domingo, 30 de octubre de 2022

Repasar y difundir el Catecismo de la Iglesia Católica,
siguiendo el Año litúrgico, del 30 octubre al 5 noviembre 2022
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Reconocer a Cristo que pasa cerca de nuestra vida
     El Señor sigue pasando cerca de nuestra vida, con suficientes referencias, 
y cabe el peligro de que en alguna ocasión no lo reconozcamos. Se hace presente
en la enfermedad o en la tribulación, que nos purifica si sabemos aceptarla y
amarla; está, de modo oculto pero real, en las personas que trabajan en la misma 
tarea y que necesitan ayuda, en aquellas otras que participan del calor del propio 
hogar, en las que cada día encontramos por motivos tan diversos. ¡Qué pena si no 
supiéramos reconocerle por ir excesivamente preocupados o distraídos,o faltos de 
piedad, de presencia de Dios! (Francisco Fernández-Carvajal, Hablar con Dios, tomo IV, p. 842)
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                            Ciclo C, año Par

Día 30. DOMINGO XXXI EL TIEMPO ORDINARIO.
San Marcelo, mártir, siglo III-IV
La misión. Exigencia de la catolicidad de la Iglesia, n. 849-851


Día 31. lunes de la semana XXXI del Tiempo Ordinario.
San Quintín, mártir, siglo III.
Los caminos de la misión, n. 852-856


Día 01. martes, TODOS LOS SANTOS, solemnidad.
La comunión entre la Iglesia del Cielo y de la Tierra, n. 954-959

Día 02. miércoles, Conmemoración de Todos los Fieles Difuntos.
El sentido de la muerte cristiana, n. 1010-1014


Día 03. jueves de la semana XXXI del Tiempo Ordinario.
San Martín de Porres, religioso dominico, 1579-1639
Razón del ministerio eclesial, n. 874-879

Día 04. viernes, San Carlos Borromeo, obispo, siglo XVI
Los fieles laicos, n. 897-900

Día 05. sábado de la semana XXXI del Tiempo Ordinario.
Santa Ángela de la Cruz Guerrero González, siglo
Su participación en la misión real de Cristo, n. 908-913
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DESDE ALLÍ HA DE VENIR A JUZGAR A LOS VIVOS
Y A LOS MUERTOS.
El Símbolo de los Apóstoles.
Artículo 7,
segunda parte.
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viernes, 28 de octubre de 2022


DESDE ALLÍ HA DE VENIR A JUZGAR
A LOS VIVOS Y A LOS MUERTOS
El Símbolo de los Apóstoles. Artículo 7

      “Otros, en cambio, se salvarán después de ser juzgados, los que hayan muerto en estado de justicia. Si bien murieron en gracia, en el manejo de las cosas temporales fallaron en algún punto; por esto serán juzgados, pero se salvarán.
      La materia del juicio serán todas las obras, buenas y malas; “Anda por donde el corazón te lleve…, pero a sabiendas de que por todo ello Dios te llamará a juicio” (Eccl 1,9). “Toda obra, buena o mala, la emplazará Dios a juicio por cualquier fallo” (Eccl 12,14). Así mismo, las palabras ociosas: “De toda palabra ociosa que hayan pronunciado los hombres, darán cuenta en el día del juicio” (Mt 12,36). Los pensamientos: “Los pensamientos del impío sufrirán interrogatorio” (Sap 1,9). Y así queda explicado el desenvolvimiento del juicio.
 
B)  Este juicio es temible por cuatro motivos.
      Primero, por la sabiduría del Juez. Lo conoce todo, pensamientos, palabras y obras, puesto que “todo está desnudo y patente a sus ojos (Heb 4,13) “Todos los caminos de los hombres están patentes a los ojos de Él” (Prv 16,2). Conoce nuestras palabras: “Oído celoso todo lo oye” (Sap 1,10). Y también nuestros pensamientos: “Retorcido es el corazón del hombre, e impenetrable: ¿quién lo conocerá? -Yo, el Señor, que escudriño el corazón y examino los riñones, que doy a cada uno según su camino y según el fruto de sus artes” (Ier 17,9). Acudirán a declarar testigos infalibles, a saber, las propias conciencias de los hombres: “Atestiguando su misma conciencia, y acusándolos unas veces o incluso defendiéndolos otras sus juicios, el día en que Dios juzgue las acciones secretas de los hombres” (Rom. 2,15).
 
