miércoles, 8 de mayo de 2024

DESPIERTA Y COMBATE A LOS BÁRBAROS
QUE ARRUINAN TU VIDA
Tejer la reconstrucción. 13, La red que te atrapa
“La tiranía totalitaria no se edifica sobre las virtudes de los totalitarios,
sino sobre las faltas de los demócratas” Albert Camus

     Los bárbaros están decididos a deconstruir la sociedad actual y crear un ilusorio Paraíso en la tierra, y para ello, necesitan destruir los pilares que sustentan nuestra civilización para sustituirlos por otros. Su hoja de ruta es muy clara: quieren atrapar el Poder, y no sólo los gobiernos. Y para ello, trabajan sin descanso desde hace décadas tejiendo una telaraña diabólica que les permita conseguir un control total sobre la población. Es la dictadura perfecta. Con apariencia de democracia, implantan una tiranía. Todo es muy sutil. Casi sin levantar la voz, la construcción de esta malla mental avanza casi sin oposición.

    Esta telaraña debe envolver a toda la población para que sea eficaz. No es una red física, propiamente. Se transforma más bien en una cárcel emocional, y sus ingredientes principales, que vamos a profundizar a lo largo del capítulo, se basan en la autocensura, la conformidad, la creación de pánico y alarmismo apocalíptico+-, avivar los resentimientos y enfrentamientos, la distracción permanente de la población, el control social digital, la ventana de Overton, el establecimiento de agenda, la manipulación del lenguaje, las políticas de cancelación, el dominio del Poder político sobre la prensa o la intención de reescribir el pasado para ganar el futuro., entre otros…

                   (autor Álex Rosal, LIBROSLIBRES, con el título que encabeza, capítulo 13, p. 38)

martes, 7 de mayo de 2024

HISTORIA DE PALESTINA
La llanura costera. Relato n. 26/1

     Se la conoce por JAFA, YAFO, JOPE (La bella), nombre que le viene de Jopa, hija de Eolo y esposa de Cefeas, rey de Etiopía. Según los antiguos rabino, de Jafet, hijo de Noé. La mitología griega ve, en las rocas anteriores al puerto, las famosas “rocas de Andrómeda”, víctima expiatoria de un dragón marino. Perseo, con su caballo Pegaso, la libero. Las excavaciones arqueológicas realizadas en Jafa dan restos del Bronce Medio e indicios ciertos del paso de los hicsos. Su historia comienza con los egipcios, tanto es así que en el templo de Karnak consta el haber sido confiscada en 1600 a. C., por Tutmosis III.

      Tocó en suerte a la tribu de Dan (Jc 1,34), pero no se vio en manos de los israelitas hasta el tiempo del rey David. Hay constancia de que Salomón empleó su puerto (2Cr 2,15), y de que el profeta Jonás (s. VIII a. C.) embarcó en él en dirección a Tarsis (Jon 1), huyendo de la llamada divina. Codiciado botín de guerra, la conquistaron y disfrutaron de su bienestar y belleza tanto asirios como babilonios, persas y griegos. Y de nuevo vuelven a disputársela con denodado ahínco los seléucidas y los tolomeos. Gracias a las Escrituras, es bien conocido su protagonismo durante la época macabea (2M 12, 3-7); 1M 12, 33). Marco Antonio, ya en época romana, se la entrega como regalo a Cleopatra. La verdad es que perdió mucha de su importancia cuando Herodes construye el competitivo y bien situado puerto de Cesarea. En ella floreció el cristianismo, como consecuencia de la estancia del apóstol Pedro. Y consta que su obispo asistió al Concilio de Éfeso (431).

