viernes, 12 de abril de 2024

El alma de Europa
Heidegger afirmó, hacia el final de su vida, que solo un dios podría salvarnos.
Por mi parte añado: el Dios cristiano

Europa lucha por su subsistencia. Está en peligro de muerte, pero no es seguro que vaya a morir. No es tanto que pueda extinguirse, como que deje de ser lo que esencialmente es. Y esa esencia de Europa se encuentra en el cristianismo. Si Europa deja de ser cristiana, dejará de ser Europa.

Uno de los fundamentos de la crisis europea, el principal, es el declive de la aceptación social del cristianismo. La Iglesia Católica, aunque solo en parte, sigue siendo una de las pocas instituciones que cumple la función profética e intelectual de oponerse a la opinión dominante, pero ha perdido la mayor parte de su autoridad espiritual. Hoy, los restos de esta autoridad, un patético sucedáneo, se cobijan en la oscuridad fragmentaria de las redes sociales.

Heidegger afirmó, hacia el final de su vida, que solo un dios podría salvarnos. Por mi parte añado: el Dios cristiano. Pero el diagnóstico no es compartido. Si lo fuera, no habría propiamente crisis. Además, ni siquiera existe una actitud general acerca de la naturaleza del cristianismo. Está claro que la concepción ritualista y legalista es muy minoritaria. Es muy difícil mantenerla después de una atenta lectura de los Evangelios. En el siglo XIX se fue abriendo paso en la teología cristiana la actitud «liberal» que reduce el cristianismo a una mera doctrina moral, sublime sí, pero solo eso: una moral. Pero la tarea del cristiano no consiste meramente en el cumplimiento de una moral exigente, tanto que postula el amor a los enemigos, sino en la purificación a través de la fe y la vida en el reino de Dios, y no en el reino del mundo. Ninguna doctrina había proclamado algo parecido. Jesús de Nazaret no enseña una doctrina que haya creado o aprendido. No afirma: «Yo enseño la verdad», sino «Yo soy la Verdad», el Camino, la Verdad y la Vida. Nunca nadie dijo nada semejante. El hombre no se salva por sus buenas obras, es decir, por sus solos méritos, sino por la gracia de Dios. Como afirma Ratzinger en Jesús de Nazaret, II, el capítulo 13 del Evangelio de Juan expresa lo mismo que Pablo. «En lugar de la pureza ritual no ha entrado simplemente la moral, sino el don del encuentro con Dios en Jesucristo». El mérito del hombre reside en la aceptación libre de la invitación de Dios, pero Él es quien verdaderamente obra. En la fe cristiana es Dios el que nos purifica.

Es cierto que el abandono extendido de la moral cristiana es causa principal de la crisis europea. Pero no es solo eso. Hay algo más. Existe una cultura cristiana, pero el cristianismo no es una cultura. Existe una moral cristiana, pero el cristianismo no es una moral. Sin la vida eterna, el cristianismo es un fracaso. Lo dijo Pablo: «Si solo en esta vida esperamos en Cristo, somos los más miserables de los hombres».

Lo que Europa necesita no es solo la restauración de la moral cristiana. Por lo demás, no ha sido sustituida por otra nueva, sino por la decadencia de la moral, en definitiva, por el mal. Lo que necesita es la regeneración del cristianismo, y no solo la rehabilitación de la moral. La vigencia del reino de Dios es mucho más que la vigencia de una moral.