      Segundo, por el poder del Juez, que es omnipotente por Sí: “El Señor Dios vendrá con potencia” (Is 40,10). Y omnipotente por las criaturas, puesto que todas las cosas creadas estarán de su lado: “Peleará con Él todo el universo contra los insensatos” (Sap 5,21); de donde las palabras de Job: “No habiendo nadie que pueda librar de tu mano” (10,7). “Si subo al cielo, allí estás Tú; si bajo al infierno, te hayas presente” (Ps 138,8). Segunda parte, continúa.
 
(Santo Tomás de Aquino, Escritos de Catequesis, El símbolo de los Apóstoles, Artículo 7, p. 85-86, Colección Patmos n. 155)

lunes, 24 de octubre de 2022

 DESDE ALLÍ HA DE VENIR A JUZGAR
A LOS VIVOS Y A LOS MUERTOS
El Símbolo de los Apóstoles. Artículo 7
 
      “Misión del rey y del señor es juzgar: “El rey, que está sentado en el trono de justicia, con una mirada suya disipa todo mal” (Prov 20,8), Puesto que Cristo subió a los cielos y está sentado a la diestra de Dios como Señor de todas las cosas, es evidente que juzgar es misión suya. Por eso en la profesión de fe católica afirmamos que “ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos”.
      Los mismos ángeles lo aseguraron: “Este Jesús, que de entre vosotros ha subido al cielo, volverá como lo habéis visto marcharse” (Act 1,11).
      Tres cosas hay que considerar con respeto a este juicio: primera, su procedimiento; segunda, que se trata de un juicio temible; tercera, la forma de prepararnos a él.
 
A), En su procedimiento concurren tres factores: el juez, los que están juzgados, la materia del juicio.
      El Juez es Cristo. “El es a quien Dios ha puesto por juez de vivos y muertos” (Act 10,42), ya sea que tomemos por muertos a los pecadores y por vivos a los que viven con rectitud, o bien que interpretamos literalmente como vivos a los que para entonces vivirán y como muertos a todos los que habrán fallecido. Es juez no sólo en cuanto Dios, sino también en cuanto hombre, y esto por tres motivos.
 
Primero, porque es necesario que los que sean juzgados vean al juez; pero la Divinidad es tan deleitosa que nadie puede contemplarla sin gozo; por tanto, ningún condenado podrá verla, porque gozaría. Por eso es preciso que aparezca en su condición de hombre, para ser visto por todos. “Le dio potestad de juzgar porque es Hijo de hombre” (Jn 5,27).
 
Segundo, porque en cuanto hombre mereció este cargo. En cuanto hombre fue juzgado inicuamente; por ello Dios lo nombró Juez del universo entero: “Tu causa ha sido juzgada como la de un impío: recibirás a cambio poder de juagar” (Iob 36,17).
 
Tercero, para que los hombres no se desesperen, puesto que por un hombre van a ser juzgados. Si Dios sólo juzgara, los hombres aterrados se desesperarían. “Verán al Hijo del hombre venir en una nube” (Lc 21,27).
      Los que serán juzgados son todos los que existieron, existen y existirán: “Todos tendremos que comparecer ante el tribunal de Cristo, para recibir premio o castigo por lo que hayamos hecho en esta vida” (2 Cor 5,10).
 
      Pero, como dice Gregorio, hay entre ellos cuatro categorías. En primer lugar, de los que comparecerán, unos son buenos, y otros, malos. De los malos unos serán condenados sin juicio, los incrédulos, cuyas obras no serán sometidas a discusión, porque “el que no cree, ya está juzgado” (Jn 3,18). Otros serán condenados después de ser juzgados, los creyentes que murieron en pecado mortal: “El salario del pecado es la muerte” (Rom 6,23). Por la fe que tuvieron no se verán privados del juicio.
 