     Durante la dominación árabe y turca, Jafa se convirtió en el principal puerto de Palentina, hasta que los ingleses inauguran el de Haifa. Godofredo de Bouillón, en el tiempo cruzado, la había erigido en condado sujeto al rey de Jerusalén. San Luis IX en 1251, la protegió mediante la construcción de un castillo y la dotó de una iglesia que posteriormente, ocuparon los franciscanos. Bonaparte, de camino para San Juan de Acre, moró en su convento. En 1807, Aga Mahmud Abut, reconstruyó Jafa con las ruinas de Ascalón, lo que hoy se llama “la vieja Jafa”. Y en 1837, Ibrahím Pachá la levantó del terremoto que tan malparada la había dejado, no dudando en echar mano de las mismas piedras de Ascalón y Cesarea. Con motivo del jubileo del sultán Abdul Hamid II, 1906, se levantó la esbelta y céntrica torre del reloj. En la guerra de 1948, su población se ve mermada y queda absorbida como un barrio árabe de Tel-Aviv. Actualmente forma un mismo ayuntamiento con Tel-Aviv.

      Desde la iglesia de San Pedro se contempla un panorama excepcional de la costa: el paseo marítimo, con la cadena de hoteles, embajadas y edificios comerciales de la moderna ciudad de Tel-Aviv. continúa

                  (Teodoro López, Carlos Sáez, Ángel Martín, Peregrinación a Tierra Santa, relato 26/1, p. 62-63)

lunes, 6 de mayo de 2024

 PREPARACIÓN PARA LA CELEBLACIÓN
DE LA SANTA MISA: La acción sagrada
Romano Guardiani, capítulo 13/2

      Es indudable que esto constituye la institucionalización, es decir, el centro del culto cristiano. Cuando Dios dictó la ley de la Pascua, encargó a los hombres hacer una ofrenda en un tiempo determinado, celebrar un banquete y conmemorar en él la liberación producida antaño. Ésta era una acción que se desarrolló en forma acorde con lo que los hombres tienen posibilidad de hacer, pero que, en sentido riguroso, se nutrió del mandato divino. Con la acción que Cristo instituye ocurre otra cosa. Él no dice: “deben reunirse un día determinado y organizar una comida en armonía. Entonces el más anciano tiene que bendecir el pan y el vino, y recordarme en ese gesto”. Tal acción sería semejante a la cena pascual, cabría dentro de lo que le es posible hacer al hombre; divino sería sólo el acontecimiento que ella conmemoraría. 

      Pedro Cristo dice otra cosa. En la frase “haced esto”, el esto significa precisamente lo que yo he hecho. Pero lo que él hizo es algo que va más allá de toda posibilidad humana, ya que es una acción de Dios, surgida de su amor y de su omnipotencia en forma tan incomprensible como la creación y la encarnación. Jesús confía esta acción a los hombres. No dice “pedid que Dios la haga”, sino simplemente “haced”, con lo cual pone en sus manos una acción que sólo puede ser realizada por Dios. El misterio de este acto es análogo al del lugar sagrado y al del tiempo santo, que ya han sido tratados. El hombre obra, pero en el obrar humano obra Dios, y no sólo porque Dios participa en todo obrar humano, sino también que tenemos de él la realidad y la fuerza, el acontecimiento y la voluntad, de tal modo que todo nuestro obrar es obra de Dios. Aquí nos encontramos con un acto particular e histórico, que no acontece en ninguna otra parte tal como es ahora. En este sentido, la palabra “institución” tiene aquí un significado totalmente particular y único: Dios ha decidido, proclamado y dispuesto que los hombres deben ejecutar esta acción. Pero tan pronto como ésta se realiza, él mismo realiza en ella una acción que le está reservada tan sólo a él.

      A este carácter de la acción, el hombre le añade un sentimiento y un modo de comportarse particulares. Si algo debe nacer de la originalidad de la experiencia, entonces el hombre tiene que percibir lo que ocurre y debe tener la fuerza para expresarlo. El procedimiento tiene que ser digno de fe, vital, noble, dueño de la palabra y del gesto. Si la acción debe nacer del sentido proporcionado por las horas o las épocas que se reiteran regularmente, el que la efectúa debe percibir la verdad de esta relación y el misterio que la envuelve, y tener para esto una expresión acorde a la diversidad de las horas que se repiten. Se exige algo más, cuando la acción se origina en la institucionalización.