El problema de Europa es religioso, y, solo de modo derivado, moral. Europa nació en los monasterios. Su patrón es san Benito de Nursia que, como recuerda Alasdair MacIntyre, en la soledad de Subiaco, salvó de la barbarie los sabios libros antiguos, cristianos y paganos. La razón que conoce y la fe que salva. La razón que salva y la fe que conoce. No es casual que la mayoría de los fundadores de la nueva Europa que sobrevivió al terror totalitario fueran cristianos. El cristianismo no es una característica accidental y prescindible de la historia europea. Constituye el alma de Europa.

publicado en EL DEBATE, Ignacio Sánchez Cámara 31/03/2024

jueves, 11 de abril de 2024

PREPARACIÓN PARA LA CELEBLACIÓN
DE LA SANTA MISA: El día sagrado
Romano Guardiani, capítulo 11

   “La santidad del día del Señor no proviene, entonces, del hecho de que el hombre descansa en este día. Esta santidad no tiene su origen en el ritmo natural de la vida, como si durante seis días el hombre tuviese atado por las obligaciones y constreñido por los rines de estas últimas, y fuese libre en el séptimo día de su existencia, de tal modo que, en esta existencia libre, podría hacerse presente lo santo. Pero lo que lo que la fe y la liturgia mencionan es algo completamente diferente. La santidad del día del Señor, de la cual estamos hablando, no procede del hecho de que el hombre experimenta algo en ese día, sino de lo que Dios ha obrado realmente en él, es decir, que ha descansado. Dicho con más precisión: en relación con la creación, hay en Dios un misterio, el cual se llama su “descanso”. Nosotros no podemos entender esto, pues ¿qué es lo que significa que el Todopoderoso descanse? Pero si nos ponemos a pensar con un corazón creyente, entonces, experimentamos precisamente que debe ser algo muy profundo. Dios no sólo es el espíritu eterno -lo Absoluto del cual se suele hablar en sentido filosófico-, sino también el que obra, de quien se puede afirmar todo lo que se dice de un hombre que se entrega a su obra, se eleva, crea, ordena, configura y también descansa (Cfr. Génesis 2,2), después de haber consumado todo. El séptimo día de la semana está totalmente impregnado de este misterio, del mismo modo que los demás días lo están por el misterio del quehacer divino.

      El domingo tiene carácter casi sacramental. En el sacramento, la configuración de un proceso natural -como ser el lavado o la confesión de la culpa- está unida al imperio de la gracia. En tanto esa figura natural se realiza, la gracia se torna eficaz, de la misma manera que el acto del alma espiritual repercute en el movimiento corporal y se configura en cada acto humano. El domingo es algo parecido a esto. El esfuerzo natural que se acumula en el domingo por los seis días de trabajo, y el aflojamiento de la tensión, que se produce por el descanso dominical, configuran el acontecimiento natural en el que Dios ha insertado el misterio de su descanso, para compartirlo con nosotros. Guardar el domingo significa interiorizar el misterio del descanso divino luego de la obra de la creación del mundo, venerarlo y ponerlo de manifiesto al organizar el día.

      Tan bello es este pensamiento en sí, como tan difícil es su implementación. Si hablamos de esto, no podemos internarnos en fantasías, sino que debemos mantenernos en el plano de la realidad.

      El domingo está en peligro, justamente porque no deriva del ritmo natural de la vida. Lo que es natural de algún modo se impone. Pero la raíz del domingo está en la revelación, por eso se lo puede destruir fácilmente, aun cuando también se hace patente en este día una necesidad importante de nuestra vida natural. Pero, en forma incesante, se presentan puntos de vista económicos, sociales o de cualquier otra índole, que dejan de lado el domingo: el trabajo lo carcome, el esparcimiento ocupa el lugar del descanso y destruye la sacralidad, o no se concibe el sentido de la acción sagrada misma, por eso el descanso sólo es afirmado por obligación y da origen a un estado de aburrimiento, que es peor que si se continuara trabajando. De este modo, el domingo impone una obligación, que casa uno debe ver cómo la resuelve, de acuerdo con sus condiciones personales.

      Esta tarea es importante para cada uno, pero también y ante todo para la familia. Debemos comprender qué es lo que está el juego, ver lo que es valioso para nosotros y realizarlo con tanta decesión como cuando nos decidimos a obrar, siempre que algo importante nos atañe o afecta. 

