, rezando con él 
desde una perspectiva sinodal”, explicó. “Es una invitación sencilla y universal a la que 
todos podemos responder”.

La intención de oración del Papa para el mes de enero, con la que se inaugura esta iniciativa, 
invita a los cristianos a redescubrir el “poder espiritual de la Sagrada Escritura como lugar 
privilegiado de encuentro con Cristo”, explica el comunicado.

 

martes, 6 de enero de 2026

                              LO ESPECÍFICO DEL MENSAJE CRISTIANO

Pero la religión cristiana no afirma tal cosa. Sostiene desde luego, que Dios es Uno y Trino, pero no bajo el mismo punto de vista. Los cristianos creemos que Dios es uno en su esencia (solo hay un Dios) y que es trino en personas (hay tres personas divinas con la misma y única esencia en las tres).

      De acuerdo con este punto central de la fe cristiana revelada, el Credo de la Iglesia tiene una estructura ternaria, es decir, está dividido en tres partes o artículos, dedicados respectivamente al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. (Catecismo de la Iglesia Católica n. 185 al 300)

      El Padre es denominado Primera Persona de la Trinidad. Es fuente y el origen de la Trinidad porque de Él proceden el Hijo y el Espíritu Santo.

      La Primera Persona divina es Padre de Jesucristo, al que engendra desde toda la eternidad, y es, también, a través de Jesucristo, Padre de todos los hombres. Esta es precisamente una de las verdades más impresionantes y consoladoras enseñadas por Jesús en el Evangelio: los hombres somos hijos de Dios. Lo cual significa que Él piensa en nosotros, cuida de nosotros y se ocupa intensamente de que alcancemos la felicidad en esta vida y, sobre todo, en la venidera. El Padrenuestro es la oración cristiana por excelencia y resume admirablemente las ideas y sentimientos que un cristiano debe tener y alimentar acerca de lo que Dios Padre significa para su vida.

      El artículo segundo del Credo comienza así: “Creo en un solo Señor, Jesucristo, Hijo único de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos”. Confesamos que Jesucristo es Señor, es decir, Dios como el Padre y que no ha sido creado -como el mundo-, sino engendrado desde siempre en la intimidad de la vida trinitaria. Confesamos también “que por nosotros, los hombres, y por nuestra salvación bajó del cielo, y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre”.

      El tercer artículo del Credo se refiere al Espíritu Santo, Persona divina en la que se expresa el amor recíproco del Padre y del Hijo. El Espíritu Santo es llamado “Señor y dador de Vida” porque la vida verdadera, la que comienza en la tierra mediante la gracia y culmina en la eternidad, se nos comunica interior y personalmente por el mismo Espíritu a través del ministerio de la Iglesia. El Espíritu Santo actúa por lo tanto en los corazones de los fieles, para que se conozcan, oigan la llamada divina, la acepten y sean capaces de vivir la vida nueva que trae el Evangelio.

 

La Encarnación

      Aunque solemos afirmar que Dios Padre crea el mundo, Dios Hijo redime a los hombres y Dios Espíritu Santo los santifica, conviene no olvidar que estas operaciones, creadora, redentora y vivificadora, son comunes a las Tres Personas divinas. Es decir, toda la Trinidad crea, redime y santifica al hombre.

      La Segunda Persona de la Trinidad tomó realmente carne humana, es decir tomó de su Madre la Virgen María un cuerpo tangible y verdadero. Se hizo hombre como los demás. Jesús no era una apariencia de hombre o un fantasma que andaba por la tierra. Hubo al principio algunos que no entendieron correctamente la Encarnación y afirmaban que la humanidad de Jesús no era auténtica.

      En realidad, Jesús era -además de Dios- hombre de carne y hueso, venido al mundo como vienen a él todos los seres humanos y semejante en todo a nosotros, excepto en no haber cometido pecado alguno.

     La Encarnación supone que la Virgen María, Madre de Jesús, es parte esencial del Evangelio. Cuando decimos que Dios ha tenido una Madre estamos afirmando con absoluto realismo y sin metáfora alguna la verdad de la Encarnación en su sentido más inequívoco y completo. (segunda y última parte)

       (José Morales, Cuestiones controvertidas del cristianismo, 7ª edic., octubre 2002, p. 8-13, Ediciones Palabra)

 

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domingo, 4 de enero de 2026

Repasar y difundir el Catecismo de la Iglesia Católica,
siguiendo el Año litúrgico, del 4 al 10 de enero 2026
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    El saberse hijo de Dios hace adquirir al cristiano, en todas las 
circunstancias de su vida, un modo de ser en el mundo esencialmente 
amoroso, que es una de las manifestaciones principales de la virtud 
de la fe; el hombre que se sabe hijo de Dios no pierde la alegría, 
como no pierde la serenidad. La conciencia de la filiación divina 
libera al hombre de tensiones inútiles y, cuando su debilidad se 
descamina, si verdaderamente se siente hijo de Dios, es capaz de 
volver a Él, seguro de ser bien recibido. 
             (Francisco Fernández-Carvajal, Hablar con Dios, tomo 1º, p. 302)
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                      Tiempo de Navidad
Día 04. DOMINGO SEGUNDO DESPUÉS DE NAVIDAD.
Cat. Como es hombre el Hijo de Dios (I), n. 470

Día 05. lunes, Feria del Tiempo de Navidad.
San Simón, anacoreta de Siria, siglo V
Cat. Como es hombre el Hijo de Dios (II), n. 471-475

Día 06. martes, Epifanía del Señor, solemnidad.
Cat. Los Misterios de la infancia de Jesús, n. 528

Día 07. miércoles, Feria del Tiempo de Navidad.
San Raimundo de Peñafort, presbítero dominico, 1180-1275
Cat. El Bautismo de Cristo, n. 1223-1225

Día 08. jueves, Feria del Tiempo de Navidad.
San Severino, presbítero y monje, siglo V
Cat. El bautismo en la Iglesia, n. 1226-1228

Día 09. viernes, Feria del Tiempo de Navidad.
San Eulogio de Córdoba, presbítero y mártir, siglo IX
Cat. Los Misterios de la vida de Cristo, n. 512-513

Día 10. sábado, Feria del Tiempo de Navidad.
San Gregorio de Nisa, obispo, siglo IV
Cat. Toda la vida de Cristo es Misterio, n. 514-518
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LO ESPECÍFICO DEL MENSAJE CRISTIANO, 1ª parte
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