      Este algo más no es la experiencia y las expresiones creativas, no es el conocimiento siempre nuevo del sentido que reside en el núcleo de la existencia y la apropiación de una forma expresiva reiterada, sino la obediencia frente a la voluntad legisladora, el hombre tiene que conocer lo que el Señor ha querido y hacer lo que ha pedido. Esto es el culto, independiente tanto de la experiencia particular como de la comprensión de su significado natural. Este culto tiene su origen en la fe y en la obediencia. No configura ninguna acción particular, sino que recoge una acción divina, le prepara el lugar y le da la fisonomía de un acto terrenal. En consecuencia, en su sentido profundo, es una actitud desinteresada, en la cual el hombre alcanza indudablemente su propio ser. Por eso, esta acción puede ser realizada ininterrumpidamente, bajo las diferentes circunstancias de la historia universal y de la historia particular, tanto en tiempos de riqueza como de pobreza, tanto en las horas de aflicción y de tristeza, como en los tiempos de libertad y de alegría.

                     (Romano Guardini, Celebración de la Santa Misa / La acción sagrada, 13,2, p. 54-55)

 

 

 

domingo, 5 de mayo de 2024

 ¿Por qué desciende la natalidad en nuestras sociedades?

Estoy reivindicando la necesidad de establecer en España una política de ayuda familiar que permita a las parejas que son cada vez más igualitarias tomar decisiones deseadas en la que la racionalidad no se vea alterada por factores corregibles y el miedo al futuro tenga el antídoto conveniente

Cuando hablamos de la natalidad insistimos mucho más en describir su retroceso que en explicarlo. Nos expresamos con justificada preocupación por un proceso que nos está dejando sin niños, pero no profundizamos lo suficiente en buscar las causas que nos han alejado de la renovación de las generaciones y nos están conduciendo a un auténtico invierno demográfico.

Con el fin de corregir esa penuria explicativa voy a exponer tres teorías sobre la evolución de la fecundidad: el modelo de la elección racional, el de la aversión al riesgo y el de la equidad entre los sexos.

La teoría de la elección racional se encuadra en el marco de la maximización de las utilidades. Según sus postulados los individuos (y las familias) muestran un comportamiento racional que les conduce a fijar como objetivo la mejor utilidad posible, término que designa en economía lo que resulta más favorable para la prosperidad del individuo (o de la familia). Según el economista de la Escuela de Chicago Gary Becker, Premio Nóbel de Economía, la decisión de tener un hijo o uno suplementario, se establece a partir de la comparación entre las ventajas sicológicas, sociales y culturales esperables y los costes económicos del nacimiento y la educación del futuro vástago. Una disminución de la fecundidad en un país se puede explicar por el aumento del «precio» relativo de un hijo o por la disminución significativa de la renta familiar. En sentido contrario, una recuperación de la fecundidad puede obedecer a una disminución de los costes de tener un niño por la implantación de una de ayuda familiar o un incremento de los ingresos en una etapa de bonanza. En términos económicos la formulación de la teoría es la siguiente: la fecundidad varía según la percepción de las parejas sobre las ventajas de tener un descendiente en relación a otros bienes. He aquí algunos ejemplos. En Francia la fecundidad subió en los años 40 como consecuencia de la adopción de una política de ayuda familiar. Y lo mismo ocurrió en los años 80 gracias a las prestaciones a las familias numerosas. Sin embargo, la fecundidad ha bajado algo cuando estas medidas han sido minoradas. Fuera de Europa y en el contexto de los países árabes, Argelia e Irán han visto reducidas sus tasas cuando en los años 70 se produjo la crisis del petróleo y la reducción de las aportaciones públicas a la renta familiar.