      (Romano Guardini, Celebración de la Santa Misa / El altar como umbral capítulo 11, p. 47-49)

miércoles, 10 de abril de 2024

   HISTORIA DE PALESTINA
La llanura Costera: Haifa – Ciudades de Israel

 Haifa. Ciudad eminentemente industrial, su crecimiento demográfico ha hecho que vaya ocupando desde la bahía hasta la cima del Carmelo. Es la tercera ciudad de Israel en importancia, con una población que supera los 256.000 hab. Su vasta bahía de 25 km. llega hasta San Juan de Acre, contribuyendo a hacer de ella una de las más bellas ciudades de Israel.

     No se menciona en la Biblia, aunque si aparece nombrada en el Talmud; cuenta además con muestras arqueológicas de antiguos establecimientos cananeos, israelitas, fenicios, persas y helenísticos.

      Durante el gobierno de los mamelucos y turcos, fue una simple y tranquila villa de pescadores. Con Dahar el Amar comienza un lento desarrollo que se incrementará en la ocupación egipcia de Ibrahim Pachá, y sobre todo a comienzos del siglo XX con el trazado del ferrocarril que la unía con Damasco, Jerusalén, Gaza y Egipto. Igualmente, el asentamiento de los judíos de la diáspora, que fundaron colonias agrícolas y comienzan a desarrollar la industria. Es aquí donde se funda, en 1920 la Histadrut (Federación del trabajo), y ya en 1929,bajo el mandato inglés, se construye el puerto civil y comercial.

      En 1940, durante la segunda guerra mundial, los ingleses la protegieron, y desde 1948 será la puerta de la emigración judía a Israel.

      En el litoral mediterráneo, cerca del moshav Ametziá, han aparecido los restos de una iglesia bizantina del s. VII, abandonada a raíz de la conquista árabe, que disponía de magníficos mosaicos geométricos y figuras humanas, y en el que se lee la inscripción griega “Jesús el soberano”.

Ciudades de Israel

Rosh Hanikra. Situada en la frontera con Líbano, es una salida en los montes de Galilea al Mediterráneo, llamada “esclareas del Tiro”. Fue paso obligado para llegar a Palestina de cuantos conquistadores deambularon por estos pagos, como Alejandro Magno y los cruzados.

 Naharia. Un primer asentamiento agrícola de judíos venidos de Alemania, facilita el desarrollo de esta ciudad, que cuenta con una población de 36.000 hab. Su clima, la hospitalidad de sus moradores, jardines mediterráneos y su excelente gastronomía, han hecho de Naharia un lugar muy atractivo para el turismo.

      Dignos de ser notados son el descubrimiento de una estatua de la diosa de la fertilidad (Ashera) y un antiguo puerto fenicio. 

Kiriat Yam. Es la ciudad el valle de Zabulón, habitada por unos 38.000 hab.  Su situación a unos 15 km. de Haifa, la convierte prácticamente en una ciudad dormitorio, Fue fundada en 1946.

 Kiriat Motzkin, Kiriat Ata. Se han convertido es importantes centros de industria textil, también en las proximidades de Haifa.

 Kiriat Bialik. Fundada en 1954, lleva el nombre del poeta compositor del Himno Nacional “Hatikva”, y queda a 10 km. de Haifa, con 35.000 hab.

 Nesher. Recostada sobre la parte oriental del Carmelo y mirando al valle de Zabulón, como prolongación natural de Haifa. Tiene unos 10.000 hab. y da nombre a la gran factoría de cemento.

       (Teodoro López, Carlos Sáez, Ángel Martín, Peregrinación a Tierra Santa, p. 50-51, relato n. 22)

domingo, 7 de abril de 2024

Repasar y difundir el Catecismo de la Iglesia Católica,
siguiendo el Año litúrgico, del 7 al 13 de abril 2024
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 Revelación de la Misericordia
      “DIOS RICO EN MISERICORDIA” es el que Jesucristo nos ha
revelado como Padre; cabalmente su Hijo, en sí mismo, nos lo ha
manifestado y nos lo ha hecho conocer. A este respecto, es digno de
recordar aquel momento en que Felipe, uno de los doce apóstoles,
dirigiéndose a Cristo, le dijo “Señor, muéstranos al Padre y nos
basta”.      
(Juan Pablo II, Carta encíclica Sobre la Misericordia divina, n. 1)
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                 Termina la Octava de Pascua, ciclo B – año Impar
Día 07. II DOMINGO DE PASCUA o DE LA DIVINA MISERICORDIA.
Catecismo, El año litúrgico, n. 1168-1171