      También de los buenos unos se salvarán sin juicio, los que por Dios fueron pobres de espíritu; es más, juzgarán a los demás: “Vosotros, que me habéis seguido, en la regeneración, cuando el Hijo del hombre se siente en el trono de su majestad, vosotros también os sentaréis sobre doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel” (Mt 19,28); lo cual ha de entenderse no sólo de los Discípulos, sino de todos los pobres; de otra forra, Pablo, que trabajó más que ninguno, no se contaría entre los jueces: Hay, pues, que interpretarlo de todos los que siguen a los Apóstoles y de los varones apostólicos. Por ello Pablo escribe: “¿No sabéis que juzgaremos a los ángeles?” (1 Cor 6,3). “el Señor vendrá a juzgar acompañado de los ancianos y príncipes de su pueblo” (Is 3,14)”. Continúa
 
 (Santo Tomás de Aquino, Escritos de Catequesis, Artículo 7, El símbolo de los Apóstoles, p. 82-85, Colec. Patmos n. 155)

domingo, 23 de octubre de 2022

Repasar y difundir el Catecismo de la Iglesia Católica,
siguiendo el Año litúrgico, del 23 al 29 octubre 2022
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Todo depende radicalmente de Dios
      Dios es el que totalmente Es. No es esto o lo otro, sino plenitud
de ser, plenitud de realidad. Todo lo demás, los seres espirituales,
las criaturas corporales… todo es, existe, pero no es el Ser: tiene el ser,
ha sido hecho ser. Solo Dios es el Absoluto, el no condicionado.
Todo lo demás -el hombre incluido- recibe de Dios el ser, y tiene,
por tanto, una total dependencia, en el ser y en el obrar, respecto
al Creador.
(Fernando Ocáriz, Amar con obras: a Dios y a los hombres, p. 15)
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                        Ciclo C, año Par

Día 23. DOMINGO XXX EL TIEMPO ORDINARIO.
San Juan de Capistrano, presbítero franciscano, 1386-1456
La Iglesia es la Esposa de Cristo, n. 796


Día 24. lunes de la semana XXX del Tiempo Ordinario.
San Antonio María Claret, obispo y fundador, siglo XIX
La Iglesia, Templo del Espíritu Santo, n. 797-798


Día 25. martes de la semana XXX del Tiempo Ordinario.
Santos Crispín y Crispiniano, mártires, siglo III.
Los carismas, n. 799-801

Día 26. miércoles de la semana XXX del Tiempo Ordinario.
San Evaristo, papa y mártir, siglo I.
La Iglesia es católica, n. 830-831


Día 27. jueves de la semana XXX del Tiempo Ordinario.
Santos Vicente, Sabina y Cristeta (hermanos), mártires, siglo III.
Quién pertenece a la Iglesia católica, n. 836-838


Día 28. viernes, Santos Simón y Judas, apóstoles, fiesta.
Desde la Iglesia a los apóstoles, n. 1086-1087

Día 29. sábado de la semana XXX del Tiempo Ordinario.
San Narciso de Jerusalén, obispo, siglo I.
La Iglesia y los no cristianos, n. 839-845
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DESDE ALLÍ HA DE VENIR A JUZGAR A LOS VIVOS Y A LOS
MUERTOS
. El Símbolo de los Apóstoles. Artículo 7, primera parte.

JUECES. Los libros históricos del Antiguo Testamento, segunda parte.
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miércoles, 19 de octubre de 2022

JUECES. Los libros históricos del Antiguo Testamento

 INTRODUCCIÓN – segunda parte, continúa

VI, SANSÓN, DE LA TRIBU DE DAN (13,1-21,25). De nuevo los israelitas hicieron el mal a los ojos delSeñor, que esta vez los entregó en manos de los filisteos. Pero Dios suscitó un salvador, Sansón, que iba a superar las hazañas de los anteriores. Primero, se anuncia a sus padres su nacimiento y también se dice que será nazareno, consagrado a Dios, desde el seno materno.

      A continuación, se presenta a Sansón y se cuentan varias de las hazañas realizadas gracias a su
extraordinario vigor. Luego, seducido por Dalila, manifestará el secreto de su fuerza y será apresado por los filisteos. Por último, una vez recuperada su fuerza prodigiosa, él mismo pierde la vida junto con muchos filisteos al derribar la casa en la que estaban. Al final de esta historia, como había sucedido en otros casos, se añaden dos narraciones distintas pero relacionadas entre sí. El primer relato hace referencia a la migración de la tribu de Dan desde el lugar en donde estaba al principio, en la Sefelá, hacia el norte del país. Su protagonista es un levita que fue bien acogido, primero por un hombre de Efraím y después por los hombres de Dan. El segundo relato tiene como protagonista a otro levita que no encontró hospitalidad por parte de los benjaminitas de Guibeá: quisieron abusar de él y maltrataron hasta la muerte a su concubina. Esto originó una lucha de todas las tribus israelitas contra Benjamín, que estuvo a punto de desaparecer. De este modo, queda constancia del desorden y de la corrupción de costumbres a la que se había llegado al final de la época de los jueces debido a la infidelidad a Dios de las tribus.