La segunda teoría, la del temor al riesgo, añade una dimensión temporal al modelo de elección racional. La decisión de tener o no un hijo depende de la manera en la que los padres vislumbran el futuro. Si lo consideran incierto no se deciden a tener un nuevo niño y la fecundidad baja. Eso es lo que ocurrió en Japón con la ralentización económica de los años 90. Las parejas redujeron su fecundidad y consagraron sus esfuerzos a mejorar sus perspectivas de renta o empleo (actual o futuro). Si, por el contrario, las parejas ven el futuro con cierto optimismo mantienen actitudes fecundas más generosas. Así pues, la teoría del temor al riesgo añade al modelo costes-beneficios de Becker la visión que sobre el porvenir tengan los padres potenciales.

Una tercera teoría es la de la equidad entre los sexos. Según su postulado una mayor coherencia en la equidad entre los sexos (educación, empleo, sistemas fiscales, prestaciones sociales y familiares) favorece una fecundidad «menos baja». Por el contrario, las tasas de natalidad serían especialmente reducidas con una equidad menor entre los sexos y un modelo tradicional que considera al varón como sostenedor de las familias.

Las tres teorías aportan elementos útiles para explicar el descenso de la fecundidad en nuestras sociedades. Y además son perfectamente combinables. Muchas parejas, cada vez más igualitarias, se plantean con una gran racionalidad la descendencia que quieren tener teniendo en cuenta las condiciones del presente y las incertidumbres del futuro. Es preciso reconocer que es así y admitir, al mismo tiempo, que en las sociedades que vivimos «la elección racional» supedita mucho el nacimiento de un hijo u otro suplementario al bienestar ansiado por sus progenitores. En la balanza de esa elección pesa más el plato del confort que el de las satisfacciones inmateriales que producen los hijos. Evidentemente hay excepciones: parejas que no pueden tener hijos porque no poseen las condiciones económicas y laborales que permitirían su crianza y educación. A éstas sobre todo es a las que hay que ayudar con las medidas que les permitan tomar una decisión racional deseada y no preterida por factores materiales, a veces imperativos. Una vez más estoy reivindicando la necesidad de establecer en España una política de ayuda familiar que permita a las parejas que son cada vez más igualitarias tomar decisiones deseadas en la que la racionalidad no se vea alterada por factores corregibles y el miedo al futuro tenga el antídoto conveniente.

     Rafael Puyol es presidente de la Real Sociedad Geográfica. publica El Debate, 05/052024

 

Repasar y difundir el Catecismo de la Iglesia Católica,
siguiendo el Año litúrgico, del 5 al 11 de mayo 2024
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 Qué es la vida interior
      La unión con Dios consiste, pues, por nuestra parte, en una elevada
disposición de amor de amor de Dios, cimentada en un profundo espíritu
de fe y de confianza en Él; en una actitud permanente del alma, una alegre
prontitud de nuestra voluntad a hacer todo lo que Dios quiere y como lo
quiere; una gozosa presteza a someternos y entregarnos sin reservas a todos
los sacrificios, sufrimientos, dificultades y fracasos que Él nos manda,
valiéndose de las circunstancias y de los hombres.

                      (Benito Baur, OSB, En la intimidad con Dios, 10ª edición, p. 203-204)
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                    ciclo B – año par
Día 05. VI DOMINGO DE PASCUA.
Catecismo, La celebración de la Confirmación, n. 1297-1301

Día 06. lunes de la VI semana de Pascua, feria
Beato Bartolomé Pucci-Fanceschi, franciscano, 1245-1330
Cat. Los efectos de la Confirmación, n. 1302-1305

Día 07. martes de la VI semana de Pascua, feria
Santa Domitila, mártir, siglo I
Cat. “Creo en el Espíritu Santo” (I), n. 683-684

Día 08. miércoles de la VI semana de Pascua, feria
San Víctor, soldado imperial, mártir, siglo IV
Cat. “Creo en el Espíritu Santo” (II), n. 685-686