Día 08. lunes, ANUNCIACIÓN DEL SEÑOR, solemnidad
Cat. “Hágase en mí según tu palabra…”, n. 494-495

Día 09. martes de la II semana de Pascua, feria
Santa María de Cleofás, siglo I
Cat. El Sacramento del Bautismo, n. 1213-1216

Día 10. miércoles de la II semana de Pascua, feria
San Miguel de los Santos, presbítero trinitario, siglos XVI-XVII
Cat. El Bautismo en la Economía de la salvación, n. 1217-1222

Día 11. jueves, San Estanislao de Cracovia, obispo y mártir, siglo XI
Cat. La iniciación cristiana, n. 1229-1233

Día 12. viernes de la II semana de Pascua, feria
San Alferio, abad, siglo XI
Cat. El Bautismo de adultos, n. 1246-1249

Día 13. sábado de la II semana de Pascua, feria
San Hermenegildo, mártir, siglo VI
Cat. El Bautismo de niños, n. 1250-1252
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-HISTORIA DE PALESTINA
La llanura costera:
Monumento de los franceses, relato n. 21
-Preparación santa Misa: el día sagrado, capítulo, 10
-Despierta y combate a los bárbaros: La No-Izquierda, capítulo 5
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viernes, 5 de abril de 2024

 PREPARACIÓN PARA LA CELEBLACIÓN
DE LA SANTA MISA:  El día sagrado
Romano Guardiani, capítulo 10
 
      “Separado del ámbito mundano, el lugar sagrado surgió cuando el Hijo de Dios apareció sobre la tierra, al ser concebido en Nazaret y nacer en Belén, a ir y venir entre nosotros en Palestina, cuando se podía decir: “aquí está él, allí va”. Análogamente, ¿hay también un tiempo sagrado?

      Una vez más, tenemos que decir que éste no depende del hombre. No hay ningún hecho, ni experiencia, ni momento ni nada que se le parezca, por medio del cual el hombre sea capaz de ennoblecer un día o una hora, de tal modo que sean santos frente a Dios. Esto puede ocurrir únicamente por él, en una forma tal, que él mismo se inserta en estas configuraciones temporales. Yo estoy de una determinada manera “en el tiempo”, puesto que vivo, me desarrollo, actúo y experimento un destino en él. ¿Pero algo similar puede pensarse de Dios? Espontáneamente respondemos con un no. Dios no sólo vive muchísimo tiempo, en forma cada vez más creciente, sino, en verdad, eternamente.

      Su vida en general no tiene nada que ver con el tiempo. Dios no crece ni disminuye, no se desarrolla ni se transforma -todo esto implicaría al “tiempo”-, sino que realiza efectivamente su simple vida infinita, en forma completa y perfecta, en un puro presente. Pero él también ha creado el tiempo, así como todo lo que existe. Dicho con más precisión: Él ha creado el mundo, y éste se basa en la temporalidad. De esta manera, también Dios accede al tiempo y está en él, pero en todas las figuras temporales, tanto en las pequeñas como en las grandes: tanto en el día, en la hora, en el minuto, en los destellos temporales para nosotros invisibles -de los que habla justamente la física-, así como en los años, en las centurias, en los milenios y en las mediciones temporales inimaginables con las que hacen cálculos los astrónomos.