 2, Composición. La redacción definitiva del libro de los Jueces fue realizada dentro del proceso de composición de la “historia deuteronomista” de la que forma una parte importante.

     Los relatos ejemplares incluidos en el libro toman su argumento, posiblemente, de datos tradicionales de diversas procedencias. En total se habla de doce jueces -uno por cada tribu-, pero sólo se desarrollan con cierta extensión las hazañas de seis de ellos. Cada tribu habría ido recordando las hazañas de sus héroes pretéritos, transmitiéndola de padres a hijos. En algunos casos, hay historias que parece que muy pronto tuvieron forma literaria, como la del “Canto de Débora”. En otros, las tradiciones se pusieron por escrito más tarde.
      En la época del destierro todos esos relatos fueron agrupados en este libro para ilustrar la enseñanza teológica fundamental propia de la “historia deuteronomista”: la inquebrantable lealtad de Dios en contraste con las reiteradas infidelidades de Israel. Sin embargo, en su redacción se respetaron los rasgos genuinos de cada relato, aunque en algunos casos resultan chocantes para la enseñanza general que se trataba de transmitir. Por eso, se narran, sin reprobarlos explícitamente, hechos o costumbres discordantes, como por ejemplo la posibilidad de dar culto a Dios en diversos santuarios y no sólo en Jerusalén, o el ofrecimiento de un sacrificio humano por parte de Jefté.

 3, Enseñanza. La recopilación de tradiciones locales en el libro de los Jueces ilustra de modo ejemplar las relaciones entre Dios y su pueblo. Desde su asentamiento en la tierra prometida Dios se ha interesado por Israel y ha actuado en su favor cuantas veces ha sido necesario. Así pues, cuando el pueblo elegido se veía oprimido por una circunstancia angustiosa, Dios intervenía para liberarlo”.  Continúa 

                                (Facultad de Teología Universidad de Navarra, Comentario, Sagrada Biblia, p. 223-224)

 

 

domingo, 16 de octubre de 2022

 Repasar y difundir el Catecismo de la Iglesia Católica,
siguiendo el Año litúrgico, del 16 al 22 octubre 2022
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La mistificación materialista
      El positivismo marxista denuncia, bajo el nombre de “mistificación
idealista”, la nada de los valores espirituales y religiosos y no admite
como móviles auténticos de los actos humanos más que las necesidades
de orden económico. Es cierto que, en algún grado, la mixtificación existe,
pero querer inducir de este hecho una ley general constituye una nueva 
mixtificación mucho más grosera y partidista que la precedente.
                                            (Gustave Thibon, Una mirada ciega hacia la Luz, p. 241)
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                      Ciclo C, año Par
Día 16. DOMINGO XXIX DEL TIEMPO ORDINARIO.
Santa Margarita María de Alacoque, mística, siglo XVII.
El Misterio de la Iglesia, nº 770-771


Día 17. lunes, San Ignacio de Antioquía, obispo y mártir, siglo I.
La Iglesia, Misterio de la unión de los hombres con Dios, nº 772-773

Día 18. martes, San Lucas, evangelista, fiesta, siglo I.
El Nuevo Testamento, n. 124-127

Día 19. miércoles de la semana XXIX del Tiempo Ordinario.
San Pablo de la Cruz, presbítero, Pasionistas, 1694-1775.
La Iglesia, sacramento universal de la salvación, nº 774-776

Día 20. jueves de la semana XXIX del Tiempo Ordinario.
San Cornelio, centurión en Cesarea, siglo I.
La Iglesia, pueblo de Dios, nº 781-785


Día 21. viernes de la semana XXIX del Tiempo Ordinario.
Santa Úrsula y Compañeras mártires, siglo IV.
La Iglesia es comunión con Jesús, nº 787-791

Día 22. sábado, San Juan Pablo II, Papa, siglo XX.
Cristo, Cabeza de este Cuerpo, nº 792-795