Día 09. jueves de la VI semana de Pascua, feria
San Isaías, profeta, siglo VI a. C.
Cat. “Creo en el Espíritu Santo” (III), n. 687-688

Día 10. viernes, San Juan de Ávila, presbítero y doctor de la Iglesia.
Cat. La misión conjunta del Hijo y del Espíritu, n. 689-690

Día 11. sábado de la VI semana de Pascua
San Francisco de Jerónimo, presbítero jesuita, 1642-1716
Cat. “Jesucristo subió a los Cielos” n. 659-661
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-Preparación santa Misa / la acción sagrada, capítulo 13/1
-El Despierta y combate: 12. ¿Quiénes son los guardianes? capítulo n. 12
- Los 10 libros de interés en el hogar
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viernes, 3 de mayo de 2024

PREPARACIÓN PARA LA CELEBLACIÓN DE 
LA SANTA MISA: La acción sagrada
Romano Guardiani, capítulo 13/1

      Después de haber expuesto la configuración sagrada del espacio y del tiempo, se debería hablar ahora de aquello que se realiza efectivamente en ellos: la acción de la misma misa. Pero de esto trataremos detalladamente en la segunda parte de este libro. Ahora sólo queremos ocuparnos atentamente de una sola cosa, precisamente del carácter que tiene esta acción. Una acción religiosa puede originarse en diferentes causas. Lo que actualmente es más afín a nosotros es la experiencia inmediata. Imaginemos que algunos hombres hubiesen escapado juntos de un peligro mortal y estuviesen a salvo; podemos pensar que podrían estar en silencio, basados en un signo interior, lo que demostrarían quitándose sus sombreros o por medio de alguna expresión de profunda emoción y reverencia frente a Dios. Su acción sería expresión inmediata de lo que habrían vivido, pero justamente sería solamente posible en este momento y entre estos hombres. En cuanto alguien quisiera repetir la misma acción, ésta sería falsa y desagradable.

      Pero la acción también podría tener su origen en el significado contenido en un momento que se repite periódicamente. Por ejemplo, al final del día, cuando el hombre ha terminado su tarea, ha pasado por vicisitudes y ha cumplido con sus obligaciones, quiere sumergirse en la oscuridad del sueño, en el cual se anuncia la extensa noche de la muerte. En este momento, el hombre siente íntimamente que tiene que recogerse y ponerse en las manos de Dios, y si ha aprendido a obedecer los avisos interiores, también hará algo semejante a eso… Algo similar vale para el comienzo del día. También aquí el hombre siente que, en sentido estricto, debe hacer algo que es religioso por esencia, como es el afirmarse en sí mismo y dirigirse hacia lo que Dios exige de él. Lo mismo se podría decir para la finalización de un año y para el inicio del nuevo, etc. Estas acciones pueden reiterarse, ya que no proceden de una experiencia irrepetible, sino del ritmo de la existencia que se repite continuamente y es válido para todos. Es por eso que estas acciones también pueden ser realizadas siempre, en distintas circunstancias y por hombres diferentes.

      Por último, una acción sagrada también puede surgir por efecto de una institucionalización. La “institucionalización” significa que algo ha sido declarado como válido y por eso obliga a los hombres a realizar una acción determinada. En este sentido, sólo puede instituir quien posee autoridad. Por ejemplo, un hombre que es apreciado por la fuerza religiosa que emana de su persona y tiene confianza de los demás, por un motivo valedero, puede instituir un día conmemorativo. Cuantes veces se reitere ese día, será ocasión para celebrarlo. Esta acción no procede ni de la inmediatez de la experiencia ni de la conexión natural de los días o de los años, sino de la autoridad de aquél que ha instituido la ley.