      Dios accede y abarca a todas ellas, y ningún tiempo es en sí más sagrado que otro. El que lo sea depende de que el acontecimiento respectivo puede hacer resaltar la santidad de Dios vigente en todas partes, encarnarse en el hombre y grabarse en el curso de la historia. Pero de ninguna manera estamos hablando aquí de eso. Una “hora santa” puede consumarse en cualquier momento ya sea en un suceso natural, en las relaciones familiares o en los acontecimientos históricos.

      Cuando la liturgia habla del tiempo sagrado, hace mención a algo concreto y expresivo, de la misma manera que habla de la forma y de la materialización del lugar sagrado. Sólo la revelación nos permite saber lo que puede ser esto, pues nos lo hace conocer con toda claridad, cuando afirma que, en uno de los siete días de la semana, Dios debe ser glorificado, por cuanto él descansó en ese día, después de haber creado el mundo.

      Esta frase no puede ser tomada en sentido metafórico. Lo que ella menciona es algo plenamente misterioso, pero totalmente categórico. El libro del Génesis, en el relato de la creación, dice que la obra de Dios se consumó en el curso de la semana. Durante seis días, Dios creó todas las cosas y el séptimo día descansó. El relato no tiene nada que ver con la concepción científico-natural, la que explicaría en cuánto tiempo han surgido los astros, las plantas o los animales. La “semana” de la que se habla aquí no tiene sentido habitual de una indicación temporal, sino que es un símbolo de ordenamiento sabio al modo humano, según el cual se ha llevado a cabo el desarrollo del mundo. Pero por encima de esto, lo que se dice sobre la semana afirma algo perfectamente preciso: ya en los comienzos del mundo, Dios ha configurado sus siete días de tal modo que ha destinado al hombre seis días de éstos para trabajar, pero el séptimo lo ha reservado para si mismo, porque “en ese día”, él se entregó al descanso, después de haber terminado la obra de la creación.”  continúa
           (Romano Guardini, Celebración de la Santa Misa / El altar como umbral capítulo 10, p. 46-47)

 

jueves, 4 de abril de 2024

 HISTORIA DE PALESTINA
La llanura Costera:  Monumento a los franceses –
Escuela de los Profetas y Valle de los Mártires – Lugar del Sacrificio
 
Monumento a los franceses “En la campaña de Napoleón contra San Juan de Arce, el monasterio sirvió de hospital de sangre, lo que merció la réplica airada de los turcos, que masacraron a la comunidad, destruyendo monasterio e iglesia. Los restos de los soldados fallecidos reposan bajo la pirámide que está frente a la entrada del monasterio.
 
Faro. Antiguo palacio del Bajá Abdallah, en 1821, lo ocupan hoy las fuerzas de Israel. Frente a él, en la plaza, se levanta una columna con la Virgen del Carmen, erigida por Chile a su patrona.
 
Vista panorámica. Desde lo alto del monte Carmelo se divisa la gran Bahía de Haifa, hasta San Juan de Acre; y, en los días claros, hasta Rosh Hanikra, las escaleras de Tiro, frontera con el Líbano y el valle de Zabulón. Es una hermosa y profunda vista de la ciudad con su gran puerto e industrias pesadas. Al pie, muy próximos, se contemplan los barcos memorables del último éxodo, convertidos en museo.
 
Escuela de los Profetas y Valle de los Mártires. No lejos del monasterio existe una gruta de san Elías, convertida en mezquita, con el nombre de “El Viviente”. Es venerada por judíos, cristianos y musulmanes. A cuatro km. de la misma se llega a un fértil valle, llamado de los mártires, porque en dicho lugar fueron martirizados numerosos cristianos durante el dominio musulmán.
 
Lugar del Sacrificio. A unos 30 km. hacia el interior del Carmelo, se encuentra el lugar tradicional del Sacrificio de Elías, conocido por el Muhraqa en árabe (IR 18,20-40), Los padres carmelitas tienen aquí otro sencillo santuario que atienden como lugar de retiro.
      En la ladera meridional del monte Carmelo se ha abierto un nuevo parque, que cuenta con cuevas prehistóricas donde vivió el hombre hace 20.000 años. Una de ellas, a 80 m. de profundidad, sirve de escenario donde se representa un cuidados espectáculo de luz y sonido sobre temas recientes al hombre primitivo”.
 