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Vidas ejemplares (14) Padres Apostólicos.
30 años de la Const. Apost. “Fidei depositum”, Catecismo de la Iglesia Católica.
JUECES. Los libros históricos del Antiguo Testamento, tercera parte, continúa
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jueves, 13 de octubre de 2022


JUECES. Los libros históricos del Antiguo Testamento
                                                        INTRODUCCIÓN – primera parte, continúa

      “En el libro de los Jueces se habla de la llegada del pueblo de Israel a la tierra de Canaán, de las dificultades con las que se fueron encontrando en su asentamiento en cada zona y de la protección divina que pudieron experimentar en las situaciones difíciles que se presentaron a las diversas tribus. En esos momentos más adversos Dios fue suscitando unos líderes carismáticos, los “jueves”, que se encargaron de salvar al pueblo.
 
1, Estructura y síntesis del contenido. Después de un prólogo en el que se condensa la enseñanza del libro, se suceden las narraciones de las hazañas realizadas por diversos jueces. Estas narraciones son cada vez más extensas y, conforme avanza el texto, llevan como anexos otros relatos:
 
PRÓLOGO (1,1-3,6). Consta de dos partes: Primero se habla de la llegada de las tribus israelitas a la tierra de Canaán y de su paulatino asentamiento en sus territorios. Después se expresa la enseñanza teológica fundamental del libro: Israel permanecerá en esa tierra mientras sea fiel al Señor, pero en la medida en que se aparte de Dios dejará de contar con el favor divino: el Señor ha dado reiteradas muestras de su fidelidad suscitando jueces que salven al pueblo de las situaciones peligrosas, pero Israel reincidió una y otra vez en la infidelidad.

      Los relatos de jueces comprenden seis historias en torno a otros tantos personajes:
I, OTINIEL, DE LA FAMILIA DE CALEG (3,7-11). Liberó a los israelitas de la opresión de Cusán Risataim, rey de Aram-Naharaim.
 
II, EHUD, DE LA TRIBU DE BENJAMIN (3,12-30). Tras explicar que los israelitas hicieron de nuevo el mal y fueron oprimidos por Eglón, rey de Moab, se narra cómo Ehud venció a Eglón. Como apéndice a esta narración se añade una breve noticia acerca de Samgar, un juez menor.
 
III, DÉBORA, DE LA TRIBU DE EFRAÍM (4,1-5,32). Los israelitas reincidieron en hacer el mal y fueron oprimidos por Yabín, rey de Jasor. Dios suscitó a Débora para que con la ayuda de Barac reuniera a las tribus e hiciera frente a la situación. Finalmente, tras la muerte de Sísara, jefe del ejército de Yabín, se conjuro el peligro. Al relato de estas hazañas se añade el canto con el que Débora y Barac festejan el triunfo.
 
IV, GEDEÓN-YERUBAAL, DE LA TRIBU DE MANASÉS (6,1-10,5). Los hijos de Israel volvieron a hacer el mal y en esta ocasión fueron oprimidos por los madianitas y amalecitas. Dios llama a Gedeón-Yerubaal para que salve a su pueblo y éste convoca a las tribus y selecciona a los hombres con los que se enfrentará a Madián y Amalec. Vence en la batalla y persigue a los fugitivos hasta derrotarlos por completo. Finalmente se narra su muerte. Terminada su historia de abre un largo paréntesis para hablar de un intento fallido de instaurar una monarquía en Israel por parte de Abimélec. Para concluir, se hace una breve referencia a dos jueces menores: Tolá y Yaír.
 
V, JEFTÉ, DE GALAAD (10,6-12,15). Otra vez más el peligro se cernió sobre los hijos de Israel debido a su infidelidad a Dios. Cuando reconocieron su pecado, el Señor se placó y suscitó a Jefté para librarlos de las amenazas extranjeras. Este envió a unos mensajeros que expusieran a los amonitas los motivos que tenían los hijos de Israel para habitar en esa tierra. Ante el rechazo del rey amonita, Jefté decidió atacarlos. Antes de la batalla, hizo un voto temerario a Dios y cuando logró derrotar a los amonitas se dio cuenta de su imprudencia. Después, también los efraimitas se enfrentaron con Jefté y fueron derrotados. Una vez más, se añaden a la historia principal algunas noticias sobre tres jueces menores: Ibsán, Elón y Abdón”. Continúa
 
                                           (Facultad de Teología Universidad de Navarra, Comentario, Sagrada Biblia, p. 222-223)