      Únicamente Dios instituye con verdadera autoridad. Lo hizo cuando dispuso, al abandonar Egipto los hebreos, que cada año la cena pascual conmemorase esa salida liberadora. En esta celebración, Cristo instituyó, en la Última Cena, un segundo acontecimiento: la conmemoración de su muerte. En ella presentó su unidad con la voluntad del Padre, su vida y su misión redentoras y su realidad salvífica viviente, presente en las palabras pronunciadas sobre el pan y el vino y en la participación comunitaria de la comunión. Pero a los suyos les dejó encargado que conmemoraran en forma ininterrumpida este acontecimiento, cuando les ordenó: “HACED ESTO EN CONMEMORACIÓN MÍA.” continúa

                 (Romano Guardini, Celebración de la Santa Misa / la acción sagrada, capítulo 13/1, p. 52-54)

 

jueves, 2 de mayo de 2024

Los 10 libros de interés en el hogar
Versión 30 de abril 2024

1.   SAGRADA BIBLIA. NUEVO TESTAMENTO, (amplios e ilustrados comentarios)

-para conocer las Sagradas Escrituras y a Jesucristo- Facultad de Teología Universidad

  de Navarra, ISBN. 84-313-2181-4, p. 1445, tapa dura, precio: 55 €


2. CATECISMO DE LA IGLESIA CATÓLICA / COMPENDIO, contine de modo conciso, todos los elementos esenciales y fundamentales de la fe católica. Formato 15 x 21 cm.tapa dura, p. 253, Librería Editrice vaticana, precio: ISBN. 84-288-1986-0


3.  DICCIONARIO DE USO DEL ESPAÑOL, María Moliner, -para ayudar y enriquecer

nuestro idioma; los procesos de información como de formación- p. 1808, tapa dura,

Ed. Abreviada: 3125, ISBN 84-2493-5756, precio: 50 €

 

4.   NUEVA HISTORIA DE ESPAÑA: de la II Guerra Púnica al siglo XXI, Pío Moa, 4ª edic.

¿cuándo aparece España como tal? ¿Qué papel desempeña en su historia? ¿A qué se debe

crisis española del siglo XIX? ¿A qué obedecen los nacionalismos vasco y catalán? Etc.

ISBN. 84-9734-9529, p. 904, precio: 30 €. Editorial La Esfera de los Libros.


5. CAMINO, Josemaría Escrivá de Balaguer -algo más que una obra maestra, desgranando
temas de la vida interior- 471 ediciones en 51 idiomas., formato 14,5 x 21,5 tapa dura,
ISBN 978-84-321-3356-5, precio: 20 €. Ediciones Rialp

6. DON QUIJOTE DE LA MANCHA, Miguel de Cervantes. Texto crítico, prólogo y notas de Francisco Rico -la mejor novela de todos los tiempos- ISBN 978-84-2047-9873,
en cartoné, p. 1416, precio: 30 €. Ediciones Alfaguara

7. CARÁCTER Y ACIERTO EN EL VIVIR. 100 relatos y reflexiones sobre la mejora
personal, Alfonso Aguiló, -carácter: pesimismo, indecisión, desorden, dependencia, etc.
ISBN 978-84-9840-015-1, p. 320 precio: 16 €. Ediciones Palabra

8.   ASCÉTICA MEDITADA, Salvador Canal, -excelente ayuda para crecer en la vida cristiana y dar vigor a su fe- 304ª edición, formato 19 x 13 cm. Colección Patmos n.110
 ISBN 978-84-321-3292-6 – p. 192, precio: 13 €. Ediciones Rialp

9.  ANNA KARENINA, Leon T olstoi, -la gran novela de Tolstoi, siguiendo las vicisitudes
de tres familias, que desarrollan sus vidas entre Moscú y San Petersburgo- 24 x 14 cm.
ISBN 978-84-8428-8442, 1008 p. precio: 19 €. Editorial Alba

10.  EDUCAR PARA MADURAR,  Alfred Sommerfeld, -el valor de la neurología para
educar mejor, que padres e hijos sean felices- ISBN 978-84-321-5093-7, 11ª ediciónFormato 
14,5 x 21,5 cm. p. 188, precio: 16 €. Ediciones Rialp

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