Relatos bíblicos. “Carmelo sobre el mar” (Jr 46,18); Conquista de Josué y entrega a la tribu de Isacar (Jos 12,22); límite entre las tribus de Aser al noroeste, Zabulón e Isacar al este y media de Manasés al sur (Jos 19,1-31; los profetas celebran sus maderas y sus pastos (Is 33,9; 35,2; Jr 50,19; su altura y grutas (Am 9,3; Ct 7,6); escenario del sacrificio de Elías (IR 18,22-40); la nube que vio Elías (IR 18,41-46); lugar del retiro de Eliseo (2R 2,25)
                (Teodoro López, Carlos Sáez, Ángel Martín, Peregrinación a Tierra Santa, p. 45-46, relato n. 21)

miércoles, 3 de abril de 2024

 DESPIERTA Y COMBATE A LOS BÁRBAROS
QUE ARRUINAN TU VIDA
    8. Cuando la No-Izquierda accede al Gobierno, pero no al Poder.
  9. Destructores sociales.
 
“Si la libertad es hoy humillada o encadenada, no lo es porque sus enemigos han usado la traición, sino porque sus amigos presentaron la renuncia”.  (Albert Camus)
 
      ¿Y la No-Izquierda? No ha leído a Gramsci… y se nota en su inacción política. Esa No-Izquierda que representa, en buena medida, a los considerados liberales, conservadores, centristas, reformistas, socialcristianos y algunos socialdemócratas, suele llegar al Gobierno, tanto en España, Europa o Iberoamérica, cuando la crisis económica, unida a la corrupción, se descontrola, y se reclama su presencia como quien llama al contable para que ordena las facturas. Pero, salvo cuadrar las cuentas públicas y cuatro cosas más, su programa electoral no se cumple, provocando un gran enfado en parte de su electorado y militancia. Y así se repite de manera cíclica.
 
      Y esos políticos se defienden: “No podemos hacer nada… la opinión pública nos aplastaría si aprobamos tal o cual asunto” Y tienen, en gran parte, razón. Pueden gobernar, pero no ostentas ningún poder real. Les dejan hacer lo imprescindible para que el país pueda funcionar -sobre todo la economía- pero no lograr llevar a cabo ni8nguna acción de calado que pueda transformar la sociedad.
 
      Lo fiaron todo a la política y a la economía sin tener en cuenta que sin “hegemonía cultural” no se tienen ninguna opción de poder cambiar nada. Compraron el marco mental construido por la izquierda y abandonaron la batalla cultural. El resultado es bien patente: la izquierda revolucionaria se impone de forma avasalladora en todos los cambios sociales que lidera.
 
      Inspirados en Antonio Gramsci, el fundador del Partido Comunista Italiano, hay un tipo de personas cuya dedicación profesional es “destruir” lo establecido para ir “formando la sociedad que nosotros queremos”
 
      Quieren construir una nueva humanidad, un nuevo hombre, inspirado en el concepto soviético -aunque nunca lo reconocerán-, y para ello hay que destruir lo que ya existe para que haga sitio a lo nuevo.
 
      Los “destructores sociales” tienen la función de ir moldeando a la sociedad, cambiando las creencias y las formas de pensar de la gente, para que vayan aceptando, poco a poco, el “nuevo paraíso” que debe implantarse.
 
      No hace falta decir que muchos de esos “destructores sociales” son marxistas o anarquistas, y tienen claro que para cambiar las mentes de las personas deben desarrollar una hoja de ruta a medio plazo, que incida en aquellos ámbitos que ayudan a transformar las ideas: medios de comunicación, series de televisión, películas, teatro, novelas, ensayos, educación, universidad… Guerra cultural en vena”
 
             (autor Álex Rosal, LIBROSLIBRES, con el título que encabeza, capítulo 5, p. 30-32)